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La entrevista inicia.

La entrevista inicia.

Parte doce de “El Ocaso del Cacique”.

No te pierdas la onceva parte aquí:

¡YO SOY EL PRESIDENTE!

Parte doce de “El Ocaso del Cacique”.

No te pierdas la onceva parte aquí:

¡YO SOY EL PRESIDENTE!

¿Y que, según hemos comprobado, estuvo liderado por la misma persona que asesinó o quiso asesinar a su hermano?

¡Cuántos años de mover airosamente el abanico en cientos o tal vez miles de interpelaciones, entrevistas, debates! ¡Cuantas veces liderando tales intercambios con frases agudas y posiciones audaces o tal vez absurdas, pero siempre llevando la batuta y el control de la emotividad! Tal vez su momento cumbre fue aquella ocasión en la que se enfrentó con el llamado “jefe” del partido conservador, quien venía precedido de un brillante desempeño en el último debate presidencial, pero acabó sucumbiendo ante el claro dominio del escenario por parte el líder, quien brillo de manera sorprendente dominando la forma y el fondo del encuentro.

Y ahora El, vencedor de tantas batallas verbales, estaba siendo arrasado por un casi imberbe reporterito advenedizo, con audaz frescura y buen manejo de datos. El Cómo se había enterado de la conexión entre ambos eventos era lo de menos. Si le dejaba llevar la batuta en la entrevista, todo su plan estaría en riesgo. A grandes males, grandes…

-Mira Mario… Primero que nada tu (volteó a ver al camarógrafo) … Apaga eso y salte tantito

El aludido separó la cara del lente y miró al reportero. Este asintió, por lo que salió con ligereza.

-Mira… (se levantó de la silla, la rodeó y se inclinó atrás de ella poniendo los brazos sobre su respaldo). Creo que eso de estar adelantando el tema de la entrevista no nos va a llevar a ningún lado.

-A ver. Licenciado (el reportero se levantó y comenzó a hablar con su habitual y exagerado movimiento de manos). ¿Quiere usted ser entrevistado como lo hacen sus periodistas de cabecera? ¡Sabe bien que no soy de esos!

-Claro, claro que lo sé. No lo eres

-Y entonces… ¡No me imponga guion! ¡Ya me conoce! Recuerde cuantas veces lo entreviste en Radio y TV y nunca pactamos qué o como preguntar

-Mira… Te propongo algo… Dame oportunidad de exponer lo de mi hermano… Unos minutitos nada más. Y luego volvemos a lo que quieres saber… Incluso te quiero dar… ¿Cómo dicen ustedes? La nota… ¡O varias notas! (Asumió una expresión sombría) ¡Hay tantas cosas que te quiero decir!

-Aja… ¿Y por eso provocó que casi me despidieran?

El líder sonrió con aparente tristeza

-Son cosas del poder. Entiende… Andabas muy acelerado… ¡Como ahorita! Y te conozco bien. ¡Na’mas te encarreras y ni Emigdio te para!

El reportero emitió una sonora carcajada. Cuando acabo de reír, se escucharon murmullos fuera de la sala. El reportero y el líder se vieron extrañados. El primerio continuó

-Es la labor del periodista, Licenciado. Y usted (no nos hagamos) ha sido… como decirlo… para que me entienda…

- ¡Óyeme! ¡No seas irrespetuoso! ¡Claro que entiendo!

El reportero sonrió para sus adentros, sabedor que el líder era de pocas palabras tanto para hablar como para comprender.

- ¿Igual a los anteriores?

El líder sonrió a su vez

-No podía serlo. Esos dejaron un cochinero

-Tal vez… pero… ¿Demolerlo todo? Acá entre nos… ¿Nada de lo que había… servía?

-Mario… Es más fácil empezar de nuevo que corregir lo chueco

- ¿Y el costo, Licenciado? ¿Sabe el costo que ha pagado el país en su empeño?

-El costo de recuperarlo… para el bien de la gente… para…

- ¡Epa! Estamos hablando en confianza… ¡No trate de aleccionarme!

-Ta bien. Ta bien. Vamos a lo que nos interesa. Tu quieres la nota y yo necesito decir cosas importantes, de esas que tanto te gusta exhibir con tu cuate… el payaso ese

- ¿Cosas? ¿Cuáles cosas?

“Ya cayó”, pensó el líder

-Pues cosas oficiales y… personales. Tal vez…

Le dio la espalda al reportero y tomó una de las botellas de agua que había en la mesa. La abrió lentamente y sorbió un gran trago, como para aclararse la garganta

-Tendré otro hijo… pero no con mi esposa…

El reportero abrió la boca, pero no pudo articular palabra

-Y luego está… lo de mis dolores y eso… ando mal… ha sido mucho esfuerzo… me tengo que operar

El reportero bajo la cabeza frunció el ceño y se volvió a sentar.

-Y ahora lo de mi hermano… son muchas cosas.

El líder se quedó abstraído, como sopesando si le convenía soltar más madeja. Con el rabillo del ojo se percató que el reportero estaba abrumado. Volvió a sonreír

El reportero sacudió la cabeza como para despejarse y se irguió. Debía procesar la información nueva sin alterar lo que había preparado con la anterior.

-Ok, ok Licenciado. Por ética profesional tengo que preguntarle qué tan abierto está para decirme todo lo que trae. Pues temas como el de la salud ya entra al plano de seguridad nacional y…

-Por eso quería hablar contigo antes que con otro. Tu sabrás darle el enfoque… con tacto… pero hay mas

-Bien. Usted gana. Pero sólo le daré unos minutos para que diga lo de su hermano y después hacemos cambalache… Yo tiro y usted responde… ¿Va?

El líder sonrió y le tendió la mano.

- ¡Va! Dile a tu camarógrafo que entre y… como te diste cuenta, no camino muy bien. De seguro allá afuera están todos mis ayudantes como gallinas en corral caliente… Y mi esposa. Dile que entre

-Licenciado… ¿Qué entre?

-Si. ¿A poco crees que no sabe de esto? El país debe de vernos como una pareja unida y algunos temas tienen que ver con ella. Pero no te apures. No la dejaré hablar… demasiado

El reportero suspiró. Ya había tenido desencuentros con la esposa en algunas redes sociales. Al principio, cuando el líder ganó la elección, creyó que podría “domarla” con alguna entrevista o reportaje de su vida, pero no tuvo suerte. “Doña Diabla”, como la habían bautizado los habitantes del Palacio y varios funcionarios “out of the record” debido a su intolerancia y espíritu vengativo, ya traía su propia agenda excluyente de medios informativos como el de él e incluyente de otros de nueva factura, nacidos prácticamente de la nada. ¡Menudo brete le esperaba! En fin. La nota lo valía.

Caminó a la puerta y la abrió. Jesús casi cae con el movimiento, pues estaba pegado a la misma como para proteger a la privacidad del líder y del peligroso reportero. Junto con él había media docena de otros miembros del equipo presidencial, además del equipo de seguridad. La esposa caminaba con el celular pegado a la oreja, haciendo aspavientos ampulosos con la mano libre mientras hablaba. El reportero le hizo una seña a su camarógrafo para que entrera y cuchicheó a Jesús la orden del líder.

Regresó con el camarógrafo. Mientras este se instalaba él y el líder se volvieron a sentar. La esposa entró y el reportero se paró para saludarla, pero ella fingió no darse cuenta y se acercó al líder, abrazándolo desde el respaldo de la silla de un modo notoriamente exagerado. El líder aguantó el embate durante unos segundos y le señalo una silla contigua sin emitir una sola palabra. La esposa se ruborizó, fue por la silla, la puso junto a la del líder y se sentó. Su rostro irradiaba rubor y coraje. Miró al reportero desafiante. Y este, a su vez, fingió no verla

--Empecemos. Buenas tardes… Casi noches… Nos encontramos en la misma sede oficial del gobierno mexicano, para entrevistar… platicar con el presidente Robles y su señora esposa sobre los últimos acontecimientos que han sorprendido a la opinión pública. ¿Mucho que contar, Licenciado? Qué gusto saludarle de nuevo

Gracias, Mario. Bien dices… Vamos a platicar e informar por tu valioso conducto lo que un presidente ha padecido en estos últimos días… La muerte de mi hermano fue, sin duda, un golpe muy fuerte para nosotros (tomo entonces la mano de la esposa, quien apenas esbozó una sonrisa), pues él fue un hombre muy trabajador, muy honesto, como todos en mi familia. ¿Ya te platiqué antes como era mi padre?

-Si, Señor Presidente. Cuando lo visité en su casa cerca de Uxmal.

-Bien. Entonces creo que comprenderás que los rumores recientes, aún no confirmados, sobre su supuesto asesinato darían la impresión de que él tendría que ver con algún acto ilícito lo cual no era posible. Además… Reitero. Su muerte se debió a una complicación po… pos…

-Postoperatoria, mi vida. Disculpe, Mario, por intervenir. Mi esposo ha estado bajo muchísima presión y, por ende, le hemos insistido todos en la familia que baje un poco el ritmo, sobre todo tras esta tragedia, pero El sigue empecinado en trabajar al 100% por México.

-Está claro, Presidente, pero el comunicado que emitió la Fiscalía de Tab…

-No me reportaron más que lo que te dije, Mario. Y te pido que no hablemos más de esto. Realmente fue algo muy pero muy doloroso.

-Pero, Señor Presidente… Hasta indicaron en la Fiscalía el nombre y apodo de este señor El Seco.

-Puras conjeturas

-Y tenemos un video que un pasajero tomó en el aeropuerto de Villahermosa a ese sujeto. Y lo comparamos con otro que tomamos en nuestras oficinas, cuando un grupo de rijosos intentó allanarlas. Es el mismo sujeto

El líder lo miró con extrañeza. Volteó a ver a su esposa

- ¿Fue ayer por la noche? ¿Que me habló el gobernador, cuando estábamos cenando?

Acostumbrada como estaba de respaldar en público todo lo que decía el marido, fueran verdades o mentiras, obligó a la esposa a dar la respuesta en automático

-Si Amor. Fue ayer por la noche

-Gracias Bere. Te platico, Mario. El gobernador me aseguró que no habían abierto, allá en el estado, ninguna línea de investigación sobre lo de mi hermano. El forense le confirmó que murió por las complicaciones de su operación. Hasta quiero dejarlo. Y del asunto de la televisora, pues créeme que lamento mucho lo que les pasó y que he dado instrucciones para que la Fiscalía General se encargue de investigar todo lo necesario para garantizar a ustedes, como a todos los mexicanos, la libertad de expresión que consagra nuestra constitución.

El reportero maldijo por lo bajo. No se podía quedar así. Le había echado a perder toda la estructura de la primera parte de la entrevista. Si el líder tenía sus mañas, Mario no se quedaría atrás

-Le expreso, a nombre propio y del medio que represento, nuestra solidaridad y esperamos que tanto usted como la esposa e hijos de su hermano alcancen pronto el consuelo y la resignación

-Gracias Mario

-Por cierto, y hablando de su estado natal, Señor Presidente… Fíjese que hoy por la mañana el órgano de Auditoría del Congreso local indicó que en la cuenta pública del municipio de Cárdenas habían detectado comprobantes falsos que amparaban varios millones de pesos en gasto público.

- ¿Y?

-Fueron expedidas por una empresa creada hace dos años por un hijo de su hermano fallecido… y su hijo mayor, Presidente? ¿Sabía usted algo de esto?

Décima Segunda entrega de “El Ocaso del Cacique”

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