RUTINA, EL PLATO FRIO EN LA MESA
“la rutina no está tanto en las cosas como en nuestra incapacidad para crear a cada momento un vínculo original con ellas, en nuestra tendencia a leerlas por la falsilla de lo rutinario, de lo ya aprendido. Hay que seguir dejando siempre abierta la puerta al cuarto de jugar.”
Carmen Martin Gaite.
“la rutina no está tanto en las cosas como en nuestra incapacidad para crear a cada momento un vínculo original con ellas, en nuestra tendencia a leerlas por la falsilla de lo rutinario, de lo ya aprendido. Hay que seguir dejando siempre abierta la puerta al cuarto de jugar.”
Carmen Martin Gaite.
En la consulta médica me encuentro con infinidad de casos de parejas que los ha consumido la rutina, y según me comentan la rutina entra a sus vidas como la humedad, poco a poco hasta que se vuelve un puente que los separa uno del otro sin saber qué hacer para derrumbarlo.
Prácticamente esto sucede cuando llegan los hijos, y es verdad la dinámica de pareja puede cambiar pero está en ambos que no se tienda este puente que los separa y que cuando menos lo piensen se vean a lo lejos uno en cada extremo de dicho puente.
Examinemos el comportamiento de las mujeres con la maternidad.
Por principio de cuentas las mujeres nos auto limitamos de muchas maneras: no confiando en sí mismas, no levantando la mano para pedir la palabra. El miedo se halla en la raíz de muchas de las barreras a las que se enfrentan las mujeres: Miedo a no gustar, A tomar la decisión equivocada, A llamar la atención por motivos equivocados, A extralimitarse, A ser juzgada, A fracasar, Y la santísima trinidad de los miedos: ser mala madre/esposa/hija. Todos estos miedos impuestos cultural y socialmente, hacen que cuando llega el momento de ser madres, nos convertimos en “yoyo” todo lo queremos hacer nosotras y le quitamos el importante papel al hombre de también ejercer la paternidad, ellos al igual que nosotras tiene la capacidad de cambiar pañales, hacer un biberón, dormir al bebe
etc. Pues ambos estamos aprendiendo juntos. Siempre lo he aconsejado, si se comparte actividades de crianza y labor doméstica, se tendrá la misma disposición y tiempo extra para continuar con las actividades eróticas y sexuales como antes de la llegada de los hijos. O bien habrá parejas sin hijos pero que se entreguen por completo al trabajo reduciendo el tiempo de calidad en pareja, a estas parejas también les digo: el cuerpo a todo se acostumbra, a comer poco, a dormir poco y a coger poco. Y porque mi recomendación de cubrir esa importante función fisiológica pues para darle su justo valor me apoyare en la pirámide de Maslow.
En la base de la pirámide aparecen las necesidades fisiológicas que los seres humanos debemos cubrir en primera instancia, según vamos satisfaciendo nuestras necesidades más básicas, desarrollamos necesidades y deseos más elevados. De ahí que si no vamos cumpliendo con lo básico los demás niveles comenzamos con frustración y estrés y esto a su vez repercute en las relaciones interpersonales, la libido en la mujeres y problemas de disfunción eréctil o eyaculación precoz en los hombres, todo esto aunado a desórdenes alimenticios y omisiones en el cuidado de la salud, es decir la enfermedad del siglo XXI el ritmo acelerado nos provoca enfermedades como el sobrepeso, la hipertensión, enfermedades vasculares que ocasionalmente afectan el rendimiento sexual en la pareja.

Mis recomendaciones para combatir la rutina y hacer de tu relación la misma de cuando novios:
• Cuiden su salud y su aspecto físico
• Compartan tareas del hogar para tener tiempo para el erotismo y la fantasía.
• Destinen tiempo para salir a solas, tener una cita, seguir conquistándose.
• Exploren cosas nuevas en el sexo, juguetes, juegos o retos.
En mi próxima columna retomare este último punto y alimentos afrodisíacos.