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Modelo inadecuado

Aviones Embraer para mexicana y la improvisación en la creación de la nueva aerolínea militarizada

Aviones Embraer para mexicana y la improvisación en la creación de la nueva aerolínea militarizada
Manejan de manera poco digna el nombre comercial de una verdadera aerolínea de primer nivel como fue la original Compañía Mexicana de Aviación.
El Aviador
El Aviador

Los mexicanos nos enteramos recientemente que una delegación oficial de nuestro gobierno federal visitó hace no mucho tiempo el Brasil para iniciar negociaciones “cuate a cuate”, es decir básicamente López Obrador a Lula da Silva

con el fin de que la nueva aerolínea militarizada del Estado Mexicano pueda hacerse de aeronaves fabricadas por la Empresa Brasileira de Aeronáutica, S.A. (Embraer), por cierto, desde hace décadas uno de los tres primeros tres exportadores del gigante de América Latina.

“El Aviador” está seguro que al gobierno carioca y a su gran industria aeroespacial la idea de venderle no solamente un avión, sino cuantos sean posible y de cualquier modelo que sea, les encanta. De hecho, este columnista fue testigo de cómo mandos castrenses y sus patiños civiles consideraban a Embraer con una casi segura fuente de proveeduría de aeronaves para la operadora tan pronto y el progresista Lula regresase al poder en caso de que el plan original de los Boeing 737s fallase.

Lo que preocupa a este columnista es que en la compra se está contemplando que las aeronaves correspondan al modelo EMB-175 con capacidad de hasta 88 asientos en clase única y alcance máximo de unos 3,890 kilómetros en condiciones ideales que desgraciadamente no necesariamente se registran en un Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles cuya elevación de unos 2,245 metros sobre el nivel medio del mar y máximas de temperatura que se acercan a los 30 grados centígrados impone a ciertas aeronaves severas restricciones operativas.

No olvidemos que la distancia a la recta entre la Ciudad de México y Tijuana le pega a los 2,300 kilómetros, tiempo de vuelo y por ende de recorrido al que hay que sumar variables como tiempos mínimos en posible patrón de espera, vientos de frente, desvíos por diversas causas de la recta y distancia a un aeropuerto alterno, que impactan en lo que conocemos como despacho de una aeronave. Dicho de otra manera: el EMB 175 de corte más bien regional no me parece la aeronave ideal para hacer ese México-Tijuana, como lo serían, sí y solo sí mediasen los correspondientes estudios de mercado profesionalmente elaborados que justificasen la necesidad de ofrecer cierta oferta adicional en ese mercado propio de una aerolínea troncal, como entiendo quieren presentar, lo que lleva el logo de Mexicana, aeronaves de la categoría de las familias Airbus A320 o Boeing 737.

Embraer EMB 175

Aún si en realidad la oferta de Embraer además de incluir al modelo 195 con mayores prestaciones, la distancia que hay en términos de capacidad de pasajeros y carga y alcance de vuelo entre esos Boeing 787-800 que insistentemente se había cacareado serían la columna de la aerolínea que nuevamente porta y lo voy a volver a decir: de manera poco digna, el nombre comercial de una verdadera aerolínea de primer nivel como fue la original Compañía Mexicana de Aviación, es enorme y demuestra el grado de improvisación con el que ha manejado la creación y puesta en operación del orgullo del aerotransporte civil de los militares mexicanos, mismo que ha dado como resultado una la falla en la procuración de aeronaves tan grave que se le ha despojado (esperemos temporalmente) a la Fuerza Aérea Mexicana de una parte importante de su capacidad táctica para estar en condiciones de responder a su misión constitucional al pintar sus tres 737-800 con ese horrible esquema concebido por un amateur que de mercadotecnia del aerotransporte sabe lo que “El Aviador” sabe, por ejemplo de química, es decir: casi nada, obligando al arma de guerra aérea nacional a recurrir a aeronaves de terceros particulares para el transporte de tropas, claro está mediando el correspondiente pago de los contratos de fletamento de aeronaves.

Y no estoy afirmando que los aviones fabricados por Embraer no sean excelentes productos, por el contrario, tal y como lo he dicho en otros espacios editoriales que albergan mis comentarios, Embraer es un orgullo no solamente para los brasileños, sino para todos los latinoamericanos y sus productos son de primera clase.

Lo que estoy afirmando es que ni el EMB 175 e inclusive ni el EMB-195 corresponden al modelo de negocio que entiendo sustenta a la nueva aerolínea, por lo que incorporarlas necesariamente va a suponer cambiarlo, es decir, seguir improvisando y perdiendo el tiempo.

Al final de cuentas los mexicanos con nuestros impuestos somos lo que estamos pagando con malos servicios de salud y seguridad, por ejemplo, las consecuencias de la necedad de que los militares mexicanos operen una aerolínea. La pregunta es: ¿hasta cuándo lo seguiremos permitiendo? 

La respuesta está en buena medida en la calidad del voto del 2 de junio próximo, fecha en la que está en juego el futuro de México y no solamente el de esta nueva “Mexicana de Aviación”.

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El derecho a disentir es el derecho de la inteligencia.

— Avelina Lésper

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