El tiburón blanco (Carcharodon carcharias) es el pez depredador más grande de la Tierra. También se le conoce como jaquetón en algunas regiones de Europa. Carcharodon viene de las palabras griegas καρχαρίας karcharías, que significa ‘agudo’ o ‘dentado’, y οδους, odous, que significa ‘diente’ (Carcharodon = ‘diente agudo’).
Miden una media de 4.5 metros de longitud, aunque se han registrado ejemplares que superaban los 6 metros de longitud y los 2,250 kilogramos de peso, siendo los machos menores que las hembras. Se trata del segundo tiburón más grande del mundo, solo superado por el tiburón ballena. Actualmente, Deep Blue se considera el ejemplar más grande conocido.
Deep Blue es uno de los animales más fascinantes que se pueden ver en los océanos. Se trata de una hembra de tiburón blanco que está considerada como el ejemplar más grande nunca visto, con más de siete metros de largo. Se sabe que tiene una edad cercana a los 50 años y su cuerpo está lleno de cicatrices, lo que la hace ser un espécimen muy reconocible para los ojos entrenados.

La parte superior del cuerpo de los tiburones blancos es de color gris pizarra para fundirse con el fondo marino de las costas rocosas, pero deben su nombre al color universalmente blanco de su vientre. Son nadadores con forma de torpedo aerodinámico y tienen potentes colas que les permiten desplazarse a velocidades de hasta 25 kilómetros por hora. Incluso pueden salir por completo del agua, emergiendo como ballenas al atacar a sus presas desde abajo.
Se estima que el tiburón blanco apareció en el planeta durante el Mioceno, el fósil más antiguo encontrado data de hace más de 16 millones de años aproximadamente. Según los biólogos expertos es una deriva de la especie Carcharodon megalodon, un gigantesco tiburón prehistórico, el típico megalodón. Sin embargo, otros expertos consideran que, a pesar de la indudable pertenencia de ambos al orden de los 'Lamniformes', el tiburón blanco en realidad tiene mayor parentesco con el mako, del género Isurus.
El legendario gran tiburón blanco es mucho más temible en nuestra imaginación que en la realidad. Conforme aumenta la investigación científica de estos esquivos
depredadores, su imagen como salvaje máquina de matar comienza a desvanecerse.
De los cien o más ataques de tiburón registrados anualmente en todo el mundo, entre un tercio y la mitad son atribuibles al tiburón blanco. Sin embargo, la mayoría no son fatales, y nuevos estudios demuestran que los tiburones blancos, curiosos por naturaleza, están probando un bocado para luego dejar ir a sus víctimas, en lugar de intentar devorar a humanos. Puede que esta distinción ofrezca poco consuelo, pero pone de manifiesto que los humanos no forman parte del menú del tiburón blanco.
En palabras del biólogo Douglas Long: «muere más gente cada año por ataques de perros que la que ha sido muerta por tiburones blancos en los últimos cien años». La actual caracterización popular del tiburón blanco como el asesino del mar por excelencia no existiría (o no estaría tan extendida) de no ser por el éxito comercial de la película Tiburón (1975). La película está basada en la novela homónima (1974) del escritor estadounidense Peter Benchley.
Los tiburones blancos están presentes en aguas costeras templadas del mundo entero. No existen datos fiables sobre la población del tiburón blanco. No obstante, los científicos coinciden en que su número está cayendo rápidamente debido a la sobrepesca y las capturas accidentales con redes agalleras, entre otros factores, y figuran en la lista de especies vulnerables en la IUCN.
Estos depredadores, sumamente adaptados, tienen hasta 3,000 dientes triangulares en forma de sierra, dispuestos en varias hileras, y un excepcional sentido del olfato con el que detectan a sus presas. Incluso disponen de órganos (ampollas de Lorenzini) que perciben los minúsculos campos electromagnéticos generados por los animales. Se alimentan principalmente de leones marinos, focas, pequeñas ballenas dentadas e incluso tortugas marinas, además de carroña, especialmente la que procede de cadáveres de ballena a la deriva, de los que arrancan grandes pedazos. Cerca de las costas, los tiburones blancos consumen grandes cantidades de objetos flotantes por error: en sus estómagos se han llegado a encontrar incluso matrículas de automóvil.
A pesar de que en la cultura popular el tiburón blanco es considerado el rey de los mares, un estudio de 2019 revela su mayor terror (literal): Las poderosas Orcinus orca, que consideran los 270 kilos de hígado del tiburón blanco un verdadero manjar.
Aparte de las orcas, los ejemplares jóvenes pueden caer presas de tiburones tigre, tiburones toro y cocodrilos de agua salada en costas australianas, y el canibalismo no es ajeno a esta especie.

Fuentes: National Geographic, Naturalista, Nature doi.org/10.1038/s41598-019-39356-2, imágenes tomadas de internet






