Herramientas de Accesibilidad

Skip to main content
#JuevesDeDinosaurios

Tlatolophus galorum, el dinosaurio platicador mexicano.

Un hadrosáurido que paseaba tranquilamente en Coahuila, #JuevesDeDinosaurios

El pasado 11 de Mayo unos investigadores han publicado los detalles de su hallazgo en la revista Cretaceous Research, bajo el título de “Tlatolophus galorum, gen. et sp. nov., a parasaurolophini dinosaur from the upper Campanian of the Cerro del Pueblo Formation, Coahuila, northern Mexico”.

La investigación ha sido realizada por paleontólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El estudio publicado hace la descripción de una nueva especie de dinosaurio hadrosáurido (pico de pato) que se ha unido a la tribu de los parasaurolofinos, los dinosaurios famosos por su vistosa cresta tubular: se trata del Tlatolophus galorum, que vivió hace unos 73 o 72 millones de años en lo que ahora es México, por lo que es el primer parasaurolofino descubierto en este país.

tla02

El nombre genérico proviene de la palabra náhuatl tlatolli, que significa "palabra", combinada con la palabra griega lophus ("cresta"), por lo cual su traducción es "cresta palabra". Según los paleontólogos, esta composición es adecuada porque la cresta de este dinosaurio es similar a la vírgula, símbolo usado por los mexicas para representar la comunicación y el saber. La palabra galorum designada para la especie hace homenaje, en el vocablo ga, al filántropo Jesús Garza Arocha, enlace entre la comunidad y los investigadores del INAH y la UNAM; y lorum se designó para reconocer el apoyo que la familia López brindó a los paleontólogos durante todo el trabajo de campo.

tla01

Sus restos fósiles fueron descubiertos por primera vez en 2005, correspondían a una cola semiarticulada, en sedimentos de la Formación Cerro del Pueblo, en el ejido Guadalupe Alamitos, municipio General Cepeda, Coahuila, México. En 2013, el INAH y la UNAM lanzaron un proyecto conjunto para recuperarlo, y pronto se dieron cuenta de que pertenecía al lambeosaurino más completo conocido de México.

En total, se recuperaron huesos como el fémur, escápula, cráneo, cresta, mandíbulas inferior y superior, paladar, y otros 34 fragmentos del Tlatolophus galorum, incluida una cola articulada. Según los investigadores, "este descubrimiento es un caso excepcional en la paleontología mexicana", ya que tuvieron que ocurrir sucesos altamente favorables desde hace millones de años, para que el espécimen se conservara en las condiciones en las cuales fue encontrado.

El espécimen holotipo de Tlatolophus representa a un individuo grande, de hasta 12 metros de longitud.

Los investigadores resaltan que gracias a las "excepcionales" condiciones de conservación del cráneo, con preservación de casi el 80% de su estructura ósea, se pudo comparar con otra especie conocida de la región, el Velafrons coahuilensis, y se comparó también con otros hadrosáuridos, popularmente conocidos como “dinosaurios de pico de pato”, con lo que se determinó que se trataba de un nuevo género y especie de dinosaurio crestado.

La cresta es la característica distintiva de los parasaurolofinos: estaba conectada a la tráquea y a la nariz y tenía una función comunicativa, a modo de una "trompeta interna". “Sabemos que tenían oídos con la capacidad de recibir sonidos de baja frecuencia, por lo que debieron ser dinosaurios pacíficos pero platicadores. Algunos paleontólogos teorizan que emitían sonidos fuertes para espantar a los carnívoros o con fines de reproducción, lo que sugiere que las crestas lucían colores vistosos”, según Ángel A. Ramírez-Velasco, autor principal del estudio. La forma y tamaño de estos ornamentos sirven para diferenciar a los diversos géneros, cuyo representante más conocido es el Parasaurolophus, que vivió en zonas del sur de EE.UU, y al que ya vimos en un #JuevesDeDinosaurios.

Fuentes: Xataka, National Geographic, https://doi.org/10.1016/j.cretres.2021.104884, imágenes tomadas de internet.

tla04


Dale play 📽️👇