Crisis en la SCJN
Yasmín, la incómoda
El día jueves 21 de diciembre estalló un escándalo más a la Cuarta Transformación de la vida pública del país. Y no es que les hayan faltado fuentes de preocupación en la semana de Navidad, venían de un par de crisis mayúsculas con pésimo manejo de la crisis diplomática con Perú que derivó en la primera expulsión de un embajador mexicano en el extranjero, de la que yo tenga memoria, y de las serias acusaciones de autoatentado de López Obrador en contra el periodista Ciro Gómez Leyva.
En esas estábamos cuando el periodista Guillermo Sheridan develó en Latinus, el plagio de la tesis de la Ministra de la Suprema Corte de la Nación con pruebas irrefutables. El mal manejo de la crisis mediante cartas que no abordaban ni clarificaban el problema de fondo, seguido de la consiguiente bravata de López Obrador donde la justificaba de la siguiente manera: Cualquier error de la ministra Esquivel es menor al daño que han ocasionado Krauze o Sheridan.
Mucho se ha hablado de las “similitudes de las tesis” o del número de tesis asesoradas por la misma persona con el mismo título y el mismo contenido, pero poco se ha hablado de las posibles salidas de las ministra Esquivel a este enredijo que va más allá de lo político porque se mete de lleno a lo jurídico.
Analicemos pues qué salidas hay.
La salida elegante:
En esta salida la ministra renuncia y se retira por un tiempo de la abogacía antes de que la Universidad Nacional “Autónoma” de México termine su investigación.
Tenemos que de decir que está metida hasta los huesos en esta trama y que su reputación de “autónoma” y de “máxima casa de estudios” está en juego. La UNAM emite un comunicado donde diciendo que sí hay similitudes pero que “cancela la investigación porque la ministra ya no va a usar su título."
Esta salida es donde menos sale dañado el aparato de justicia mexicano, por razones que explicaré mas adelante.
La salida desastrosa:
En esta salida la UNAM dice que efectivamente hay un caso de plagio de tesis de la ministra y le retira el título de abogada. Esta es la ruta que más daño haría al sistema de justicia, porque esa medida invalidaría dos cosas en automático:
1. Cualquier decisión que ella haya tomado como abogada o como juez, cualquier papel que haya firmado, cualquier caso que haya ganado, perdido o presidido como jueza quedaría en entredicho. Un buen amigo abogado me dijo: Los litigantes que llevaron casos con ella están trabajando horas extra para presentar demandas de amparo, que no son pocas porque ella fue entre otras cosas Presidenta del Supremo Tribunal de Justicia Administrativa de la Ciudad de México.
2. Invalidaría su nombramiento de ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ya que uno de los requisitos es el de “Poseer el día de la designación, con antigüedad mínima de diez años, título profesional de licenciado en derecho, expedido por autoridad o institución legalmente facultada para ello”.

La ruta de la vergüenza:
Una de las posibilidades es que “la máxima casa de estudios” ceda ante las presiones que están llegando desde Palacio Nacional y digan algo así como: La tesis de la ministra Yasmín Esquivel es plagio y se le va a amonestar académicamente (con una carta o algo así) pero no le vamos a quitar el título porque ya tiene maestría, doctorado y entendemos es ministra de la SCJN.
En este caso hay dos derivaciones:
a. El pleno de la SCJN promueve la expulsión de Esquivel Mossa por no cumplir con el requisito de “Gozar de buena reputación y no haber sido condenado por delito que amerite pena corporal de más de un año de prisión; pero si se tratare de robo, fraude, falsificación, abuso de confianza y otro que lastime seriamente la buena fama en el concepto público, inhabilitará para el cargo, cualquiera que haya sido la pena” y aquí la SCJN se lava las manos y le hace el trabajo sucio a todo mundo.
b. La segunda posibilidad es que se hagan patos en la SCJN y digan que Esquivel Mossa tiene o tenía título en el momento de su designación y que ella se va a quedar como ministra.
En este escenario pierden todos: Pierde la SCJN al tener que voltear de lado o tener que expulsar a una ministra tramposa. Pierde la UNAM al ceder ante las presiones y chantajes del poder presidencial y pierde Esquivel al quedar seriamente dañada su reputación. Todo un embarradero.
La deshonra:
Este es un escenario muy poco probable, pero no por eso deja de ser factible y necesita de muchísima desvergüenza (de la cual la 4T no escasea).
Imaginemos por un momento que la UNAM le quite el título a Esquivel Mossa, pero que ella decida no renunciar a la SCJN. También imaginemos que la SCJN decide tragar un sapo del tamaño del estadio Azteca y deciden no remover a Esquivel porque “Ella presentó el título al momento de la designación” y la cancelación del título fue solo después de haber sido nombrada ministra.
Ahí pierde López Obrador, pierde Esquivel, pierde el sistema de impartición de Justicia y quizás la única que salvaría cara sería la UNAM.
La salida tipo “mafia”:
Nada que ocultar.
— Yasmín Esquivel Mossa (@YasminEsquivel_) December 25, 2022
Comparto mi posicionamiento sobre la campaña emprendida en mi contra. pic.twitter.com/03xHozgfly
En esta salida López usa todo el poder del Estado para presionar al autor original de la tesis y lograr que acepte que él se robó los manuscritos de Esquivel. La UNAM le quitaría el título al autor original (Edgar Ulises Báez) y/o concluiría que no hay evidencia suficiente para castigar a uno o al otro.
Aquí pierde México, porque salvado este obstáculo Yasmín se perfilaría como candidata única para presidir la SCJN y dicho sea de paso, impulsar la agenda de López por todos lados.