Cuando una cultura distinta a la nuestra se presenta ante nosotros, automáticamente usamos nuestro referente cultural para observarla, conocerla y entenderla. Pero las culturas solo pueden ser exploradas, conocidas y comprendidas desde sus propios rasgos y no si aplicamos nuestro enfoque y referente cultural.
Esto ha sucedido al observar a las mujeres qataríes y, en general, a las mujeres árabe musulmanas desde Occidente. A lo largo de varias crónicas he sumergido al lector en los rasgos distintivos de la cultura árabe musulmana: el desierto inhóspito, donde solo llueve una o dos veces al año, el tribalismo solidario, que les ha permitido sobrevivir, y el linaje patrilineal, que vertebra las sociedades árabes.

En este contexto, te presento cinco aspectos de la condición de la mujer en Qatar y, en general, en las mujeres árabe musulmanas de la Península Arábiga, que no notamos en Occidente porque no forman parte de nuestra cultura. Nosotros nos fijamos y valoramos otros aspectos, aquellos que forman parte de nuestra cultura.
- El jefe de familia. El hombre es el jefe de la familia y es el responsable de mantener a la familia y a su esposa y de procurar su bienestar. La tradición siempre ha sido esta y actualmente está consignada en la Ley de la Familia número 22 del año 2006 en los artículos 22, 75 y 77. No existe obligación legal ni expectativa social de que la esposa aporte a la manutención del hogar ni de la familia. La madre solo debe mantener a sus hijos cuando el padre o el abuelo no están en vida o no sean solventes financieramente (artículo 78).
- Conciencia financiera de la mujer. El Corán, el libro sagrado de los musulmanes, reconoció a la mujer tener thimmah, es decir, conciencia financiera. Por lo tanto, la esposa administra su patrimonio separado del de su esposo y del de su familia. Los ingresos que llegue a ganar por su trabajo, la herencia que llegue a recibir y la dote que recibió los administra y dispone de ellos según sus preferencias. Así lo consigna el artículo 57 de la Ley de la Familia número 22 del año 2006.
- La poligamia. La poligamia surgió siglos antes de que el Corán fuera revelado al profeta Mahoma por el arcángel Gabriel en el siglo VII d.c. El Corán solo la reguló: no más de cuatro esposas al mismo tiempo y el marido debe poder tratarlas a todas por igual. La poligamia no es un privilegio masculino, es una responsabilidad para el jefe de familia y un mecanismo de previsión social. En los conflictos armados, los hombres morían, las esposas enviudaban, los niños quedaban huérfanos y las mujeres, solteras. En el contexto de una sociedad patriarcal y basada en la familia, y en el inhóspito desierto, se permitió a los hombres tener varias esposas y así, que las viudas, huérfanos y solteras formaran una familia. Actualmente, la novia puede negociar ser la única esposa en el matrimonio. De ser aceptada la condición, queda por escrito en el contrato matrimonial, junto con otras condiciones que hayan sido negociadas, y se inscribe en el Ministerio de Justicia.
- La vida social a cargo de la esposa. La vida social de la familia con otras familias y tribus recae sobre todo en la esposa. Esta es una función crítica en las sociedades árabes musulmanas porque son culturas basadas en las relaciones y no en las reglas, como las culturas anglosajonas, por ejemplo. Es decir, las personas hacen las cosas porque un superior se los indica, no porque las personas hayan internalizado una norma que les indica hacerlas. Además, en las culturas árabes atender las vicisitudes de la vida, manejar el estrés y avanzar los asuntos se logra a través de relaciones, no porque se haya internalizado apegarse a reglas o seguir procedimientos. Esto nos resulta familiar en México. Así que la red social con la que cuenta la familia determina en buena parte su bienestar, oportunidades y estatus y dirigir la vida social de la familia recae sobre todo en la esposa.
- Buscar esposa a sus hijos. Es la madre la que busca candidatas para esposa a sus hijos con base en los gustos y preferencias de él, pero también en función del bienestar del colectivo (la familia, el clan o la tribu). El colectivo, y no el individuo, es lo que mantiene a las culturas árabe musulmanas vivas en el desierto y funcionando. Por ello, los árabes musulmanes no solo se fijan en las cualidades del novio y de la novia. También se fijan en la familia política con la que se unirán o con la porción de su propia familia con la que afianzarán lazos, en el caso de los matrimonios consanguíneos. La reputación, religiosidad, gustos y otros rasgos de las familias de los candidatos y de las candidatas son evaluadas antes de llegar a algún acuerdo matrimonial. La decisión no es individualista, debe considerar el bienestar del colectivo. Nuevamente, vemos a la madre y esposa jugar una función fundamental, pues la unión de familias que resulta del matrimonio amplía la red de relaciones tan valiosa que describí en el numeral anterior.
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Estos cinco elementos sobre la condición y rol de la mujer en Qatar pueden no gustarnos, podemos preferir nuestra cultura. Sin embargo, tienen razón de ser en la cultura qatarí y valor en el funcionamiento de las sociedades en los países de la Península Arábiga.
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