Gobernantes y gobernados.
Un carrusel llamado negación
El populismo es un drama en el que toman parte por lo menos cuatro personajes: el populista, sus familiares, los amigos, los compañeros de trabajo y hasta los consejeros, quienes pueden contribuir a mantener girando el Carrusel.
Para entender el populismo, debemos mirar no sólo al populista, sino observar la dinámica como si estuviéramos sentados entre los espectadores de una obra teatral, y contempláramos cuidadosamente las actuaciones de todos los actores del drama.
Tan pronto se levanta el telón, vemos al populista como la estrella del primer acto. El hace toda la actuación, los demás reaccionan ante lo que él hace.
Es un hombre usualmente inteligente, capacitado, y a menudo triunfador en su trabajo o profesión, pero que su meta en la vida no esta al alcance de su capacidad. Vemos que es sensitivo, solitario y tenso. Es también inmaduro, y en tal forma que crea una verdadera dependencia, no obstante poder actuar en forma independiente a fin de negar este hecho. También niega ser responsable de los resultados de su comportamiento.
De esta dependencia y negación es que este drama se llama "Un Carrusel Llamado Negación".
Para que él actúe en esta forma, los demás deben hacer posible esta actuación. Es por eso que debemos observar cuidadosamente lo que cada actor representa en la obra.
Estos renglones fueron extraídos del folleto llamado "Alcoholismo: Un Carrusel Llamado Negación" escrito por el Reverendo Joseph L. Kellermann, no sorprende que con solo cambiar la palabra “alcoholismo” por “populismo” se convierta en una fiel descripción de lo que actualmente estamos viviendo en México ya que hemos visto anteriormente que el presidente Andrés Manuel López Obrador está embriagado de poder y como todo borracho “seco o activo”, cuenta con los personajes anteriormente descritos enganchados a su persona y conductas en una codependencia, que como bien dice, contribuyen a mantener girando el carrusel.

Mientras como sociedad sigamos creyendo que las soluciones deben de venir de los políticos, seguiremos entregándoles nuestro poder de cambio. La situación socio política por la que estamos atravesando ha sido creada y sostenida por nosotros como sociedad. Confrontarlo, o sea, mirar “el cuadro completo” con responsabilidad y sin juicio, admitir que esto lo hemos co creado nosotros nos llevará a recuperar nuestro lugar como protagonistas reconociendo que el tamaño de desastre que hemos causado es proporcional al tamaño de nuestro poder para crearnos una experiencia diferente.
Tal vez participamos posponiendo la solución de las cosas, o tal vez lo hicimos cada vez que solamente nos quejamos de las circunstancias, o cuando lo que hicimos fue dejar la solución de los problemas “en manos de Dios” o del mismo gobierno, posiblemente participamos afrontando los problemas riéndonos de ellos y haciendo bromas sobre nuestros gobernantes. Con estas actitudes, evitamos hacernos cargo del destino del país y de nuestras propias vidas.
Llevamos años con gobiernos simbióticos y paternalistas. El presidente de la República es la máxima autoridad y el pueblo se ha adaptado, sujetándose a las normas impuestas sin hacer nada por producir un cambio.
Sin embargo, en la actualidad nos encontramos en un periodo de transición para el cambio nacional que, aunque de manera muy difícil, está facilitando cambios en los guiones culturales.
Los mexicanos estamos tomando un papel más activo en la elección de nuestros gobernantes y en la crítica de sus actos, aunque todavía nos cuesta mucho trabajo aceptar la autoría de nuestros actos, así como la falta de límites que hemos tenido como individuos y como sociedad. Culpar a AMLO, a MORENA y la 4T, como las causas de este desastre nacional sin incluirnos como participantes activos es un error que mantiene girando al carrusel.
“No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”.
Esta frase de Albert Einstein sirve para ilustrar que requerimos un profundo cambio de mentalidad, reformular una potente contradicción de lo que hemos creído por generaciones lo podremos lograr a través de:
a) la recuperación del sentido común, b) el manejo de los hechos y c) regresar las acciones de los políticos, al campo de las leyes y la economía.
Recuperar el sentido común es básico, definiéndolo como un “juicio sólido en aspectos prácticos y que consiste en aquello que siente como un entendimiento común y natural.” El problema radica cuando aquello que manejan como “entendimiento común y natural” está “chueco”, dando como resultado un sentido común con acciones chuecas que son visibles al resto del mundo.
En cuanto a la política existen todo tipo de opiniones, por lo que es necesario el manejo de los hechos. Los hechos son algo que indiscutiblemente es el caso y se pueden corroborar una y otra vez, a diferencia de las “creencias, opiniones y discursos” que siempre son discutibles y cambiantes. Terminando así con las controversias.

Por último es comprender que la enajenación provocada por el adoctrinamiento sistemático del Estado deriva en sesgos cognitivos que, por las mismas características de su “piensa chueco”, negación, distorsión y manipulación, sacaron a la política del área de las leyes y la economía, ocasionando una severa confusión. Si la población en general no entiende las acciones de los políticos como una manipulación, resultará muy difícil que acepten las soluciones adecuadas.
Un buen ejemplo de esto lo menciona Michael Sandoval en uno de sus artículos de opinión para Noticias RCN Colombia: Abre los ojos ante la realidad e identifica los protagonistas de ese robo llamado impuestos, reconoce a los 4 actores a quienes les conviene esta reforma tributaria y que te la imponen a través del uso de la fuerza y la coacción.
- A políticos que les encanta tener tu dinero para quedarse una parte tanto en corrupción como en los salarios que los sostienen.
- Los empresarios perezosos que, en lugar de enfocarse en producir bienes y servicios útiles para la gente, quieren vivir de ser contratistas del Estado.
- Los Empleados públicos inútiles que les encanta no hacer nada y ganar salario fijo sin mucho esfuerzo.
- Y finalmente la gente que pudiendo trabajar no trabaja, así es, gente conchuda que prefiere seguir siendo pobre para no perder todos los subsidios que ofrece el gobierno.
Así con cada problemática que deseemos resolver el primer paso será tomar responsabilidad de nuestra participación, cambiar el observador que hemos estado siendo, aplicar el sentido común basado en hechos, crear posibilidades y tomar acciones que se encuentren dentro de nuestro dominio.

En México llegó AMLO al poder en el 2018 y la izquierda podría también llegar al poder este año a Colombia con la promesa de “transformar su modelo económico y social”. En su reciente publicación “¿Y si gana Petro?: Guía para sobrevivir a la extrema izquierda”, Julio César Iglesias explica las mejores estrategias para evitar que les ocurra lo mismo que a millones de latinoamericanos que han perdido su patrimonio y su futuro por culpa de proyectos políticos similares.
De una forma en la que todos podemos entenderlo, sin ser expertos en política o economía, explica cómo protegerse frente a las amenazas que plantea el ascenso del populismo.
Para finalizar citaré nuevamente a Michael Sandoval cambiando a su país por el nuestro: “México necesita un cambio y ese cambio se dará por gente trabajadora que construya el activismo por la libertad alrededor de proyectos rentables que hagan de este país un lugar mejor … ojalá que el próximo evento en el que nos encontremos los defensores de la libertad sea para hacer negocios por esta causa, porque de buenas intenciones no se va a ganar esta guerra”.