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#EspeciesInteresantes

Didelphis, las zarigüeyas

Cuidemos a los tlacuaches.

La zarigüeya se caracteriza por un aspecto físico poco atractivo, similar en parte al de una rata. Esta singularidad la convierte en un animal querido y rechazado a partes iguales, ya que si bien muchos ven su apariencia como algo negativo y desagradable, llegando incluso a maltratarla y a matarla por ese motivo, otros admiran su rareza, convirtiéndola en una mascota exótica de la que presumir y a la que admirar.

Recibe los nombres vulgares de zarigüeya común americana, zarigüeya cangrejera, tacuacín (o tacuazín), tlacuache común (nahuatlismos de tacuatzin), guazalo, mbicuré cangrejero, chucha, runcho, zorra chucha, yaguare, rabipelado (en Venezuela), faro (también en Venezuela), fara, runcho, chucha (en Colombia), zarigüeya, zorro fara, zorro marsupial pelón, zorro cola pelada (en Nicaragua), Muca (Perú), zorro pelón (Costa Rica), “zorra” (Panamá), Raposa (Ecuador) “Comadreja” (Uruguay) y Carachupa en el oriente de Bolivia.

¿Cuántas especies de zarigüeya hay?

Didelphis ("útero doble" del griego di: dividido, y delphys: matriz, útero) es un género de marsupiales didelfimorfos de la familia Didelphidae que incluye seis especies americanas, conocidas vulgarmente como zarigüeyas mayores o zarigüeyas comunes, entre las que se encuentran dos de las especies de marsupiales americanos más conocidas y extendidas por el continente: la zarigüeya común o sudamericana (Didelphis marsupialis), que es la especie tipo, y la zarigüeya de Virginia o norteamericana (Didelphis virginiana). No están emparentados con roedores y musarañas.

Ocupan casi todo tipo de hábitats a excepción de elevaciones extremadamente altas y zonas desérticas, desde el sur de Canadá hasta el centro de Argentina y desde el nivel del mar hasta por encima de los 3,000 metros.

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Se distribuyen de la siguiente manera:

Didelphis virginiana (desde Norteamérica hasta Costa Rica), Didelphis marsupialis (desde México hasta Brasil y Bolivia), Didelphis albiventris (Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil, Bolivia), Didelphis pernigra (Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, y Argentina), Didelphis aurita (Brasil, Argentina, Paraguay) y Didelphis imperfecta (Guianas, Brasil, Venezuela).

Un estudio realizado en 2009 por Inés Horovitz (investigadora de la Universidad de California), reveló que hay múltiples fósiles de este animal que datan de hace más de 65 millones de años, momento de la extinción de los dinosaurios, y que dio paso a la evolución de los mamíferos.

Los miembros de la familia Didelphidae presentan la cabeza de forma cónica y de tamaño grande en relación con su cuerpo, un hocico puntiagudo de zar02nariz desnuda, ojos grandes y separados y orejas redondeadas.

Sus miembros son cortos y cada pata presenta cinco dedos, donde el primer dedo de los miembros posteriores es oponible, característica que les permite sujetar objetos y mejorar su habilidad trepadora.

Tiene un alto valor ecológico por su papel en la dispersión de semillas; son presa principal para algunas especies de lechuzas, halcones, águilas, culebras, puma, jaguar, tigrillo, zorro y de otros mamíferos carnívoros.

Como depredadores en la cadena alimenticia son omnívoras, aprovechando prácticamente cualquier tipo de material comestible que encuentran en su constante deambular nocturno: comen frutas maduras, vegetales, hojas, néctar, flores, invertebrados, pequeños vertebrados, alacranes, arañas, serpientes, ratones, crustáceos entre otros.

Se caracterizan por ser nocturnos, solidarios y semiarborícolas, excepto cuando crían. Su periodo de gestación es de 12 a 15 días, después de los cuales las crías pasan al marsupio por 60 a 70 días.

Al contrario de lo que se cree no poseen ningún olor desagradable, solo cuando se siente amenazado expulsa un fuerte olor y se hace el muerto. Suelen abrir su hocico para amenazar, pero son tranquilos y asustadizos.

Las especies del genero Didelphis no presentan una categoría de preocupación alta para la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Aunque la especie D. marsupialis, que es la que tiene mayor presencia en Sudamérica, aparece en la lista roja de la UICN en la categoría (LC) preocupación menor.

Las mayores amenazas de la zarigüeya son la destrucción de su hábitat natural, los atropellamientos en las carreteras,  ataques por parte de animales domésticos como perros, gatos y en algunas comunidades también las cazan como alimento.

Lastimosamente, la principal amenaza es el desconocimiento de la especie, que la ha llevado a ser objeto de los más duros y crueles tratos.

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Fuentes: Animal bank, Naturalista, imágenes tomadas de internet


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