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#CienciaActual

Ver con la lengua.

Estimulación cruzada de los sentidos

En escritos anteriores he tratado algunos temas sobre el cerebro y algunas de sus características: sinestesia, reserva cognitiva, Alzheimer y plasticidad neuronal, entre otras. Hoy veremos como esos estudios llevan a una solución muy práctica. Sería bueno que les dieras un repaso, aunque no es necesario, para apreciar la tecnología que veremos en este artículo.

La manera en que las neuronas conectan y se comunican unas con otras, si bien está determinada en cierta medida, es muy plástica y versátil, lo cual posibilita que unos sentidos se mezclen en ocasiones con otros. La plasticidad neuronal permite readquirir, hasta cierto punto, facultades perdidas después de un accidente que ha involucrado a determinadas regiones cerebrales. Las conexiones neuronales son capaces de soportar ciertos daños sin perder por ello su funcionalidad, pero, al mismo tiempo, las neuronas son capaces de formar conexiones nuevas para reemplazar las conexiones perdidas. Ha sido el conocimiento de la versatilidad de las conexiones neuronales lo que ha permitido llevar a la práctica la idea de utilizar la lengua para ayudar a ver a ciegos de nacimiento.

Investigadores de la Universidad de Wisconsin Madison, en los Estados Unidos, desarrollaron un sistema que traduce las imágenes captadas por una cámara a una serie de pulsos eléctricos que estimulan los receptores del tacto en la lengua. Los individuos ciegos que han tenido el privilegio de probar este mecanismo dicen que pronto pierden la sensación de que reciben una estimulación efervescente en la lengua, según su propia descripción, y comienzan a percibir las estimulaciones eléctricas como formas en el espacio. La lengua se convierte así en un ojo de repuesto.len01

¿Cómo puede producirse esta extraña transformación lengua-ojo? La respuesta puede comprenderse cuando nos damos cuenta de que no vemos con los ojos, sino con el cerebro. Los ojos no hacen sino transformar la luz que reciben en una serie de impulsos nerviosos que el cerebro interpreta como luz, colores y formas. Los impulsos nerviosos ópticos son de la misma clase que los impulsos nerviosos generados por otros sentidos, y que el cerebro interpreta de la manera correspondiente. La plasticidad y capacidad de reorganización neuronales posibilita que las neuronas que reciben los impulsos de la lengua aprendan a interpretar las señales eléctricas cambiantes generadas por la cámara y el mecanismo electrónico como objetos y formas que se mueven en el espacio. Esto, en sí mismo, constituye una prueba más de que la versatilidad neuronal es en verdad espectacular y abre la puerta a la construcción de mecanismos capaces de restablecer, además de la visión, también la audición o el sentido del equilibrio, y esto utilizando no sólo el tacto, como en el caso de la lengua, sino reeducando también otros sentidos para que adquieran la función del sentido perdido, como ya vimos con el chaleco que permite escuchar a los sordos, a través del tacto.

La investigación en este campo, aunque comenzó hace ya varias décadas, en los últimos 20 años ha sufrido mejoras sustanciales, por lo que se ha logrado la disminución del tamaño del dispositivo auxiliar. En la actualidad consiste en una cámara miniatura que se lleva sobre la parte frontal de una especie de diadema que se coloca sobre la frente. La diadema está conectada por un cable a una placa del tamaño de un cuadrado de alrededor de 3 × 3 cm. Esta es la placa que se coloca sobre la lengua y en la que hay distribuidos 400 electrodos (20 filas y 20 columnas). La cámara transforma las imágenes en 400 píxeles en escala de grises, y según la intensidad de cada píxel, así es la intensidad de la señal enviada al electrodo correspondiente. El dispositivo fue aprobado por la FDA apenas en 2015, a pesar de que la ciencia que lo sustenta se inició en los años 60 del siglo pasado.

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Además de este dispositivo se ha desarrollado otro que transforma la información visual en sonido. Por ejemplo, dependiendo del color o de la forma del objeto que sea, se genera una frecuencia sonora u otra. Igualmente se han generado otros dispositivos de sustitución sensorial. Uno de ellos trasforma sonidos en sensaciones táctiles y ayuda a los sordos a percibir sonidos; otro ayuda a quienes han perdido la sensibilidad táctil como consecuencia de enfermedades o quemaduras, a percibir sensaciones táctiles mediante sonidos.

Afortunada y desafortunadamente, los políticos han demostrado un gran interés por la estimulación cruzada de los sentidos, principalmente por su uso bélico, por lo que se ha logrado una buena financiación para la investigación y desarrollo de estas tecnologías. Esto es aún ciencia o, mejor dicho, tecnología ficción, pero, como alguien dijo una vez “algunas cosas que antes eran ciencia-ficción hoy realmente son”. Y si hoy no son, sin duda serán mañana.

Lo más interesante de todo esto es que el desarrollo de estos aparatos, junto con la tecnología de imagen cerebral, han permitido hacer avanzar a la ciencia y determinar que el cerebro dispone de una gran plasticidad. El cerebro, en su desarrollo, se organiza para optimizar el proceso de los diferentes tipos de información que le llegan a través de los sentidos. Por supuesto, la organización cerebral con la que nacemos de serie depende del funcionamiento correcto de ciertos genes, tanto en el espacio como en el tiempo. Aunque se conoce cada día más sobre este asunto, aún estamos a décadas o incluso siglos de comprenderlo todo.

Fuente: Cienciaes, https://doi.org/10.1167/tvst.2.3.1, imágenes tomadas de internet

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