Con mira al futuro
Acciones urgentes para aprovechar el nearshoring
Todos hablan del nearshoring, incluso algunos nos recetan otro término: el friendshoring; pero aunque son palabras que escuchamos a diario, muchos de nosotros no las entendemos y sin lugar a duda el actual gobierno menos,
pues de ser así, estaríamos captando la inversión extranjera que pronostican por este fenómeno como mínimo en 35 mil millones de dólares anuales.
El nearshoring es el término utilizado para referir al fenómeno del traslado de fabricación de componentes o de la proveeduría de servicios a territorios más cercanos al lugar de la demanda. El friendshoring, es el término utilizado para describir el anterior fenómeno pero en territorios donde se tiene algún convenio comercial que da trato preferencial al intercambio de bienes y servicios.
Este fenómeno se está dando en gran medida por dos factores principales: La guerra comercial entre Estados Unidos y China, comenzada por la imposición de aranceles desde la administración de Trump al país oriental, así como los reacomodos logísticos surgidos por la pandemia del COVID 19.
Sin embargo, debemos tomar en cuenta otros fenómenos que están propiciando estos movimientos: la guerra en Ucrania, la guerra en Gaza y los conflictos en el canal de Suez en medio oriente.
Estos tres conflictos están reconfirmándole a nuestro principal socio comercial y el principal consumidor a nivel mundial que es Estados Unidos, que es preferible tener las fuentes de suministro ya sea en su país (por ello la política de beneficios fiscales a las empresas norteamericanas), o en segundo lugar con sus principales socios comerciales de norte américa (Canadá y México) o en tercer lugar, con otras naciones en nuestro continente (dígase Brasil).
México sigue siendo la mejor opción para Estados Unidos a pesar de que el actual gobierno no ha hecho nada para propiciar una mejor relación comercial con el vecino del norte; lo es por la infraestructura fronteriza y porque seguimos siendo muy competitivos en mano de obra (incluso ahora somos más económicos que los chinos); el problema por el cual no hemos visto desbordada la inversión en México radica fundamentalmente en 3 factores: No hay electricidad, no hay agua y no hay un verdadero Estado de Derecho.
Aunque usted y yo recibimos electricidad en la comodidad de nuestros hogares, ese mercado (el minorista) podría decirse que no implica mayor problema al actual gobierno, pues la demanda de potencia no es de preocupación como lo puede ser una gran industria.
Sin embargo, precisamente la industria de la transformación requiere de mucha potencia (que no es lo mismo que la electricidad) para mantener sus planes operativos (que para poder hacerlos más eficientes, siempre pensarán en turnos de 24/7).

Y con la falta de inversión en México, tanto en el sistema de distribución (del cual el gobierno es completamente dueño), como de la generación, no hay manera de que todas las industrias que se requieren puedan emigrar a nuestro país en el corto plazo.
El anuncio de Obrador de hace unos días de haber nacionalizado 11 plantas de Iberdrola, en nada contribuyó a aumentar la oferta de energía; al contrario, compramos plantas cuya eficiencia eléctrica ya está mermada (por la edad de las mismas) y que además siguen contaminando al ambiente.
Hoy en día están detenidos diversos permisos de conexión de plantas de fuentes renovables que ya están acabadas, pero que el gobierno en su afán de controlarlo todo, no ha permitido la puesta en marcha.
Sin embargo, aún con esas plantas sigue habiendo una mayor demanda que lo que hay de oferta; desafortunadamente con los problemas hídricos que hay en México (es decir, no hay agua), debemos descartar en el mediano plazo la instalación de plantas hidroeléctricas y sólo enfocarnos tal vez en la generación solar y del viento; pero seguirá habiendo más demanda de potencia, que estas plantas no podrán surtir en los periodos donde no hay sol o no hay aire. Por lo que tendríamos que estar explorando ya la posibilidad de instalar plantas desalinizadoras para aprovechar el agua de mar, tanto para rellenar las presas de las principales ciudades y para volver a activar las plantas hidroeléctricas; un beneficio adicional es garantizar el agua para el consumo humano.
Los pronósticos este año es que será nuevamente uno de mucha sequía, por lo que si no se piensa en estas tecnologías, habrá consecuencias devastadoras tanto para la industria como para la población en general.
Además, solventando ese problema del agua, podemos entonces comenzar a pensar en el desarrollo de la combustión por hidrógeno que consume cantidades industriales de agua que actualmente no tenemos (es una industria que no contamina en absoluto al ambiente, es más, lo beneficia, pues producto de la separación que se hace por hidrólisis del agua, las plantas hidroeléctricas generan mucho oxigeno) y entonces sí, instalar turbinas eléctricas de combustión de hidrógeno que podrían ayudar en la descompensación de oferta eléctrica.
Garantizando esos dos suministros básicos, aún queda un pendiente enorme que es el Estado de Derecho; México es el lugar número 1 para el crimen organizado a nivel mundial, la política de abrazos y no balazos, sólo propició que extensiones completas de nuestro territorio nacional sean controladas por el narcotráfico. El gobierno debe hacer una depuración de sus policías, controlar eficazmente las aduanas de nuestro país, reforzar la frontera sur, combatir frontalmente al crimen organizado, congelar sus activos tanto financieros como inmobiliarios y vigilar los caminos de México.

Mientras los transportistas sigan siendo asaltados en las carreteras de nuestro país, lo que se pudo haber ahorrado el norteamericano al trasladar su fuente de suministro a nuestro país, lo estará pagando en altos costos de pólizas de seguro y en retrasos en su producción por falta de los componentes.
Además, la propiedad privada debe estar garantizada que continuará como privada pase la administración que pase. No se puede vivir con la poca falta de certeza que vendrá otro loco que quiera cancelar plantas, aeropuertos o que quiera nacionalizar negocios enteros, sólo porque suena bonito electoralmente.
Resolviendo estos temas, la inversión vendrá en automático.
Mientras tanto, sólo veremos pequeñas migajas de ese gran pastel...