¡YO SOY EL PRESIDENTE!
Parte once de “El Ocaso del Cacique”.
No te pierdas la décima parte aquí:
“Licenciado… Si usted está leyendo esto, es porque ya me llevó la ch… porque usted me traicionó…”
Por unos instantes se desconectó del mundo y creyó desvanecer, esta vez sin fingimiento. Un zumbido le penetró en la cabeza aturdiéndolo por completo, inhabilitando su capacidad de reacción… Tenía que superarlo… No era el momento de dejarse llevar por ese tipo de debilidades… ¡No aún! De repente… reaccionó.
-Rosa… ¡Rosa! ¡ROSA!
Con evidente tribulación, entró la secretaria
- ¡Licenciado!
- ¡Que detengan al chamaco ese… El que trajo el paquete… ¡Y que me lo traigan a la voz de ya!
-Si… Voy… Voy
Minutos después, su jefe de seguridad apareció jalando con violencia al joven cuyo rostro estaba lívido. El líder lo miró con detenimiento. Todas las características de un militar. El líder señaló una silla frente a su escritorio. Un segundo después el joven era prácticamente aventado sobre ella, donde se acomodó con presteza, con la espalda rígida (sin tocar el respaldo) y mirando de frente.
-Gracias Rosendo. Déjame con él. Vete
Al cerrarse la puerta, el líder hizo algo inesperado. Volteó a la credenza y sacó la botella de ron dominicano y dos vasos. Acercó uno de ellos al joven militar
- ¿Cómo te llamas, muchacho?
El joven se paró de inmediato, hizo un saludo militar y contestó
-Subteniente Fernando Hernández Caparroso, Segundo Batallón de Infantería Armada, Matrícula Número…
Una risotada del líder le impidió terminar
- ¡Ah como me dan risa ustedes! Los cortan con la misma tijera. Derechitos todos. Siéntate. Siéntate.
El joven bajó lentamente el brazo derecho. Estaba perplejo. El líder le llenó el vaso, aunque sólo sirvió hasta la mitad del suyo
-Caparroso… ¿Tu familia es de Macuspana? Entonces de seguro te encantará este roncito. Chúpale, anda
-Estoy en servicio… No puedo… Tengo que regresar al cuartel.
-Nada. Nada. No te apures. Yo me encargo. Ahora… Platícame como llegó ese sobre a tus manos…
Al cabo de una hora el líder salió y ordenó a su secretaria
-Llama a Rosendo. Que venga por el muchacho y lo lleve a su cuartel. Su estado es... inconveniente. Que hable con su superior y le diga que estuvo conmigo, para que no lo arresten. Voy con Jesús.
A paso casi lento se dirigió a la oficina de Jesús. Había conocido muchísimas personas en su ya larga vida política. Diferentes caras, tamaños, orígenes, aspiraciones, capacidades. Unos buscando servir a otros, a quienes les gustaba ser servidos. A casi todos les movía el interés económico y/o el poder, como a él. No obstante, de cuando en cuando encontró algunos a quienes su motivo conductor era el servicio a una persona, a un ideal. El Seco y Jesús eran de ese tipo. Pero le exasperaba el escaso alcance de sus miras. Agradecía el aprecio que le habían demostrado durante esos años, pero carecían de su visión del mundo. No entendían que ellos eran peones al servicio de la causa mayor que él representaba. Y los peones, como tales, eran sacrificables. El no
Su fiel colaborador se movía frenéticamente en medio de un mar de papeles esparcidos por todo su escritorio. Su llegada lo aturdió.
-Oye Jesús. Acaban de entregarme esto (le entregó el dispositivo). De parte del Seco. Velo
El colaborador tomó el dispositivo y se quedó contemplando el contenido que de éste aparecía en la pantalla de su computador. De la curiosidad pasó al espanto. ¡Era una bomba!
-Hablé con el mensajero que me lo trajo. Averigüé mucho. Parece que nuestro “querido” Seco no actuaba solo. Tu hablabas de un topo, pero en realidad hay una manada. El ala conservadora de la Secretaría Militar sabía algo de las andanzas del Seco con nosotros, no a detalle, pero si lo suficiente para protegerlo. Ya me encargaré de hacer una purguita en esa Secretaría pasando las elecciones.
Datos, personajes, documentos… Todas las andanzas del Seco durante los últimos 20 años estaban perfectamente organizadas cronológicamente y con pruebas suficientes para derrumbar al líder y a su movimiento. Mítines pagados con dinero público, donativos ilegales a la campaña más reciente, manejo de fondos en fideicomisos, comprobantes de depósitos en las cuentas personales del líder, constancias del registro real de sus propiedades. De hacerse públicas, sería el acabose. Por enésima vez en dos días, tragó saliva.
-El Seco guardó todo esto como una especie de póliza de seguro… ¡Méndigo traidor!
-Y… ¿Qué quiere que haga? Todo lo que está aquí es cierto. Debemos hacer un plan de contención… No sea que se filtre y llegue a la opinión pública… ¿Qué tal si…?
El líder lo veía con expresión cándida. ¡Tantos años de mover el abanico y su incondicional todavía se aireaba moviendo la cabeza!
-Taik id isi, como dicen los gringos. ¡CALMATE! Esto se puede controlar. Le podemos sacar provecho. Si me ayudas a manejarlo, saldremos mejor que cuando las ligas
-Y… ¿Cómo? Si el periodista de Emigdio se entera pues… ¡Valimos!
- ¡N’ombre! Estoy casi seguro de que él y otros como Teresa de seguro van a recibir una copia de esto. Mira… La clave es que les ganemos el brinco… Vamos a ir filtrando nosotros todo… Gerardo y Emigdio nos van a ayudar. Hay que ser muy cuidadosos para que todos crean que, en este caso, somos las víctimas.
-Ah caray… ¿Y cómo?
-Por eso no te he dejado ir pa’ corretear una diputación… Te falta mundo, Chuchito. Lo primero es que te vayas al instituto ese de la transparencia… Dile al director que conforme vayamos filtrando algunos de estos documentos, vaya reservando los demás por 5 o 10 años… Apuntale… Todas las dependencias involucradas deben ir preparando otros datos más o menos creíbles para compensar lo que vayamos publicando. La parte política la manejaremos a través del Partido y la parte oscura… lo que tiene que ver con Virgilio… Mañana hablo con él, para que se encargue de eso…
-Pero… El partido… así como está
- ¡Pues le mueves las tuercas, carajo! Ya parece que te tengo que decir todo. Pareces niño de teta. ¡Valor, mi estimado!
-Ya. Esta bien.
-Ahora… Mario… el periodista incómodo. Haz que venga a verme.
- ¿QUÉ?
-No te digo… ¡Calmex, atún! ¿A poco no sabes que Emigdio no lo controla del todo? Si queremos que esto no nos pegue tan fuerte necesito darle algo… Como una primicia de nota… Pero tiene que ser hoy, para armar bien el ambiente de la conferencia de mañana. Ándale. Hay mucho por hacer.
Jesús estaba azorado.
Y otra cosa. Da las instrucciones para que de la partida mía le den algo de dinero a la viuda del Seco. Aunque me haya traicionado, su familia no debe pasarla mal. ¿Te queda claro?
De camino de regreso a su oficina. El camino con mayor resolución. Si bien aceptaba que las partes “técnicas” de la gobernanza no se le daban, era un perfecto conocedor de la naturaleza humana. Como reconocido experto en manejar emociones y sentimientos sabía usar ese ámbito casi casi a su antojo. Sería todo un reto enfrentarse a solas con ese periodista, pero más que tenerle miedo a él temía su propia incapacidad para contenerse en momentos de presión.
El periodista llegó al caer la noche. Venía acompañado de un camarógrafo y dos asistentes. El líder lo recibió en su Despacho oficial.
-Hola Mario. Entras tú y el camarógrafo. Los demás no.
El periodista sonrió de una manera por demás forzada
-Jesús me pidió que le entrevistara y necesito a mi equipo conmigo
- ¿Vas a querer la entrevista o no?
-Bajo estas condiciones…
- ¿Si o no?
El periodista dudó, pero acabó entrando. Una figura de su categoría no podría dejar pasar una oportunidad así. Después de los dos años de que el líder le había negado hasta el saludo y de provocar su suspensión del principal noticiero del país, ese momento era único para él. La televisora solo pudo conseguirle un trabajo de free lance que no era igual al enorme espacio con que contaba. Tal vez, si lograba una buena nota, podría regresar por sus fueros…
Al traspasar el umbral de la puerta, el periodista quedó maravillado. El Palacio vetusto, ajado que él recordaba había sido remozado con buen gusto, más el despacho del líder era otra cosa. La esposa del líder había respetado hasta cierto punto la decoración original, pero, a criterio del periodista, sus ansias de originalidad convirtieron el despacho presidencial en una especie de museo de lámparas y cristalería mas cercano a una monarquía europea moderna que a la supuesta austeridad juarista preconizada por el líder.
Como sea, había tanta luz en el despacho que la instalación de reflectores y demás equipo de iluminación que llevaba su camarógrafo era innecesaria. En el centro del despacho ya estaban colocadas dos sillas antiguas con asientos de terciopelo y dorado de hoja en toda su madera. En medio de ambas, una mesilla a tono ofrecía a los asistentes un par de botellas con agua purificada.
El periodista esperó a que el líder se sentara. Lo que le habían contado sus fuentes propias quedó corto. Los lentos movimientos del líder, su ajado pero mofletudo rostro, el hablar muy pausado y el esfuerzo que hacía para caminar y sentarse denotaban evidente desgaste. Sin embargo, su mirada aún indicaba que no había perdido la vivacidad y la aptitud para accionar y reaccionar según las circunstancias. La entrevista sería un reto.
Por su parte, el líder apenas pudo contener una expresión de disgusto. El periodista, a pesar de tanto vapuleo que le había dirigido casi desde el inicio de su gestión, tenía una mejor presencia de ánimo desde la última entrevista que le dio antes de las elecciones. Le consoló el que hubiera aceptado presentarse ese día, así, sin mucha reticencia y a pesar de que la entrevista fue concertada sin anticipación o preparativo alguno. Sonrió. Sería tal vez muy sagaz a los ojos de su audiencia mas no lo suficiente. Había mordido el anzuelo... ¡A seguirle con el plan!
El camarógrafo empezó a filmar
-Buenas tardes… Casi noches… Nos encontramos aquí, en la misma sede oficial del gobierno mexicano, para entrevistar… Mmmh… Mas bien platicar con el presidente Robles sobre los últimos acontecimientos que han sorprendido a la opinión pública. ¿Mucho que contar, Licenciado? Qué gusto saludarle de nuevo.
-Gracias, Gracias Mario. Bien dices… Vamos a platicar e informar por tu valioso conducto lo que un presidente ha padecido en estos últimos días… La muerte de mi herm…
-Bueno… Bueno... Pero… Empecemos por lo primero… ¿Sabía usted que hace unos dias un grupo de supuestos trabajadores del Sindicato de Radio y Televisión intentó allanar la sede de nuestra televisora, haciendo demandas de prestaciones totalmente improcedentes?
-Si… Algo supe, pero no tengo ahorita el detalle, el dato... Pero el asunto de mi her…
¿Y que, según hemos comprobado, estuvo liderado por la misma persona que asesinó o quiso asesinar a su hermano?
Siempre, siempre se pueden complicar más las cosas, no te pierdas la siguiente parte aquí: