Han decidido cortarle las alas
Tiempo de comenzar a decir adios a la nueva aerolínea militar
“El Aviador” lo anticipó en una columna publicada en CoNexiones el pasado 22 de enero: “Tengo la esperanza de que a la hora de tener que hacer números en la preparación del presupuesto de egresos de la federación para el año 2025, a quien le toque, le tiembla la mano para seguir tirando el dinero en la nueva aerolínea militar en lugar se etiquetarlo para atender necesidades mucho más apremiantes, inclusive varias de ellas propias de las fuerzas armadas, que siento ya no se pueden seguir dando el lujo de debilitarse económicamente haciéndose cargo de ocurrencias de carácter político, sin sustento alguno”.
Pues ¿qué cree usted? “El Aviador” se acaba de enterar por medio de una fuente de alto nivel que a los generales del aire de nuestro país ya se les acabó la paciencia con este onerosísimo capricho presidencial y han decidido cortarle las alas, tan solo sea políticamente hacerlo, a esa nueva aerolínea estatal administrada por militares de nuestro país, cuya operación resulta una verdadera vergüenza para la histórica marca comercial que ostenta, llámese Mexicana de Aviación.
No solamente las finanzas públicas, sino también la capacidad de la Fuerza Aérea Mexicana de hacer su vital labor, de por sí disminuida por la falta de presupuesto desde hace varios sexenios, se han visto impactadas negativamente por la creación y puesta en operación de esta nueva operadora de aerotransporte, que hay que decirlo con sus letras: no tiene posibilidad alguna de ya no digamos de ser rentable financieramente, sino hasta socialmente para los mexicanos.
Lógicamente, al momento en que deje el poder el patético político de Macuspana, se vaya o no a “La Chingada”, es decir, a su ranchito en Palenque, Chiapas, sea del color que sea el partido de quien gane la elección presidencial del 2 de junio próximo, habiéndose hecho los números de los recursos con los que va a contar para iniciar su sexenio, comprenderá la magnitud del reto presupuestal del país, reconociendo que hay gastos que no son sostenibles, aun en el marco de cualquier lealtad política y decidirá recurrir a la tijera para recortar lo que sea posible.
No cuesta trabajo reconocer que la aerolínea de los militares, como todas las compañías de aerotransporte a nivel mundial básicamente una empresa sin activos tangibles, y en el caso de la entidad en comento sin mayor activo intangible que no sea la marca que deshonran y por ende deprecian cada día más, estará en lo más alto de la lista de aquello de lo que el nuevo ejecutivo federal va a prescindir tan pronto le pongan la banda presidencial, muy, pero muy posiblemente en el pecho de una mujer, que esperemos, voto responsable y masivo mediante, se llame Xóchitl.

Lo cierto es que, aun cuando los mexicanos seamos tan ciegos y llevemos a Claudia Sheinbaum a Palacio Nacional, estoy seguro que encontrará en la aerolínea militar que le heredaría su jefe, mentor y se dice por ahí, que hasta abuelo de uno de sus hijos, una oportunidad para demostrar ante “el pueblo” que en su gobierno se hacen ahora sí las cosas de manera diferente ahorrándose unos miles de millones de pesos en gastos. Y es que no es lo mismo mandar a cerrar el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, detener la construcción de la refinería de Dos Bocas o mandar fundir los rieles del Tren Maya y resarcir, si es que aún se puede el daño ecológico que su construcción ha generado que poner en tierra una mugrosa aerolínea que ni siquiera ha logrado hacerse de aviones propios, ya sean arrendados o comprados y ha tenido que recurrir para cumplir con el capricho de comenzar a volar a los equipos de una aerolínea regional mexicana que estaba a punto de quebrar y lo más importante a los de una Fuerza Aérea Mexicana, algunos de cuyos mandos, de manera muy responsable se están quejando del daño que se le está haciendo a su arma de guerra y no están dispuestos a que ello siga ocurriendo una vez que aspirante a dictador deje el cargo.