El panda, oso panda o panda gigante (Ailuropoda melanoleuca) es una especie de mamífero del orden de los carnívoros. El estudio de su ADN lo engloba entre los miembros de la familia de los osos (Ursidae), siendo el oso de anteojos su pariente más cercano.
Mucho de lo que sabemos sobre los pandas proviene de la observación de los ejemplares en cautividad, ya que sus primos de las montañas chinas son esquivos y raros de ver.
El primer registro evolutivo del panda data de entre el final del Plioceno y el comienzo del Pleistoceno. Sus ancestros eran omnívoros o carnívoros. Según los científicos, el bambú se convirtió en su principal fuente de alimento hace solo tres millones de años.
Hace 700,000 años, la población del panda experimentó una baja debido a dos glaciaciones del Pleistoceno en China. Luego del período de hielo, la segunda explosión demográfica ocurrió, con las especies de oso llegando a su máximo hace 30,000 a 50,000 años.
Recientemente, el panda gigante se dividió entre Qinling y no-Qinling, hace 300,000 años, y el no-Qinling se dividió entre MIN y QXL hace 2,800 años. Sin embargo, en las 3 poblaciones, las actividades antropogénicas les han afectado negativamente durante 3,000 años.
Exteriormente, el panda se asemeja a un oso de coloración contrastante. El panda de Sichuan presenta el reconocido pelaje negro y blanco, mientras la subespecie de Qinling tiene un pelaje de dos tonos contrastantes de marrón o negro dependiendo de la edad.
Las orejas, la nariz, el pelo alrededor de los ojos, los hombros y los miembros son oscuros. La cara, el vientre y el lomo son blancos. Las orejas son ovaladas y erectas. La pata del panda, con cinco dedos, presenta un «sexto dedo» a manera de un pulgar. Se trata de la modificación de un hueso sesamoideo de la muñeca. Sus patas delanteras son fuertes y aptas para escalar, y más largas y musculosas que las traseras. Sus ojos son pequeños, y mientras que las pupilas de los demás osos son redondas, las del panda son como las de los gatos, lo que les da el nombre en chino de oso-gato.
Actualmente, los osos panda sólo se encuentran en estado salvaje en remotas regiones montañosas del centro de China. Allí las elevadas plantaciones de bambú son frescas y húmedas, como a ellos les gusta. En verano pueden ascender hasta los 4,000 metros de altitud para buscar su alimento en las laderas más altas. Es habitual ver a los osos panda comer relajadamente sentados en el suelo, con sus piernas traseras estiradas hacia adelante. Aunque den la impresión de ser sedentarios, trepan a los árboles con gran habilidad y son excelentes nadadores, aunque rara vez se les ve en los
árboles.
Se alimenta casi exclusivamente de cerca de treinta especies de caña de bambú (en torno al 99% de su dieta), aunque también se alimenta de frutos, pequeños mamíferos, peces e insectos. Un ejemplar medio se pasa la mitad del día comiendo, literalmente: 12 de cada 24 horas, y hace sus necesidades docenas de veces al día. Deben comer entre 12 y 38 kg de bambú cada día, una increíble labor para la cual usan los alargados huesos de sus muñecas como si fueran pulgares.
Los pandas desempeñan un papel vital en los bosques de bambú donde habitan, ya que esparcen las semillas y facilitan el crecimiento de la vegetación. En la cuenca del Yangtsé, donde viven los pandas, los bosques albergan una impresionante variedad de vida silvestre, incluyendo barales enanos, faisanes multicolor y otras especies en peligro de extinción, como el mono dorado, el takín y el ibis crestado.
Los pandas gigantes son animales solitarios. Tienen un sentido del olfato muy desarrollado, que los machos emplean para evitarse entre sí y para encontrar una hembra con la que aparearse en primavera. Tras un embarazo de 5 meses, la hembra da a luz a un único cachorro o a dos, aunque en este caso no es capaz de cuidar de los 2. Los pequeños pesan apenas de 90 a 130 gramos al nacer y no pueden gatear hasta cumplidos los 3 meses. Nacen ciegos y apenas tienen pelo, de color totalmente blanco; sólo más tarde su pelo toma las tonalidades conocidas. Los adultos pueden pesar entre 70 y 125 kg y medir hasta 1.90 m. Gracias a su pelaje soporta fácilmente las condiciones invernales de su hábitat.
A pesar de ser tan reconocido y de no tener muchos depredadores naturales, los pandas aún están en riesgo. Para el 2017 se estimó que la población total apenas superaba los dos mil ejemplares, de los que 1,864 viven en libertad. Desde 1961 el panda es el símbolo de WWF.
La región de la cuenca del Yangtsé, en China, donde se encuentra el principal hábitat del panda, es el corazón geográfico y económico de este país en auge. Las carreteras y los ferrocarriles están fragmentando cada vez más el bosque, aislando las poblaciones de pandas y evitando el apareamiento.
La destrucción del bosque también reduce el acceso de los pandas al bambú que necesitan para sobrevivir. El gobierno chino ha establecido más de 50 reservas para los pandas pero solo alrededor del 61% de la población de pandas del país está protegida por estas reservas.

Fuentes: Naturalista, National Geographic, Nature https://doi.org/10.1038/ng.2494, Geodiversitas https://doi.org/10.5252/geodiversitas2019v41a23, WWF







