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Un segundo café...

Un segundo café...

Parte seis de “El Ocaso del Cacique”.

No te pierdas la quinta parte aquí:

Hora de almorzar.

Parte seis de “El Ocaso del Cacique”.

No te pierdas la quinta parte aquí:

Hora de almorzar.

Tu hermano Juan acaba de sufrir un atentado en Cárdenas…

El sintió que las venas se le congelaban. Endureció el rostro y se inclinó ligeramente hacia atrás, descansando ambos brazos en el sillón. El párpado del ojo izquierdo empezó a temblarle por lo que inadvertidamente puso su dedo índice en él para contener el parpadeo. Gerardo lo notó.

- ¿Co... cómo te enteraste?

-Un informante de mi corresponsal estaba en un bar en la madrugada de hoy. Juan estaba bebiendo con dos fuereños (eso lo dedujo el informante por el acento con que hablaban) cuando entró un tipo portando un casco de motociclista y una metralleta. Los rafageó a los tres. Juan está muy grave. Los otros dos murieron ahí.

-No… ¿No lo detuvieron?

Maldijo en su interior. ¿Por qué no se enteró antes?

-No… El matón salió inmediatamente del lugar. El informante notó que Juan aún estaba vivo y se lo llevó en su auto a un pequeño hospital local antes de que llegara la policía. Nadie sabe del atentado.

- ¿Por qué o cómo?

Gerardo suspiró. Ese era uno de esos momentos que se aprovechaban o se iban. Pero no le convenía avorazarse.

-Sabes bien que Juan y los demás no han dejado de participar en ciertas actividades

- ¡No empieces! ¡SABES que no me gustan los embustes! Ni Juan ni…

Gerardo no pudo resistir contestarle con firmeza

- ¡Cálmate! ¡Primero que nada recuerda que vamos juntos en esto!

Movió sus brazos como abarcando el escritorio. Continuó en un tono más suave pero firme.

-Todo está controlado. Entre mi corresponsal y el informante “silenciaron” al médico de guardia y al director del hospital. Sólo ellos dos y la enfermera de turno saben del asunto. Pero es Pueblo chico así que…

El líder tragó saliva. Juan era quien más le había apoyado desde niños, sobre todo desde la muerte de Joaquín, el segundo de sus hermanos y con quien el líder nunca tuvo una buena relación.

Con cierta dificultad se reacomodó en el sillón. Se quedó unos instantes viendo el pequeño pisa papel que hicieron para él artesanos de Centla y que él mantenía ahí como una memoria constante de sus orígenes. ¿Qué querría ahora Ricardo? Salvo dádivas directas no podría ofrecerle mucho a cambio de su intervención en este lamentable hecho. ¿Cómo callarlo?

Con mal disimulada afectación y en tono más calmado comentó:

-Pues te agradezco la información… Nos haremos cargo desde este momento así que…

-Ya tu gente intervino. El informante también tiene comunicación con el Comandante Zonal. (Le dio un ligero vistazo al reloj) Ya deben haber pasado a recoger a Juan.

Nueva maldición interna. El líder había suspendido “oficialmente” la asignación de escoltas para su numerosa familia, pero no así la de custodios privados, gasto que cubría directamente la Oficina de la Presidencia. Sin embargo, desde el inicio de su gestión Juan rechazó tajantemente tener “guaruras”. El líder debía haber insistido… Por lo menos ordenar que tuviera una vigilancia discreta…

-Si te debo algo pues…

-No hombre. No te apures… De mi parte pues por lo pronto me conformo con…

Miró el expediente sobre el escritorio. El líder rápidamente se lo dio.

-Y que me dieras la cobertura en exclusiva de la noticia. (El líder palideció) No… No te preocupes. Ya tengo una idea para “presentarla” sin que te cause problemas.

El líder apenas pestañeo.

-Mira… Lo primero, si me lo permites, es que le pidas a Jesús que se reúna conmigo y con Ep…

La puerta del despacho presidencial se abrió poco después. El líder y Gerardo salieron charlando tranquilamente caminando a paso lento. El líder se apoyaba en el antebrazo derecho del magnate. Jesús se levantó de la silla apostada junto a la puerta. Genaro lo acompañaba. Estaba más ansioso que de costumbre.

-Jesús… Deja todo y ve con Ricardo. Acabando con él comunícate con...

Los vio partir por el pasillo del patio central. Demasiados favores le debía al empresario. Habría que pensar la forma de salir de tan pesada carga…

-Señor

- ¿Ahora qué, Genaro?

-La Licenciada Menéndez quiere verlo. Está en mi despacho. Dice que hay un problema con el asunto que le encomendó en la Riviera Nayarita. ¡Se nota muy nerviosa!

El líder fingió sorprenderse y asintió con expresión seria. Tomó del brazo ahora a Genaro, quien esbozó una mortificada expresión que le conmovió.

-acompáñame al despachito (así le llamaba al pequeño privado situado al inicio del pasillo que conducía al Balcón Central. El lo usaba para que lo maquillaran y le arreglaran el chaleco que portaba bajo el saco durante el Grito y los desfiles)

Una vez ahí se apoltrono suavemente en un amplio sillón

-Tráela para acá

Minutos después apareció Genaro con la Licenciada.

-Señor (la voz trémolo de la mujer denotaba gran nerviosismo). Disculpe que me presente así pero el problema se nos está complicando mucho. Necesito que me dé instrucciones

-Genaro. Déjanos solos y cierra bien la puerta

Tras una ligera reverencia, el interpelado salió.

El chasquido del cerrojo fue la señal. Ella soltó el portafolio y de un salto se sentó junto al líder abrazándolo y besándolo con fruición en la frente y las mejillas.

-Mi amor… Me acabo de enterar… ¿Cómo estás? ¿Estás bien? ¿Fue grave? Ya ni te quise pedir permiso, pero me vine en el Helicóptero del coronel en cuanto lo supe…

- Espérate… Tranquila…

El la sostenía y besaba con delicadeza. Con fingida expresión agregó:

-Se pueden dar cuenta…

- ¡Es que me preocupé mucho!

-Calma… calma… Ya estoy bien. Choquito me dio todo lo necesario.

Ella se separó ligeramente y asumió un gesto de picardía

- ¿Todo?

-Bueno… No… Pero si me dijo que no puedo tener sobresaltos, así que si me disculpas…

-Sht… Sht… La Doctora Menéndez te va a dar su receta ahora

Era cerca del medio día cuando El pudo (¡por fin!) sentarse en su escritorio para atender los asuntos pendientes. Le dio un ligero reacomodo a los folders y oficios que Jesús, con la diligencia acostumbrada, la había dejado ordenados conforme a dependencia y urgencia.

No eran muchos, pues su capacidad de concentración actual no le daba para atender en su totalidad y con la profundidad necesaria la enorme problemática del país, así que los seleccionaba de acuerdo con el impacto mediático que tendrían… Y según su propia experiencia.

Su mirada quedó de nuevo fija en el pisa papel de Centla. Marcó a Tabasco. Le informaron que Juan estaba en terapia intensiva pero el pronóstico era halagüeño. Colgó. La esposa entró como tromba

-Otra vez… otra vez… ¡Me tienes harta! ¡Recibiste de nuevo a la tipa esa!

-Bájale…

- Es que tú me prometiste

- ¡Bájale!

-No podemos seguir así. Ya el chico se dio cuenta. ¡No se vale, An…

El dio un manotazo en el escritorio

-Si lo decido… ¡En cualquier momento ella será mi mujer! Y tu te irás a la…

La esposa azotó una hoja de papel en el escritorio. Era un reporte de laboratorio

-Parece que tu “Licenciada” está jugando contigo… Aquí te dejo la evidencia. ¡Está embarazada!

¡Todo se complica! Pero las cosas siempre pueden empeorar, no te pierdas la parte siete, justo aquí:

Apenas el medio día.

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