Un equipo de investigadores de EE.UU. han descubierto en el Círculo Polar Ártico una serie de huevos sin eclosionar y dientes de dinosaurios bebés de distintas especies cuidados por una sola madre. El jueves 24 de Junio de 2021
su estudio ha sido publicado en la revista especializada Current Biology, con el título "Nesting at extreme polar latitudes by non-avian dinosaurs".
"Ahora tenemos pruebas inequívocas de que los dinosaurios estaban anidando en el Ártico hace 70 millones de años", dijo Pat Druckenmiller, autor principal del artículo y director del Museo del Norte de la Universidad de Alaska.
Durante más de una década, Druckenmiller y Gregory Erickson, profesor de ciencias biológicas de la Universidad Estatal de Florida, realizaron el trabajo de campo en la Formación Prince Creek, una región en el norte de Alaska.

En este periodo han desenterrado muchas especies de dinosaurios, la mayoría de ellos nuevos para la ciencia, en los acantilados sobre el río Colville.
Esta es la primera vez que alguien ha demostrado que los dinosaurios podían reproducirse en esas latitudes altas, un hallazgo que contrarresta las hipótesis anteriores de que estos animales migraban a latitudes más bajas durante el invierno y ponían sus huevos en esas regiones más cálidas.
Debajo de las nevadas pesadas del Cretácico tardío en este polo del planeta, una madre adoptiva se encargó en varias ocasiones de cuidar a los recién nacidos. Pudieron no haber sido sus hijos de sangre, pero se encargó de hacerles un nido común, como lo hacen algunas aves de la actualidad, para protegerlos del frío y las condiciones extremas del Ártico.
Los huesos diminutos fueron encontrados entre lodos de las laderas de Prince Creek, debajo de una capa congelada de material fósil. Una vez que lograron descongelarlo bajo el sol, los fragmentos fueron transportados al laboratorio. Una vez de vuelta en sus laboratorios, Druckenmiller, Erickson y el coautor Jaelyn Eberle, de la Universidad de Colorado en Boulder, examinaron el material más a fondo. Según Druckenmiller, recuperar estos diminutos fósiles "es como buscar oro". En ese momento, los investigadores se dieron cuenta de que no eran pedazos de hueso, sino microfósiles. Los científicos han catalogado a esta serie de microfósiles encontrados como una "guardería prehistórica", porque sería lo más cercano a una guardería de dinosaurios encontrado jamás.
Los científicos descubrieron partes de al menos 7 especies diferentes. Entre las crías encontradas, destacan “tiranosaurios, ceratopsianos con cabeza de cresta y hadrosaurios con pico de pato”. Algunos de ellos eran tan jóvenes, que ni siquiera habían roto el cascarón todavía. Según Druckenmiller, ésta es evidencia suficiente para sustentar que todos ellos estaban bajo el cuidado de una madre atenta, aunque fuera de una especie diferente, y de la que todavía no se encuentran los restos.
"Uno de los mayores misterios sobre los dinosaurios árticos era si migraban estacionalmente hacia el norte o eran habitantes durante todo el año", apuntó Erickson, coautor del artículo.

Incluso los más jóvenes soportaron temperaturas muy por debajo de los cero grados, e hicieron un hogar entre las dunas de nieve de Alaska. A pesar de la escasez de alimentos y la poquísima luz durante largos meses de invierno, sobrevivieron por milenios.
La fortaleza que seguramente tuvieron estas especies no deja de sorprender a los autores de la investigación. Patrick Druckenmiller se cuestiona si estas especies emigraban, o si permanecían ahí a lo largo del año:
“¿O de alguna manera lo resistieron? ¿O hacían algo loco, como hibernar?”
Aunque todavía esto no ha quedado claro, lo cierto es que nunca antes se había encontrado evidencia de vida prehistórica tan lejos de los trópicos. Una vez que supieron que los dinosaurios anidaban en el Ártico, se dieron cuenta de que los animales vivían toda su vida en la región.

En este sentido, según los autores, la "guardería prehistórica" en esa región proporciona una prueba natural de la fisiología de los animales. A pesar de que las especies más masivas generan una euforia particular entre los paleontólogos, poco se sabe sobre las formas de vida que apenas retoñaban en el planeta en aquel pasado remoto.
"Este estudio va al corazón de una de las preguntas más antiguas entre los paleontólogos: ¿eran los dinosaurios de sangre caliente? Creemos que la endotermia fue probablemente una parte importante de su supervivencia", aseguró el autor principal, Druckenmiller.
Según los investigadores, este descubrimiento es una "prueba convincente" de que los dinosaurios eran de sangre caliente.
Fuentes: National Geographic, El Mundo, Current Biology https://doi.org/10.1016/j.cub.2021.05.041, imágenes tomadas de internet.





