De qué le sirve el "prohibido prohibir"
Enfermar a México: Vacunas para todo.
Prohibido prohibir es una falacia en un estado en que la convivencia está regulada por la ley, seguir normas es necesario para no caer en una anarquía, este es más bien un estulto presidente justificando su falta de acción.
Si Pandora hubiera vivido en el mundo actual habría buscado una solución para cada mal antes de abrir la caja, pero lo habría hecho de todas formas.
El poder que viene de la resolución de un conflicto o de solucionar una necesidad no es cosa del presente.
Julio César se erigió como emperador al mitigar una insurrección que él mismo creó y se dice que Roosevelt dejó que atacaran Pearl Harbor como pretexto para entrar en la 2da Guerra Mundial.
El conflicto es parte de la naturaleza humana y jamás estaremos en paz total, pero hay cierta perversidad en usar la salvación como palanca para conseguir y acumular poder.
La corrupción y la violencia son males mundiales, en mayor o menor medida todos los países adolecen de estos males, pero se necesita un tipo especial de estulticia para usarlos como peldaño al autoengrandecimiento. Hoy los males que aquejan a México son más y mucho peores que hace dos años.
La pandemia es un mal imprevisible, sin culpables; es lo que se le conoce como “un acto de Dios” y todo el mundo está sintiendo los efectos de la misma, renegar de su existencia es como levantar la mano y gritarle al sol por salir todos los días por el este. Sin embargo, la manera en que los países se enfrentan a ella es lo que marca la diferencia, los efectos pueden ser mitigados o pueden traer grandes consecuencias si se busca hacer los mejor posible o si solo se utiliza “como anillo al dedo”. Esta es la diferencia con el estado populista.
Los problemas existen y no pueden negarse: la violencia, la economía, la pandemia, el desempleo son todos males mayores que aquejan a cualquier estado moderno, pero solo los populistas creen que pueden domar las fieras de la caja a través de discursos y propaganda para beneficio de su acumulación de poder y permanencia.
Un gobierno fue elegido, después de una campaña y teóricamente deja de ser partidista para ver por todos, un diputado puede tener una ideología pero ésta jamás debería estar sobre la gente que representa y votó por él.
Ya desde hace años el gobierno ha lucrado con su posición, pero éste es el primero que además de robar destruye lo poco existente para salir como salvador de la situación que ellos mismos han gestado.
La pandemia en efecto, tenía un potencial inexplorado para la 4a, una situación catastrófica que creían podrían hacer crecer hasta cierto punto para ser salvadores después, hacer lo mínimo para no gastar y vender la idea de la salvación. Pero como en todo su alcance fue mucho menor de lo esperado, su inexperiencia los llevó a subestimar la situación y ver que la salvación no era tan fácil de alcanzar, pero la vacuna ofreció otra oportunidad, una cura “fácil” y veloz, casi, casi como magia o ese es el potencial que han querido conferirle.
Por eso dejaron que más personas enfermaran, aventaron culpas, pero no asumieron los costos políticos de obligar a la reclusión y a evitar los contagios, al fin ya pronto llegaría la vacuna e invirtieron todo su capital propagandísitico en la cura milagrosa que solo ellos proverían, mitigando así los demonios liberados de la caja.
Es aquí donde sigue cavando tumbas al proferir su famoso: “Prohibido prohibir”, una vez más su actitud es de irresponsabilidad al no querer forzar el uso de tapabocas, seguirse erigiendo como ejemplo de esta irresponsabilidad para poder deslindarse de la culpa por los crecientes contagios.
La receta mágica siempre ha sido peligrosa, balancear una mala economía, el desempleo y la violencia como en Cuba, Venezuela y Bolivia parece sencillo ya que la pobreza de la población es deseable a través de las vacunas de los programas clientelares.
Pero la ineptitud está enraizada en los morenistas y tampoco esto funcionará. Ver a tan corto plazo jamás había sido tan caro como ahora.
México ya había sido víctima de los demonios liberados desde antes de la pandemia, López y su cuarta ya habían empezado a enfermar a México a crear problemas de los que creían tenían curas milagrosas y vacunas. Pero abrieron todas las puertas a todas las bestias creyendo que estas serían contenidos por el domador de palacio en su circo matutino, pero es más fácil ver los toros desde la barrera.
La economía por sí sola no se sostiene por decretos, las medicinas no pueden transportarse en camiones de coca cola y por más que lo quisiera el gobierno no puede ser la única fuente de empleo para todos los millones de la PEA.
Por algo esos demonios nunca debieron ser liberados, hay cosas que no pueden ser regresadas a la caja y ningún huevo puede regresar a un cascarón roto.
Si el gobierno tuviera la voluntad de aceptar sus errores podría empezar la reconstrucción, pero no hay salvación en la soberbia, no tienen la vacuna para el decrecimiento económico, ni para la violencia o el desempleo, ni siquiera para el COVID ya que su plan de vacunación es tan falso y miope como ellos.
La única inoculación contra el coronavirus que podemos esperar el total de los mexicanos viene de la prevención y el cuidado ya que las vacunas jamás llegarán y contra el mal gobierno lo único es la organización de la fuerza civil.
Andrés liberó los demonios, pero al contrario de Pandora el sí sabía que no sería nada bueno y aún así lo hizo, él sigue diciendo que tiene la cura contra cada uno de los males que liberó, pero eso son solo palabras hechas para parecer indispensable e irremplazable, pero no lo es. Sus métodos sólo funcionan para crear caos ya que eso es lo que siempre aprendió a hacer.
No existen vacunas contra los males que liberó, solo hay trabajo duro y eso solo si hay quien decida desde hoy a empezar a llevarlo a cabo y no seguir diciendo que “vamos bien”.