El inquilino de palacio, abusador del poder absoluto.
Así lo hago yo.
Cuando no pudo juntar las firmas para su consulta, pidió y exigió que se obtuvieran sin importar la legalidad o la veracidad, cuando le bajaron la calificación a Pemex acusó a las calificadoras, cuando perdió su candidato a la dirigencia de Morena permitió las manifestaciones y los escándalos hasta que quedó el servil Mario Delgado, cuando se le exigió bajar de la candidatura a Salgado Macedonio fingió por un rato hacerlo y luego sin más dejó al violador como candidato.
Esa es la manera en que Andrés lleva su presidencia imperial, con simulaciones trucos y engaños, pero apoyados en todo el poder del estado detrás de él. No es una persona que dude de abusar de su estatus y poder para hacer su voluntad.
La marcha de hoy, 8 de marzo, parece haber sido una verdadera piedra en su zapato y más con los recientes eventos sobre la candidatura del violador Macedonio. Por ello decidió cambiar las reglas, de nuevo, y cambiar su discurso ante las murallas que obligó al rededor de palacio, inventó que evitaba una confrontación física y acusó a las manifestantes de ser pagadas.
Lo único que ha mostrado con estas medidas es que él prefiere rodear los problemas, hablar, desacreditar y bardear antes de lidiar con ellos. Eso sí con todo el poder del estado detrás.
Ya desde su paso por el PRD y durante su fantasioso “mandato” como presidente “electo” en 2006 López acostumbra a hacer lo que se le antoje y usar a todos para ello, no deja ni que los hechos, los datos o la realidad se interpongan con lo que quiere hacer. Este es el nuevo-antiguo presidencialismo, es el poder sobre todo solo por el hecho de ejercerlo.
Tiene todo un gabinete de inútiles para que no le digan que hacer. A todo un séquito de comunicadores para que repliquen lo que quiere decir y tiene una gran cantidad de gente que lo idolatra como quiere. El problema es que el país es demasiado complejo para someterlo a los deseos de una persona que se niega a ver una realidad.
El movimiento y las marchas del 8 de marzo muestran como echará mano de toda su bolsa de trucos sucios para que las cosas no salgan de la narrativa que le gusta.
La vallas no fueron suficientes ya que sirvieron de lienzo para mostrar su incapacidad, por ello mandó cerrar los accesos y dentro de su show mañanero trató de justificarse acusando a las manifestantes de lo que pudo, al mismo tiempo justificó su cobardía al bautizar ridículamente su muro y asegurando que así se evita un conflicto.
Todo ese esfuerzo en vez de buscar audiencias, nombrar comisiones o encontrar alguna manera para acercarse a la búsqueda de soluciones a los alegatos de las manifestantes.
El año que entra, cuando menos, pasará lo mismo Andrés usará todo su poder y toda su influencia para evitar hacer su trabajo.
Y eso es solo en ese punto que es tan visible, pero López ha usado todo su poder, todo su tiempo y esfuerzo, y el de toda la gente que le rodea para defender su nulo esfuerzo como gobierno, sus ganas de que nada avance y la no intervención de sus más cercanos colaboradores.
Jamás entenderá que pasar horas hablando no es el trabajo que debería estar haciendo, por más que lo defiendan y le cueste esfuerzo es un desperdicio de una gran cantidad de recursos.
Si solo fuera su tiempo y dinero realmente entraría en el espacio de las cosas que no me importaría, pero al ser gobierno y tener a tantos en un estado de inutilidad todas sus acciones y su tiempo nos cuestan a los mexicanos. Su autoritarismo sin resultados nos sale extremadamente caro. El uso indiscriminado de recursos para justificar su inacción es la mayor pérdida que este país ha visto.
Andrés persiguió el poder toda su vida, el problema es que siempre lo hizo por hacerlo, sin interés por la gente que lo otorga y hoy él lo usa y usará solo para cubrir su incapacidad, al fin el poder ya lo tiene, todo lo demás es solo para mantenerlo.
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