Trampas para todos.
La engañosa revocación de mandato.
A simple vista, una revocación de mandato pareciera un buen ejercicio, digno de algún país con una democracia sólida.
En México resulta engañosa por muchos factores. Empezando por el constante ataque del gobierno federal y sus funcionarios hacia el árbitro electoral. Además que todos los afines a la 4T lo promovieron como “ratificación” para obtener las firmas solicitadas por el INE. Aunque también hubo algunos “inocentes opositores" que recolectaron firmas pensando que a través de este ejercicio podrían quitar a López de la presidencia.
Dicha revocación debía ser solicitada por los ciudadanos de manera genuina. Pero lo que vimos fue una operación gubernamental y partidista en busca de recabar las firmas para llevar a cabo la revocación de mandato.
Entonces ¿Cuál es el fin del presidente con la revocación de mandato?
Uno de los principales motivos del presidente para llevar a cabo la revocación de mandato, es asfixiar financieramente al INE y así tener una excusa para evidenciarlos públicamente.
El costo inicial del ejercicio democrático era de 3,830 millones de pesos y así poder contar con 160 mil casillas en todo el país. Pero los legisladores de Morena no lo contemplaron en el presupuesto de egresos de 2022. Sin embargo mediante algunos ajustes, el INE pudo liberar 2,091 millones de pesos para llevar a cabo la revocación de mandato, pero ahora solo contarán 57 mil casillas.
Esta situación ha servido de pretexto para que el presidente ataque constantemente al INE, por no tener “disposición” de llevar a cabo al 100% la revocación de mandato. Además de señalar los “altos” salarios de los funcionarios.
No es novedad que al presidente le incomode el organismo electoral. Durante más de una década ha construido una falacia sobre el supuesto “fraude” en las elecciones de 2006. Y en las ultimas semanas lanzaron ataques directos contra Lorenzo Córdova y Ciro Murayama por exigir que los funcionarios morenistas respetaran la veda electoral que ellos mismos aprobaron.
Nunca se imaginaron que el interés de la gente por la revocación de mandato, fuera casi nulo. Es por ello que los Diputados de Morena y sus aliados aprobaron un decreto que permita a funcionarios públicos promover la revocación de mandato, aún cuando la constitución lo prohíbe. Recordemos que para que la revocación de mandato sea vinculante se requiere al menos el 40% de participación del padrón electoral.
Otro de los fines es seguir promoviendo la figura presidencial, dado que Morena es un partido unipersonal y el presidente en lo único que es competente es haciendo campaña. Además la revocación servirá para medir el voto duro de Morena de cara a las elecciones del 2024.
Pero lo más grave es lo que algunos expertos han señalado: si la revocación alcanza el 40% de participación y logra ser vinculante, el presidente podría desconocer la constitución y utilizar este mismo ejercicio para ampliar su mandato. Ojo, no sería una reelección, sería una ampliación de mandato, como intentó hacerlo con el Presidente de la Suprema Corte Arturo Zaldívar.
De esta manera se han formado dictaduras en Nicaragua y Venezuela, curiosamente países cuyos Presidentes son del total agrado de López Obrador.
En conclusión, la revocación de mandato no es más que otro ejercicio propagandístico del presidente, que nos cuesta miles de millones de pesos. Además que pone en peligro la democracia y ha servido para desestabilizar el órgano electoral que tanto trabajo costó construir.
La mejor manera de mostrar nuestro descontento, es no asistiendo a la ocurrencia presidencial.