¿Quemamos brujas o liberamos a Barrabás?
En las últimas fechas, en redes sociales se habla mucho de la “consulta popular” para enjuiciar expresidentes y cada que leo un twit -tanto a favor como en contra- me da un micro derrame cerebral, te explico por qué.
En primer lugar, desde el punto de vista de la psicología me parece un debate con consecuencias peligrosas, pues cuando se pone a discernimiento de la gente el futuro de una persona hay una posibilidad real de que algo va a salir muy mal, veámoslo así, si podemos “votar” para que se inicie un procedimiento en contra de un ciudadano (que a fin de cuentas un ex presidente es un ciudadano).
¿Qué impedirá que nos acusemos, juzguemos y condenemos unos a otros?
En el imaginario colectivo podríamos regresar a la época de las brujas de salem en donde podías acusar a tu vecina por que las camisas de su esposo eran demasiado blancas y eso sólo se explicaba con brujería; así de ridículo es -desde el análisis de la cognición colectiva- el pretender iniciar un procedimiento penal en contra de alguien sólo por que la gente vote por que así sea.
Por otro lado es increíble que gente que a duras penas sabe leer pretenda exigir que se juzgue a alguien más (o que no se le juzgue) sin entender siguiera las funciones que debe realizar, por que al leer los twits me queda claro que no tenemos ni pinche idea de qué funciones tiene un presidente.
¿Cómo sabemos qué delito cometió? ¿Qué delito estamos pidiendo que se le impute? ¿Sabemos cómo se configura un delito? ¿Sabemos en dónde se define un delito? Discúlpenme mis queridos sabios de Twitter atascados de Dunning Kruger; a duras penas se saben poner los calzones; muchos de los que opinan creen que en el juicio habrá un jurado y ellos decidirán el veredicto después de hartos choros mareadores de los abogados y les tengo una triste noticia; todo lo que ven el la Ley y el Orden está lejísimos del sistema penal mexicano.
Retomando esto, no tenemos jurados, ni grandes discursos en los juicios pues nuestro sistema penal parte de las evidencias y los procedimientos sobre éstas para que el juzgador determine primero si un sujeto puede ser vinculado a proceso y luego si tiene responsabilidad sobre el delito que se le imputa o algún otro (aquí entra la facultad de recalificación del delito, pero no nos vamos a meter en eso).
Yo les planteo esta situación, supongamos que cualquiera de los expresidentes y también el actual sean culpables de cualquier delito grave -digo supongamos por la presunción de inocencia, todos tienen cola que les pisen- supongamos también que hay evidencia irrefutable de que éste sujeto, llamémoslo Felipillo Vicentillo López Obradorcillo Peña Nieto, fue quien cometió el delito; finalmente imaginemos también que se siguieron todos los procesos y procedimientos relativos al pie de la letra y que en consecuencia, es inevitable una condena ¿si la gente dice que no se le juzgue vamos a dejar impune al delincuente? ¿Cuándo nos convertimos en los judíos liberando a barrabás? ¿Cuándo la voluntad popular (muchas veces estúpida -véase “la tierra es plana”) ha estado por encima del marco legal? A fin de cuentas, el marco legal se hizo precisamente para evitar que la voluntad de los que tienen poder pase por encima de los que no lo tienen.
Siguiendo esta línea de pensamiento, con lo imperfecto y mal estructurado del sistema penal que nos gobierna; éste resulta un marco regulatorio que intenta dar orden legal a nuestra sociedad; pasarnos este orden por el arco del triunfo sería lo peor que podríamos hacer por que entraríamos en el terreno de la justicia personal, es decir, lo que yo considero justo es la ley y así todos saldríamos perdiendo por que todos cometemos injusticias a los ojos de alguien más.
¿Vamos a hacer justicia por nuestra propia mano? Temo decirles que eso está explícitamente prohibido en nuestra Constitución.
Y hablando de la Constitución y con toda la intención de sumar otro micro derrame cerebral en mi cabeza, las consultas populares parten de una reforma propuesta y aprobada por Morena y sus compinches en 2019 -es decir ellos pusieron las reglas para esa mamarrachada populista- y oh sorpresa, ellos mismos la limitaron para que no se pudiera someter a esta figura, ninguna acción que vulnere los derechos humanos, los cuales no sólo están protegidos en nuestra Constitución, sino en todo el chingo madral de tratados internacionales de derechos humanos que nuestro gobierno ha firmado históricamente y que por tanto resultan vinculantes -ósea se tienen que obedecer a hui hui-.
De acuerdo con su propia redacción, las consultas populares no pueden violentar derechos humanos
¿Qué quiere decir esto? Que no puede someterse una decisión involucrada en un proceso penal a consulta popular pues estaría violando los artículos 16 y 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
Finalmente, toda esta disertación vale “pa’ pura madre” por que, mis queridos andresianos -y alguno que otro opositor que se ha enredado en pregonar que va a votar por que no los juzguen- la consulta ni es consulta, es el paso previo, es decir, están buscando reunir las firmas necesarias para poder poner esta consulta -curiosa y convenientemente- el mismo día de las elecciones al congreso de 2021, pues tal como lo indica la normativa de las consultas, estas las puede convocar la ciudadanía con el 2% de la lista nominal del INE (es decir, el padrón de electores de este país)
Y eso es por lo que se está votando, no por enjuiciarlos (que no puede ser objeto de consulta popular) sino están votando por llevar a cabo la consulta -que según las normas que las lacras establecieron, no puede llevarse a cabo-
En otras palabras, nuevamente les están dando infusión de fécula de maíz de forma dactilar -por cierto carísimo- por que los recursos destinados a esta mamarrachada podrían pagar varias quimios para niños, insumos médicos o apoyos para generar empleo, bueno hasta creo que sería preferible que le compraran otro par de kilitos de carne de primera clase a doña Piedra; al menos alguien estaría disfrutando las mieles de esa lanota.
En resumen la preconsulta, es una estupidez desde el punto de vista psicológico, un harakiri desde el sociológico, inconstitucional desde el legal, incongruente desde el jurídico, carísima desde el económico y una mamada inservible por donde se vea y nos distrae de lo importante, y es que este país en todas las áreas se lo está cargando el payaso (de palacio).
Estamos mal en economía, seguridad, empleo, en materia energética, en turismo, salud, educación; de hecho todo indicador medible y cuantificable de este país está a la baja (desde antes de la pandemia para que no digan que es culpa del méndigo chino que se tragó su murciélago crudo), pero mientras nos carga el susodicho, aquí estamos twitteando en mayúsculas a favor o en contra de algo que no tiene nada que ver con el buen funcionamiento del país.
Si me preguntan mi opinión, me encantaría que se abrieran carpetas de investigación en contra de mucho político presente y pasado y que se les vinculara a proceso y pagaran por lo que han hecho y siguen haciendo; por supuesto que quiero que todos esos delincuentes terminen en una celda de 3x3 metros (todos juntos, no una para cada uno) peleando entre ellos por la única almohada piojosa de la celda, pero eso es labor de las autoridades competentes (la Fiscalía General de la República, por que hay harto baboso que cree que eso tiene algo que ver con la Suprema Corte de Justicia de la Nación); y si lo hacen demostrarán que no son sólo un adorno del ejecutivo.
A final de cuentas, si hay elementos para juzgar a cualquier político, presente o pasado, a chingar a su madre que se presente la carpeta de investigación, se le vincule a proceso, se le juzgue y se le sentencie y listo.