#ViernesDeSexo
Despertando su piel
Abro mis ojos de forma ligera y me entero de que aún es madrugada. Volteo para verle y su desnudez con fuerza hacia su lado de la cama me llama. Mis brazos con sutileza se lanzan por su espalda al abordaje de su cuerpo
y lo terminan rodeando con firmeza y ternura a la vez; extraña combinación que solo el amor con su enorme calor logra amalgamar.
La completa y mutua ausencia de vestimenta favorece el que, con solo el roce, mi piel se funda con la suya una vez más. Que divina sensación resulta esa cuando, al tocarla, reconoces con todo tu ser que no pudiera haber una piel más perfecta para ti, y es en ese momento, cuando uno, con esmero, busca hasta su más mínimo elemento percibir:
Su tersura invita a las caricias, su olor a desvariar por su extasiante fragancia, y su calor a propagar las flamas hasta mi interior.
Invadido por esta completa exaltación de los sentidos, me incorporo un poco sobre mi brazo para poder su rostro con el mío alcanzar. El roce de mi nariz comienza a denotar el área donde muy pronto y con dulzura la habré de besar, pero antes mis labios por su mejilla transitan con paso ligero, y de mi boca se escapa un “te amo” que desde muy adentro de mí se ha venido en sonido a manifestar.
El primer beso por fin se concreta, siendo uno que por un lapso adherido a ella me mantiene.
Luego uno más en una parte cercana y con la misma devoción se materializa, y otro más, y pronto con mis labios recorro con suaves besos todo su rostro siguiendo con ello el camino que me lleva hasta su cuello.

Al llegar ahí me percato que ella ya despierta se encuentra, pues una hermosa sonrisa su boca comienza a dibujar. Se acurruca un poco más entre mis brazos como dándome a entender, que temprano esta mañana, ella ha decidido por mí dejarse querer.
Con gran dicha la observo y también noto como esbozo una sonrisa en mi rostro al verle feliz.
De manera juguetona por su cuello decido mi abultada barba pasar, y el cosquilleo que esto le provoca pronto en risas la hace estallar. Se voltea hacia mí buscando entrelazar nuestras miradas. Perplejo me deja el mirar sus ojos brillar, momento que ella no duda en un nuevo abrazo poder concretar, mientras lentamente su boca comienza a acercar, logrando hoy temprano con ello, y de nuevo mi piel erizar.