La Dama pintada, Vanesa pintada, Vanesa de los cardos o Cardera (Vanessa cardui), es una de las mariposas de mayor distribución geográfica, encontrándose en todos los continentes menos en la Antártida. Puede vivir en cualquier zona templada, incluyendo las montañas en los trópicos. Es una especie migratoria, de hecho es el insecto con la ruta migratoria más larga conocida hasta hoy.
El nombre de Vanessa fue creado por Jonathan Swift para su pupila Esther Vanhomrigh y usado por primera vez en un poema de 1713. El entomólogo danés Fabricius lo usó para dar nombre a este género de mariposas.
Otras especies cercanas son Vanessa kershawi (a veces considerada como una subespecie), Vanessa virginiensis y Vanessa annabella.
La vanesa de los cardos es una mariposa grande (de 5 a 9 cm) caracterizada por sus esquinas blancas y negras en las alas principalmente naranjas con puntos negros. Los huevos tardan dos semanas en eclosionar, una vez eclosionados, la oruga toma de siete a once días en convertirse en una crisálida y le toma a la crisálida otros siete a once días en convertirse en imago o adulto.

La mariposa Vanessa cardui es un insecto que cada año realiza un viaje de ida y vuelta entre Europa y África. Hasta ahora, se sabía que desaparecía de Europa en otoño y se pensaba que se establecía en el norte de África para pasar el invierno. Ahora, gracias a las expediciones de campo en África de los científicos del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona y de la Universidad de Harvard se ha demostrado que puede llegar hasta la sabana tropical africana, es decir, estos insectos alados son capaces de realizar una ruta migratoria de entre 12 y 14 mil kilómetros, de África hasta el continente europeo.
El insecto no solo resiste un viaje muy largo, sino que también atraviesa montañas, el Mediterráneo y el desierto del Sahara. Así pues, a pesar de tener una apariencia frágil, puede aguantar temperaturas extremas y orientarse mientras vuela a gran altura. Se alimenta de una gran variedad de plantas, entre ellas los cardos, a los que le debe el nombre popular de Vanesa de los cardos o cardera.

Un viaje tan largo y complicado quizás no es un estilo de vida fácil, pero algunos animales se ven obligados a hacerlo a fin de explotar los recursos de cada estación del año y para asegurarse un clima favorable. En cuanto a las mariposas, el ejemplo más conocido es el de la mariposa monarca, que viaja desde Canadá hasta México en grupos multitudinarios.
A primera vista, estas mariposas del Sahara podrían pasar por una versión más pequeña de las monarcas, por la coloración anaranjada de sus alas. Sin embargo, las Vanessa cardui tienen una distribución geográfica mucho mayor. Lo que realmente las distingue de otras especies es su infatigable capacidad migratoria.
La especie cruza el Sahara cuando el desierto alcanza sus picos de humedad. Es entonces que las plantas florecen, y ellas pueden depositar sus huevecillos sobre las hojas.
El problema de rastrear el comportamiento de estas mariposas radica en que los números fluctúan mucho de año en año. Aunque se sabe que viaja en primavera hacia el norte, no se tiene certeza de qué condiciones atmosféricas exactas son necesarias para que los animales alcancen su destino final con éxito. Lo que es seguro es que describen una travesía entre las dunas africanas, donde desovan en invierno, para posteriormente continuar hasta Europa.
Un estudio reciente publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, a propósito del peligro que corren las mariposas del Sahara sugiere que su subsistencia depende, en gran medida, del florecimiento de las especies vegetales en el desierto. Si las plantas crecen, además de dar a luz, son capaces de descansar y alimentarse para continuar su viaje a través del desierto.
Los científicos se dieron cuenta de que, entre más húmedo es el desierto, más huevecillos eclosionan con éxito. En consecuencia, más mariposas alcanzan Europa cuando se impone la primavera. En contraste, una vez que termina la metamorfosis, los ejemplares más jóvenes son capaces de resistir 40 horas de vuelo sin detenerse.
Además de que las madres y padres pueden recuperarse del viaje, las orugas de esta especie requieren de que las plantas crezcan fuertes para desarrollarse adecuadamente. Sus padres los dejan ahí, ya que deben de partir hacia el norte antes de que termine la temporada invernal en África. Los cambios en la temperatura y aridez en el desierto derivados del cambio climático podrían amenazar esta dinámica, pero se requiere de más investigación para conocer el impacto con certeza.

Los investigadores concluyeron que las mariposas deben volar de 1 a 3 km sobre el nivel del mar para aprovechar los vientos de cola favorables, volando sin parar durante el día y descansando durante la noche, haciendo paradas para alimentarse de néctar.
Fuentes: Naturalista, Noticias de Ciencia, National Geographic, Biological Journal https://doi.org/10.1111/bij.12873, Proceedings of the National Academy of Sciences https://doi.org/10.1073/pnas.2102762118, imágenes tomadas de internet






