Se le acabó al presidente
Desesperado, de mal humor, apresurado, sobreactuado, desconcertado.
Así se le ha visto al jefe del ejecutivo en las mañanas, no sabe ni qué le pegó.
En una serie de burdos intentos por desviar la atención, ha literalmente echado mano de todos los trucos de la chistera. Intentos vanos, intentos agresivos, hasta groseros e irrespetuosos.
Y es que se le dejaron venir muchas cosas al mismo tiempo que afectaron la imagen presidencial de manera importante. Primero fue una combinación entre el horroroso feminicidio de Ingrid Escamilla y el mote de El Cacas.
El Macuspano ya había echado mano en Septiembre de un “grito de guerra similar” con el Fuchi-Guacala, y le había pegado muy bien. Fue tendencia nacional un par de días y tanto apoyadores como detractores lo usaron para atacarse mutuamente. Ahora no.
En Febrero fue radicalmente diferente, la abrumadora mayoría de los internautas utilizó el mote de El Cacas para burlarse del inquilino de Palacio. Tanto que se hizo tendencia cibernética mundial.
Decía que a la vez fuimos testigos del espantoso asesinato y tripe linchamiento de Ingrid Escamilla. Triple porque primero la mató su pareja sentimental, luego la maltrató la autoridad al filtrar las fotografías del cadáver, y por último la prensa amarillista que sin el mínimo decoro publicó las imágenes.
El Macuspano intentó una movida por demás audaz, mandar al carajo a la prensa y decir: no quiero hablar de los feminicidios porque opacan la rifa del avión….El avión…El avión, el maldito avión.
Afortunadamente el burdo y grosero intento de poner enfrente de un feminicidio la rifa del avión no funcionó más como distractor y si hizo enojar a diversos grupos feministas.
Como quedó documentado videográficamente, la reacción de la oficina de la presidencia al día siguiente fue el intento de censura. Uno de los reporteros favorable al régimen espetó un “ya hemos hablado mucho de feminicidios” arrancando un ¡Nooooooo! De la concurrencia.
En realidad, no se ha hablado mucho, ni siquiera habíamos empezado a hablar de feminicidios cuando coincidieron dos eventos más: Las cuentas femeninas apoyadoras de López comenzaron a atacar a quienes piden un derecho: más seguridad. Algo absurdo ¿no?, si hay más seguridad, habrá más seguridad para todos. Y empezaron a llegar cientos mensajes de que si Borolas, que si fue tal o cual presidente, que si la Guerra de Calderón, que si dejaron un cochinero. En fin, todo menos reclamarle a López, una entrega total.
El otro evento desafortunado fue la desaparición y muerte de la niña Fátima, quién fue abusada y golpeada antes de morir. Nos enteramos por ejemplo qué había desaparecido del día 11 y que la procuraduría poco o nada hacía para buscarla. Y que tardaron 8 días en dar con la foto tomada de un video de seguridad, donde se veía claramente quién se la había llevado y 9 para dar un retrato hablado de la potencial roba-chicos.
El Macuspano intentó una y otra y otra vez distraernos, el golpe de estado, el avión, el neoliberalismo (que por cierto es el culpable de los asesinatos de niñas en este país) sonriente, enojado, serio, reflectivo, amenazante, acusando. Y nada le salió.
La gente ya no se está tragando sus patrañas
Se le acabó al presidente el bono de confianza que la gente había depositado en él.
Se le acabó el periodo de gracia, muy extendido, por cierto, que tiene para echarle la culpa a otros
Se le acabó al presidente el pretexto de culpar al neoliberalismo de todos los males del país.
Se le acabó al presidente el factor sorpresa en redes, se ve un esfuerzo concertado por callar a la oposición.
Se le acabó presidente, ahora póngase a trabajar.