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El Sci-Fi en su forma más creativa y elegante

El Planeta Prohibido

Robbie el Robot razona y fabrica joyas, mientras las máquinas Krell, restos de una civilización extinta, dan vida a monstruos del subconsciente, tejiendo ciencia y pesadilla.

El género del Sci-Fi es relativamente nuevo en comparación con la comedia, el drama o el terror, cuyos orígenes datan de la mitología y el teatro griego. Y aunque casi todos concuerdan con su “juventud”, aún hay debate sobre sus verdaderos orígenes. Algunos apuntan a Mary Shelley con Frankenstein y el uso de la novedosa electricidad para crear al monstruo titular; otros intentan encontrar su origen en la Epopeya de Gilgamesh, confundiendo la fantasía con la ciencia ficción. Con una disparidad de unos cuantos miles de años, lo mejor es establecer las características esenciales de este género. La ciencia ficción, o sci-fi, tiene la clave en su nombre: “ciencia”. Para escribir este género, es necesario aportar ciencia a la mezcla, dentro de un marco de referencia real, para que el relato se vuelva “posible” en lugar de “fantasía”.

El Planeta Prohibido es precisamente el ejemplo perfecto del género: un filme empapado de ciencia, incorporado a una historia por demás ficticia y basada en la obra de Shakespeare La tempestad. Es verdad que antes de esta película se crearon algunas que son dignas de mencionarse: Un viaje a la Luna (1902), de Georges Méliès, es quizá el primer filme del género, imaginando un viaje a la Luna usando un cohete espacial; Metrópolis (1927), de Fritz Lang, presenta un mundo futurista con robots y ciudades-estado. Se enfoca en la desigualdad y las injusticias con un toque de suplantación de identidad e inteligencia artificial. El día que la Tierra se detuvo (1951) presenta una nueva raza alienígena que busca entablar comunicación con los terrícolas. Todos estos filmes usan algunos elementos científicos para desarrollar la trama, aunque su utilización depende de los efectos especiales de la época y de la imaginación del espectador: no sabemos a ciencia cierta cómo funciona, solo sabemos que funciona.

El Planeta Prohibido hace lo opuesto. En sus 96 minutos de duración, más de la mitad se dedican a explicar el funcionamiento de los aparatos que —hasta hoy día— son incapaces de lograr lo que vemos en pantalla. Además, logra reunir varios elementos de sus antecesores y amalgamarlos en una sola historia.

La película comienza con un viaje interestelar a mayor velocidad que la de la luz, mostrando a una nave y una tripulación chapada a la antigua. Su misión es encontrar sobrevivientes de una misión anterior a bordo del Belerofonte, con la cual se perdió el contacto 20 años atrás. Leslie Nielsen, conocido por sus películas de comedia, comenzó su carrera cinematográfica interpretando al capitán John J. Adams. La tripulación de solo 20 hombres aterriza en el planeta Altaira, donde los únicos sobrevivientes, el Dr. Morbius y su hija Alta, parecen ser los únicos habitantes. El resto del Belerofonte murió a causa de una fuerza maligna que les impedía abandonar el planeta. Solo el Dr. Morbius y su esposa, quienes amaban el planeta, sobrevivieron a la pesadilla.

Tecnología explicada: cuando la ciencia sí importa

A diferencia de muchas películas del género —incluso actuales— El Planeta Prohibido dedica una parte sustancial de su metraje a mostrar cómo funcionan los dispositivos que aparecen en pantalla. No son simplemente luces parpadeantes o decorados extravagantes: son herramientas con lógica interna, diseñadas para ser creíbles en el universo del filme.

Uno de los mejores ejemplos es Robbie el Robot, una inteligencia artificial capaz de comunicarse, razonar e incluso fabricar objetos complejos como whisky, ropa o joyas. Robbie tiene limitaciones impuestas por programación, una especie de precursor de las Leyes de la Robótica de Asimov. Robbie no puede dañar humanos, lo cual lo convierte en algo más que una máquina: es un personaje. Aunque la película no fue un éxito rotundo, Robbie apareció en varios episodios de series televisivas, tales como La Dimensión Desconocida, La Familia Addams y Perdidos en el Espacio.

La película también introduce conceptos como la energía exponencial: una fuente ilimitada y potencialmente peligrosa si no se controla. El planeta Altaira alberga una red subterránea de máquinas construidas por una civilización extinta —los Krell—, capaces de amplificar la mente humana y materializar pensamientos en el mundo real. Esto no solo es una idea brillante, sino que se presenta con esquemas, explicaciones verbales y consecuencias visibles en la trama.

Máquinas Krell subterráneasMáquinas Krell subterráneas

Otro aspecto destacable son las proyecciones en 3D —una forma primitiva de holograma— que el Dr. Morbius utiliza para mostrar grabaciones y planos antiguos. Incluso las paredes del laboratorio son parte de la narrativa: resistentes, selladas, diseñadas para contener rayos de armas humanas, hechas de un material desconocido.

Monstruo del id planeta prohibidoMonstruo del id planeta prohibido

Aunque en un principio pareciera que El Planeta Prohibido es solo un escaparate de ideas futuristas, todas y cada una de ellas, una vez explicadas, van encajando en la trama: la red subterránea que genera energía materializa lo que la mente humana guarda en el subconsciente —monstruos—, los cuales acabaron con la tripulación del Belerofonte y pretenden hacer lo mismo con esta nueva expedición. El Dr. Morbius, quien ha expandido su mente durante 20 años, y cuyo amor por su hija y por el planeta los ha mantenido a salvo, ahora tiene la capacidad de materializar su lado más oscuro al ver su tranquilidad amenazada. Robbie podría solucionar todo eliminando al doctor, pero sus limitaciones no se lo permiten. Las protecciones impenetrables para armas humanas se destruyen con facilidad ante un monstruo creado por el subconsciente de una mente aumentada. La admirable mente del Dr. Morbius es su propia perdición, causando su destrucción del mismo modo que los Krell, 200,000 años atrás.

el planeta prohibido

Los aspectos técnicos de El Planeta Prohibido añaden el toque final: no hay música, sino tonalidades electrónicas, lo que le da al filme una sensación diferente. Nos hace sentir en un lugar desconocido y extraño. Los efectos especiales, cortesía de los estudios Walt Disney, hicieron uso del rotoscopio: una tecnología que hasta hoy día se utiliza, incorporando elementos irreales dibujados a mano, cuadro por cuadro, sobre la cinta original. Las tomas del espacio exterior fueron hechas con tanto esmero que hoy día compiten con cualquier serie o película moderna, y en su tiempo dejaron en el espectador una imagen difícil de borrar: por primera vez se veía el espacio como lo imaginamos científicamente.

El Planeta Prohibido es una película obligada para los amantes de la ciencia ficción, de las obras de Shakespeare, o de cualquier persona que desee ver algo que le deje una profunda reflexión sobre los monstruos que cada uno de nosotros es capaz de crear en nuestro subconsciente.

Cartel de la películaCartel de la película: Planeta prohibido 1956


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