El petróleo, la ignorancia y cosas peores como el socialismo
El precio del petróleo colapsa. Y lo voy a aprovechar para explicarte -aunque no debería ser necesario- por qué el Socialismo NO FUNCIONA, por qué Chávez fue un inepto, por qué López está peor, y por qué el Capitalismo y el libre mercado son la onda.
Chávez fue el mejor ejemplo de cuánto se pueden ilusionar los socialistas por un sueño tan vano como irresponsable. Se ilusionaron tanto que por eso le perdonaban -y perdonan- todos sus crímenes y desfiguros. Pero era demasiado bueno para ser cierto. Con Chávez pareció cumplirse el sueño máximo del estatismo socialista: Una industria petrolera pujante, con la mayor producción del mundo en ese momento y precios por los cielos. La fuente de dinero parecía inagotable, y eso pareció garantizar el éxito del proyecto socialista.
Pero repito: Fue una quimera. Nunca tomaron en cuenta que el mercado -ah, el todopoderoso mercado capaz de aplastar a Chávez y hacerlo mierda- tiene sus ciclos, y esa bonanza tenía fecha de caducidad. Por supuesto, se podía haber aprovechado correctamente, pero para ello se necesitaban las instituciones del mundo democrática-capitalista-liberal. Las únicas que pueden ser un contrapeso al poder presidencial y que pueden poner orden, siempre y cuando estén dirigidas por gente debidamente capacitada en sus respectivas áreas.
Chávez se fue por la otra ruta: Destruyó esas instituciones, gastó el dinero a lo idiota financiando proyectos socialistas en toda América, y al final Venezuela quedó hundida en la peor crisis económica que se haya visto en el mundo moderno. ¿Y todo por qué? Porque el oneroso proyecto de Chávez, pese a disponer de un presupuesto que parecía infinito, terminó doblegado ante el modo natural en el que funcionan los mercados. El petróleo NUNCA ha sido la solución. Es, en el mejor de los casos, una herramienta.
Vean a los países árabes: Su gran riesgo es que dependen demasiado del petróleo. Pese a que a veces les da por malgastar el dinero, sus economías están estructuradas bajo los modelos del libre mercado. Por ejemplo, los Emiratos Árabes están en el lugar 9 de libertad económica. Por eso los países árabes nunca se metieron en problemas remotamente similares a los de Venezuela. En contraste, Rusia e Irán -países con poca libertad económica- están tratando de sobrevivir lo mejor posible ante la crisis actual. Venezuela está hundida.
Ahí es donde destaca la ineptitud de López, obsesionado con convertir a México en una potencia petrolera. Sí, querido lector. En medio de esta crisis sin precedentes, el tipo insiste, e insiste, e insiste: No entiende que no entiende.
¿Cómo habría podido aprovechar mejor Venezuela sus tiempos de bonanza petrolera? Con Capitalismo. Libre empresa que habría podido canalizar los recursos obtenidos del petróleo hacia otras áreas, diversificando la economía. Así, el golpe actual no habría sido demoledor.
Muchos otros países lo han logrado. Dubai y México, por ejemplo, hicieron del turismo una gran fuente de ingresos (lástima que López haya destruido la industria turística de México, obsesionado por reposicionar al petróleo). Y hay otra opción todavía mejor.
El mejor uso de la bonanza petrolera venezolana habría sido sentar las bases de la industria de energías renovables y limpias. Todo el mercado está girando hacia allá (y más con la actual crisis), y eso es algo de lo que nadie se puede escapar.
Es simple: Si cada vez más gente y más países prefieren comprar energía producida con métodos alternativos y limpios, NADIE va a querer comprar petróleo, así que va a ser totalmente inútil que seas una potencia petrolera. Te vas a quedar con toda tu producción almacenada.
¿Qué se necesita para desarrollar esa industria, la de la energía limpia y renovable? Innovación tecnológica. Algo que, por norma, NINGÚN estado produce. Los países líderes en innovación -Israel, Sudcorea, Japón, EU- dejan esa área en la industria privada. Por eso florece.
Ahora bien: Hay que ser honestos y admitir que esta crisis le está pegando a todos. Capitalistas y Socialistas por igual. Pero hay una diferencia: El Capitalismo tiene la capacidad de adaptarse. El Socialismo no. Eso se demuestra fácil repasando lo que fue el siglo XX.
Hace cien años ya existía la contraposición entre los proyectos capitalista y socialista. Después de la II Guerra Mundial, la Guerra Fría exacerbó esa rivalidad, protagonizada por la URSS y los Estados Unidos. A 85 años de iniciada la Guerra Fría, el resultado es claro. Los países capitalistas se han logrado adaptar a las nuevas situaciones, y su Capitalismo ha evolucionado. Los países ex-socialistas son... ex-socialistas. Han tenido que abrirse al libre mercado. Es decir, para adaptarse han tenido que recurrir al Capitalismo.
Además, los países capitalistas son los que en este momento tienen dinero para enfrentar la crisis. Tanto la del coronavirus como la del petróleo. Los países ex-socialistas son los que más van a sufrir los estragos de este derrumbe del precio del petróleo.
Con los precios por los suelos, quienes más lo van a resentir van a ser Rusia, Irán y Venezuela. Quienes menos lo van a resentir van a ser los países que no dependen del petróleo, sino de la innovación tecnológica: Sudcorea, Israel, Japón. Todos ellos capitalistas.
Las doctrinas marxistas ya deberían ser oficialmente descartadas por inútiles. Marx hizo buenas reflexiones sobre problemas sociales, pero sus propuestas económicas -todo eso de eliminar la propiedad privada- son una idiotez que nunca funcionó y nunca funcionará. Así que si te topas con algún filósofo neo-comunista, tipo Zizek, que diga que esto va a ser un golpe mortal para el Capitalismo, huye de inmediato y cuéntaselo a quien más confianza le tengas. Y no le hagas caso. Los filósofos se nos pierden con mucha facilidad.
Estate al pendiente de la crisis y pon atención a cómo evolucionan las cosas durante los próximos diez años. Verás que los que se van a levantar como potencias económicas serán los mismos de siempre.
Los capitalistas. Porque el Capitalismo FUNCIONA.
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