Un año desde la primera vez que pedí su atención, un año sin resultados.
(Tercera) Carta abierta a López-Gatell (un año después)
Hace un año le escribí una carta con lo que pensaba que iba a pasar en México con la pandemia.
Me hubiera encantado equivocarme, la realidad superó las expectativas.
1/ Carta abierta a Hugo López-Gatell Ramírez:
— 𝓟𝓮𝓻 𝓜𝓮𝔁𝓲𝓬𝓾𝓶 (@PerMexicum) March 16, 2020
@hlgatell
Primero que nada le escribo para felicitarlo por sus logros académicos.
Usted tiene un curriculum impresionante Doctorado en Epidemiologia por la Universidad John Hopkins.
De nada sirvió su presunto Doctorado en Epidemiología, ahora su título no le va a servir ni como papel higiénico, después de que termine el “gobierno” de López será extremadamente difícil que encuentre trabajo en cualquier área.
Nadie olvida a un asesino, mucho menos a un genocida, no vamos a olvidar que su pésimo manejo de la pandemia sigue llenando de luto nuestros hogares. Todos hemos perdido amigos, padres, hermanos, parejas. No hay a estas alturas alguien no fuera tocado a nivel personal por el COVID19.
En muchos hogares, hay sillas vacías de personas que amaban la vida, muchos de los que nos quedamos ni siquiera nos pudimos despedir de ellos. No piense que eso es algo que se olvida. Su abyección ciega a López ha llenado de luto y pena nuestros corazones.
Usted pretendió que el COVID19, era una mera gripa. Una infección menor que no tendría mayores consecuencias que la influenza estacional. Al día de hoy con casi 200 mil muertos oficiales y casi 600 mil reales, podemos decir que su error fue criminal y que constituye un crimen de lesa humanidad.
Tanto el número de muertos reales, como el número de muertos oficiales han rebasado el escenario catastrófico que usted mismo puso: 60 mil muertos. Díganos ahora entonces en que escenario estamos: ¿Armagedón, apocalíptico, terrorífico? Cuéntenos que hay después de la catástrofe y del duelo que usted ha llevado a nuestros hogares.
Un año después vemos con profundo dolor y tristeza la realidad: cientos de miles de vidas se han perdido, miles de personas que tenían su propio bagaje personal y que eran importantes para sus seres queridos. Más importante que lo anterior resulta el simple hecho de que son personas para las que aún no era su tiempo de partir, si usted hubiese trabajado como médico y honrado su juramento hipocrático cientos de miles de ellos aún estarían aquí.
Sin embargo, usted mismo abandonó a su suerte a sus propios colegas, exponiéndolos al contagio y a una muerte dolorosa, ni siquiera fue capaz de proporcionar protecciones adecuadas a los médicos y enfermeras.
No podía esperarse otra cosa ya que usted escogió ser cómplice del desabasto de quimioterapias para los niños y adultos que padecen cáncer. Niños que pudieron salvarse hoy descansan en paz. A septiembre del año pasado 1,602 niños murieron por falta de tratamiento, usted también es cómplice de eso, al día de hoy estamos cerca de 2,000 niños muertos por su silente complicidad.
A usted le tomo casi un año, UN AÑO, aceptar que el uso del cubrebocas: SALVA VIDAS. Aún así después de su presunto contagio usted escogió pasearse como si gozara de cabal salud en la vía pública, exponiendo a más personas a ser contagiadas. Una irresponsabilidad criminal más que no vamos a olvidar. Cometiendo además el delito federal del riesgo de contagio, pues expuso a sabiendas a otras personas a un virus que en México tiene una letalidad cercana al diez por ciento.
Usted también ocasionó que México tardara en aprobar el tratamiento con Remdesivir hace apenas UNA SEMANA. Después de ser rechazado DOS VECES por COFEPRIS. ¿Cuántas vidas se pudieron salvar si se hubiera aprobado antes?
No existen calificativos suficientes en ningún idioma para usted, cualquiera se queda corto para poder explicar la suprema bajeza sus acciones.
Sólo recuerde que tanto Hitler como Mussolini y Pol Pot, tarde o temprano pagaron por sus acciones. Usted no va a ser la excepción.
Ni perdón, Ni olvido.
Duerma bien.