¿Qué hay de merienda?
Parte nueve de “El Ocaso del Cacique”.
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Pero en la lucha uno tiene que sacrificarse, por el bien de la lucha…
Juan empezó a carraspear algo, pero sólo salieron sonidos ininteligibles. El líder lo interrumpió
-Basta. No trates de seguir. Metiste la pata… Te entró la ambición… Y me causaste muchos problemas con Virgilio, que tanto nos ha apoyado. Lo siento hermano, pero...
Juan bajó la cabeza y dejó de escucharlo. Esa voz le había cautivado por 50 años y, sin importar lo que pronunciara, producía en Juan un efecto hipnotizador… hasta entonces. Algo se quebró dentro de él. Desde lo más profundo de su diafragma y por primera vez en si vida, habló al líder sin conmiseración, con aspereza
-No puedo creerlo. Todo este tiempo… todo esto que aguanté por ti… No puede… ¡No debe ser!
-Dije que lo siento, pero está decidido. ¡Y no insistas! (El líder había enfurecido. Los hijos quisieron entrar para ver qué pasaba, pero el militar que custodiaba la puerta se los impidió)
Juan reculó. Un sudor frío escurrió por su frente.
-Tu siempre puedes… Siempre has podido… No… No lo hagas. ¡Te lo ruego!
-Te pedí que no te metieras en problemas otra vez. ¿Sabes lo que tuve que ceder, cuando los videos? Y esto… estuvo aún peor. Resígnate. Se acabó. Nos haremos cargo de tu familia. Adiós.
Se levantó y salió caminando como aliviado de una carga. Pero Juan ya no se levantaría más.
Mandó a los hijos a pasar el fin de semana con el hermano a Chetumal, para alejarlos de los medios. En el aeropuerto militar uno a uno se acercó a él para despedirse con un beso con sabor de arrepentimiento (los tres mayores) y con algo de jovialidad (el menor). Ya no quiso hablar con ellos. Le causó cierta gracia verlos caminar con la cabeza agachada rumbo al jet ejecutivo que ya los esperaba… Los tres grandes siguiendo al menor. Buena señal.
El viaje de regreso le permitió acomodar ideas. Después de algunas llamadas (incluida una incómoda a Gerardo, para darle una “nota exclusiva” sobre el estado de salud de Juan) le pidió a Jesús se sentara junto a él con libreta en mano para darle instrucciones de asuntos que le interesaban.
-Mañana debe de estar el borrador de los decretos “pantalla” para los fifís de Adolfo… Necesito reunirme mañana con nuestras encuestadoras… Mándale un mensaje a Alma para que te diga cómo va lo de Desarrolladora… Al General le hablo llegando… ¿Para cuando está programada la reunión con Hayden, el gringo? Trata de que se haga la semana siguiente a la elección...
La pluma de Jesús se movía a gran velocidad, por la cantidad de apuntes que debía tomar. Seguía sorprendido de notar que, a pesar de los muchos años de trabajar con Él, el líder siguiera atendiendo con tanta energía los temas trascendentes que le interesaban…
- Pues me gustaría escuchar en directo su felicitación. Y acuérdate de mandarle un buen reloj a Don Francisco. Es muy importante para mí y para nuestra causa. ¿Cuántos cumple? ¿96 o 97?
Y también los temas intrascendentes…
Empezaba a anochecer cuando aterrizó el avión. Hicieron el viaje de regreso a Palacio en completo silencio. El convoy en que viajaban era extraordinariamente discreto y podría parecer tal vez osado para cualquier experto en seguridad, dado el “accidente-atentado” que sufrió el líder en enero pasado, cuando campesinos oaxaqueños traspasaron los cercos de seguridad y sorrajaron varias decenas de machetazos en la camioneta en la que viajaba, dejando huella palpable de su inconformidad por la falta de subsidios e incentivos para el campo. A raíz de ese evento, las giras de fin de semana eran más montaje que acercamiento real.
No se cansaba de admirar la ciudad. Entrecerró los ojos y se dejó llevar por ese ensueño que le llegó, repentino, a la semana de su toma de posesión. Esa enorme ciudad era… ¡SUYA! Sus calles, museos, plazas, edificios eran su premio por tantos años de esfuerzo y de arengas para convencer a todos que sólo él podría llevarlos al paraíso terrenal. Si… Era de su posesión, pero su corazón era tan magnánimo que les permitía a algunos millones de mexicanos ocuparla provisionalmente.
¡Lástima que la época de bonanza gubernamental en que gobernaron Don Francisco, Don Antonio y Don Gabriel ya había pasado! Si no se estuviera acabando el petróleo ni estuvieran atrayendo mercado las malditas energías “limpias”, el ensueño de apropiarse de todo eso podría convertirse en una realidad palpable y erigirlo, junto con el Barón de la Isla y el Marques de Sudamérica en el último bastión necesario para crear el Sistema Igualitario que tanto ansiaba desde joven.
Un brusco enfrenón lo despertó del ensueño. ¿Qué pasaba? ¿Otro atorón de transito? El responsable de su seguridad, apostado en el asiento de copiloto, se volteó hacia él. Su voz era apremiante
-Señor… Tenemos un problema… Nos detectaron. ¡Tenemos que cambiarlo de vehículo ya!
- ¿Quiénes? ¿Cómo? ¿Qué pasa?
-No pregunte. vámonos.
Un grupo de agentes calificados vestidos con ropa casual, abrieron las puertas de la camioneta blindada. Le pusieron a él y a Jesús cachuchas y lentes y los condujeron por un par de cuadras hasta un sitio de seguridad. A pesar de la rapidez con que se movieron, alcanzó a escuchar unos tronidos como de cohetes. Quiso voltear, pero los musculosos guardias que lo escoltaban se lo impidieron. Al llegar al sitio de seguridad esperó a que los guardias terminaran el procedimiento de resguardo antes de llamar al responsable.
-A ver Jacinto. ¿Qué pasó? Esos tronidos que escuchamos…
-Señor. Estuvimos a un pelito de caer en una emboscada. No quise alarmarlo, pero detectamos movimientos extraños unos diez minutos antes de detenernos. Tratamos de evadirlos, pero no sirvieron nuestras tácticas. En cuanto tenga más información, se la daré de inmediato
-Comunícame con tu jefe.
-Mayor… Le paso al Licenciado
-Oye Lorenzo… ¿Qué pasó aquí? No puedo creer que esté aquí, en este momento, pudiendo estar ya en mi despacho, en MI casa... ¿De quien fue el error? ¿Por qué no me cuidan bien?
Ser confidente tiene sus inconvenientes. Ser asistente tiene otros, de menor relevancia. Pero tener ambas tareas es, en extremo, una misión casi imposible. Jesús miraba sus manos mientras el líder hablaba. ¿Podría darle el resto de la información? ¿Esa que ni siquiera tenían el Mayor, el General o el hijo mayor? Desde su posición relativamente secundaria, Jesús tenía acceso a aspectos inimaginables para quien no conociera al líder. Claro que era una atribución al margen de toda norma o ley, pero desde la desaparición del Centro de Inteligencia Federal, el líder le había encargado lidiar con los cabos que habían quedado sueltos.
En ese momento, sus temores mas psicóticos eran más factibles que nunca. Esperó a que terminara la llamada
-Señor. Tenemos un topo. Alguien está filtrando cierta información.
- ¿De?
-De Usted… De sus movimientos. Tenemos indicios de que los generales conservadores…
-Eso ya lo sé
-Los enemigos de Virgilio…
-Ya me lo había dicho él
-Y, además, nos llegó un informe de contrainteligencia. Parece que gente de Hayden está considerando seriamente la posibilidad de que perdamos la intermedia y que usted no reaccione… Digamos… De manera adecuada…
El líder dejo caer su cuerpo en el respaldo del sillón donde estaba sentado.
- ¿Esto fue un aviso?
-Aún no lo sé. Pero para mañana le tendré información más clara. Si hubieran querido, habrían tenido éxito en este “incidente”
Un par de horas después el líder, instalado en la cocineta cercana a su dormitorio, degustaba un par de piezas de pan dulce al tiempo que saboreaba su te de hierbas endulzado con miel de agave. La televisión estaba sintonizada en el noticiero de Emigdio, que retransmitía la “primicia” dada a Gerardo.
-Lamentamos confirmar que el Ing. Juan Robles, el tercero de los hermanos del presidente Robles, sufrió un paro cardiaco en un hospital de Villahermosa mientras convalecía de una intervención quirúrgica. Por la mañana había sido internado de emergencia a fin de extirparle el apéndice lo cual sucedió sin problema, de acuerdo con el parte médico. Sin embargo, durante su convalecencia…
Un pendiente menos. Estaba cansado. Era hora de acostarse.
Con cierta parsimonia se dirigió a su habitación. La esposa lo esperaba en la puerta. En cuanto él apareció, se acercó. Su cuerpo entero reflejaba una especie de compasión.
-Me acabo de enterar de lo de Juan. Lo siento mucho
-Aja
-Imagino lo que has de sentir (Se acercó y le tomo un brazo. El se detuvo un poco) ¿Te puedo abrazar?
El se dejó llevar por la esposa unos minutos. Cuando sintió que sus dedos se dirigían a zona peligrosa la contuvo.
-No… No estoy de humor
-Pero…
-Ya dijiste lo que sentías y lo agradezco. Pero no estoy de humor.
Se siguió de frente. Ella se quedó congelada en el umbral hasta que él cerró la puerta. El sabor de la hiel le invadió toda la boca. Difícilmente un hombre, por prudente que sea, puede prever en su total magnitud el tamaño de un resentimiento femenino. Pero el líder no era, en absoluto, prudente. Después lo lamentaría.
El ambiente de la mañanera, al día siguiente, era sombrío. El líder apareció en el templete caminando un poco más encorvado que de costumbre. Se veía demacrado, aunque un buen observador se habría percatado que la tristeza en ese rostro había sido acentuada con algunos toques de maquillaje. Los asistentes, periodistas oficiales y de medios independientes expresaron a viva voz su sentir ante el fallecimiento de Juan
“Agradezco sus expresiones y su cariño. Sé que están conmigo como yo he estado con ustedes. Ya lo dije antes. Ya no me pertenezco. Soy de ustedes. Gracias, gracias mil”
Muchas manos se levantaron para pedir la palabra. Aunque era algo fuera del guion, el líder accedió a no presentar su agenda de momento y permitir un par de participaciones de los comunicadores
-A ver, Doctor Arúgula.
-Pues Licenciado… A nombre de todos los presentes, quiero manifestarle nuestro sentidísimo pésame por la muerte de su señor hermano el Ingeniero Juan y por lo mismo…
Un fuerte grito se escuchó inmediatamente atrás
- ¡Presidente!
El líder se llevó la mano a la frente, para tratar de distinguir a quien se atrevió a interrumpir a su querido Arúgula, pues un reflector mal colocado le impedía hacerlo fácilmente
- ¿Por qué los gritos?
-Soy Leonardo Jasso, del Periódico Despertador del Golfo. Acabo de recibir un reporte desde el hospital militar de Villahermosa. Policías Militares detuvieron a una persona que responde al mote de “El Seco”. Tras las primeras pesquisas de la Fiscalía Local, se ha descubierto su participación en la muerte de su hermano Juan. Parece que fue asesinado…
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