El poder por el poder.
Si el fin justifica los medios, ¿qué justifica el fin?
La democracia no es perfecta, pero es la forma de gobierno que más ha ayudado al control de un gobierno para evitar sus abusos.
Ojo, no estoy diciendo que sea la mejor para la representación de la gente ya que los diversos mecanismos se encuentran viciados por una multitud de factores, pero en definitiva es el sistema de “chequeos y balances” el que ha permitido un equilibrio de poderes y una revisión tanto de las decisiones como de los resultados.
En la historia hay una multiplicidad de ejemplos de gobiernos que han empezado de una manera y terminado de otra, como la revolución francesa que terminó con el totalitarismo de Napoleón como el derrocamiento de la oligarquía rusa para reemplazarla con la oligarquía soviética.
Estos ejemplos son degradaciones de lo que las revoluciones quisieron lograr y solo abrieron la puerta a oportunistas dentro de un vacío de poder.
Sin embargo, es aún peor cuando el fin siempre fue otro, cuando “dar el poder a la gente” o “el gobierno de los pobres” son solo máscaras para crear ese vacío de poder e instalar a una nueva clase gobernante.
Esto son los gobiernos populistas, gente inescrupulosa, normalmente marginada y resentida que busca el poder en sí mismo, el fin por lo tanto no es la gente que usan como pantalla, ni una supuesta transformación gubernamental, el fin es el poder que pueden llegar a sustentar.
Andrés nunca buscó una revolución social, ni reemplazar un gobierno oligárquico con una tiranía proletaria (como implica el socialismo), el buscó a cualquier costo el poder que vio en su juventud y que siempre envidió, Andrés se vuelve un fin a sí mismo.
Todas sus reformas están encaminadas a ser más fuerte e inamovible, a controlar y centralizar el poder. Todo lo contrario a la democracia que lo ayudó a llegar, sin embargo su manejo de las masas y del discurso no dejan de ser útiles para sus fines, liberar un poco de oclocracia en el momento justo es lo que necesita para que los dedos dejen de apuntar en su dirección.
Si, Andrés es excepcionalmente ambicioso, quiso ser rey en un país en que eso no existe, por lo que requería cambiar todo para que eso se pudiera.
No era imposible, sus compadres Castro, Evo, Lula y Chávez lo lograron y el considera que solo debe seguir la receta. Sin embargo ellos tuvieron algo que a él le falta: (además de inteligencia) tiempo.
Esos países cambiaron paulatinamente, metieron el sapo en agua que hervía poco a poco, aquí Andrés por falta de tiempo o de escrúpulos quiso hacer en 3 años lo que a ellos les llevó décadas y la gente gritó: Basta.
La derrota en la consulta al no participar en su multimillonario despilfarro que pretendía hacer creer que se le apoyaba en todas sus ocurrencias, la pérdida de su reforma constitucional y los múltiples escándalos a los que se ha visto expuesto en este año lo han llevado a medidas extremas.
La gente debe ser controlada de nuevo, sus odios utilizados y encauzados a su búsqueda de poder.
Por eso su descarado, fascista y difamatorio enfoque, lleva al extremo el punto de estás conmigo o estás contra el “pueblo”, “yo soy la patria” y por lo tanto la patria es primero.
El ya se pronunció, “el pueblo manda, pero yo digo quien es el pueblo”.
Trotsky fue el primero que denunció la tiranía de Stalin, el reemplazo de una vieja oligarquía por una nueva y en principio preguntó ¿qué justifica el fin dentro de la revolución? Y lo que dedujo es que es la moral de los resultados posibles, el fin se justifica a sí mismo a través de la importancia de lo que se lleva a cabo.
Pues bien, esa es la idea que morena y sus dementes dirigentes nos quieren hacer creer, la transformación vale todo porque es deseable, pero yo les contesto: Es deseable para ustedes en su búsqueda de poder, no para la gente que pretenden gobernar.

No hay ninguna supuesta transformación, el fin siempre ha sido su búsqueda insaciable de venganza y riqueza, de poder absoluto e impunidad.
Y entender que los resultados buscados son solo para sí mismos es lo primero que debemos hacer como ciudadanos, entender que no buscan NADA más que poder.
El fin de morena jamás será la gente, no es ninguna moralidad y por lo tanto jamás serán el pueblo que dicen ser.
No debo usar sus mismas palabras y tildarlos de traidores, pero la ley me respalda y son delincuentes, han cometido una serie de delitos en su búsqueda de absolutismo y la ley también dice: Un delincuente pierde sus privilegios como ciudadano.
La gente ya le dió la espalda a esa burla de gobierno, de personas que se quieren llamar a sí mismas pueblo y ni siquiera a ciudadano llega.