¿Qué le pedirías al presidente? #ElOcasoDelCacique
Parte trece de “El Ocaso del Cacique”.
No te pierdas la treceava parte aquí:
-Sht! (La mujer se paró en seco). Bueno… Tu sabrás. (Volteo a ver a Mario. Su mirada despedía fuego y contrastaba enormemente con el tono conciliador que empleó con el reportero
-Pero te pido que comprendas, Mario. Nuestro Cuarto Movimiento es algo trascendente, vital y necesario para que nuestro país resurja en su glorioso pasado, lleno de luz y de fulgores y de tantas cosas bellas que…
-Señora Doctora. ¿Ubica que no trabajo para Sesgos? No quiera usar mi programa para exaltar un posicionamiento ideológico. Somos profesionales del periodismo, no panfletarios. ¿Va?
La esposa entornó los ojos y sonrió con un dejo de desprecio, dejando al descubierto su ya famosa dentadura. Su expresión era casi siniestra. El líder la miraba divertido
- ¡Ah! ¡Si! Los profesionales que tanta verdad han mostrado en tantos años al pueblo de Mexico. Como el caso de aquella francesa acusada de secuestros en el que usted, Mario, se lució con una gran escenografía
- ¿Eso cree usted?
- ¡Eso afirmo yo!
-Entonces… considera que no tengo autoridad moral para hablar de la corrupción o asuntos oscuros en este gobierno
-Definitivamente no
-Aunque también haya denunciado a gobernantes del pasado
-Puras notitas de segunda
-La Casa Blanca, los gobernadores del tricolor, el tráfico de migrantes
-Mire Mario… Su misión es informar con veracidad y NO LO HACE
-Mire Señora… La misión de su marido es gobernar con verdad… ¡Y tampoco lo hace! Entre los otros datos que dice tener y los datos que las dependencias publican hay una discordancia constante.
- ¡No es cierto!
- ¡Si lo es! Y lo que es peor… Han llegado a falsificar documentos para soportar declaraciones sin fundamento. ¿O ya olvidamos lo del pastizal y del apagón de fin de año?
-Pero sí tuvo que ver ese incendio.
-Pues los peritos de la Fiscalía dijeron que no tanto. Y por su parte, Bere… ¿Qué tal con su nombramiento en CONACYT y los meses que cobró como catedrática universitaria sin ir a clase? ¿Hay fulgores ahí u opacidad?
Al notar que la reunión más parecía un palenque que una sesión de entrevista, el líder se paró repentinamente decidido a suspender el intercambio. La esposa y Mario lo imitaron
- ¡Mario! Se acabó. Creo que te gana la pasión, la sangre… Y no cabe en ti la prudencia. Te invito a mi casa y vienes a atacarme, a cuestionarme, a dudar de la honorabilidad de mi familia y eso no es correcto ni moral… Te voy a pedir que te vayas
-Licenciado… Me decepciona. En todas las ocasiones que lo entrevisté en el pasado, usted había mostrado apertura y disposición, pero ahora…
-Ahora es diferente. Nuestro Movimiento es lo importante y actitudes como esta no son lo mejor para lo que queremos hacer… Que México sea grande. Salte de mi casa, por favor
- ¿Su casa? ¡Es Palacio Nacional! ¡Es la casa del país, no la de usted!
-Pe… pero ahorita yo soy el que está aquí
-Usted lo ha dicho… Ahorita…
-Bere… Llama a Seguridad.
La esposa salió caminando con paso firme. Sus tacones resonaron con fuerza en el suelo cual redobles de una banda de guerra. Al pasar junto a Mario movió con brusquedad el hombro izquierdo. El reportero se hizo para atrás para evitar el golpe, cayendo de sopetón en la silla.
Se oyó un azotón de puerta. El líder suspiró.
-Licenciado… ¿Qué pasa con su señora?
-Anda molesta por lo que te dije… De mi próximo hijo… Te iba a dar la exclusiva, pero… Ya no.
Otro anzuelo. El líder seguía de pesca
-Mire Licenciado. Ese tipo de noticias… Pues son más bien para Chismorreando, el programa de la televisora de Gerardo. Cómo que no es lo mío
-Y lo tuyo sería… ¿Esto?
El líder le aventó un dispositivo electrónico
- ¿Qué hay aquí?
-Información clasificada de mí y de mi movimiento… Cosas del pasado
- ¿Y qué quiere que haga con esto?
-Jesús te hablará al respecto. Pero bajo la condición que le des un enfoque adecuado
- ¡Otra vez me quiere de porrista!
-No. Solo queremos que no le agregues de tu cosecha. Y que, ahora sí, antes de publicarlo o emitirlo, nos hables para hacer un comentario oficial. Si no lo haces, te desmentiremos en la mañanera.
-Mmm… Déjeme revisarlo. Y le doy mi respuesta a través de Jesús. De mi parte también quiero darle un obsequio
El reportero le alargó la mano. Otro dispositivo electrónico
-No quisimos emitirlo desde Mexic-Us. Es un reportaje que hicimos después de su mensaje de año nuevo. Es del pueblo que usted no quiere ver. La verdad… No le va a gustar
La puerta se abrió. Tres enormes guardias de seguridad entraron junto con el camarógrafo
-Otra cosa… El cartucho que gravaste se queda. Esta entrevista nunca se dio. Quítalo
Segundos después, un guardia entregó el cartucho al líder.
-Pero…
-Lo tomas o lo dejas
-Lo tomo.
-Bueno… Adiós
-Mejor hasta pronto. Licenciado… Uno nunca sabe
Mario y el camarógrafo fueron escotados por los guardias hasta la Puerta Mariana. La Suburban de la teledifusora ya los esperaba.
Minutos después, ya estaban en la vía rápida rumbo a la estación. Mario rompió el silencio y le preguntó:
- ¿Grabaste todo en la cámara alterna?
-Sin problema. El personal que me revisó es bastante limitado en lo que se refiere a equipo de filmación. Serán muy leales pero capaces… pues no
Mario se dirigió al chofer
-Manolo. Cambio de planes. Dirígete al estudio de Mexic-Us
Desde la misma ventana que tanto gustaba visitar cuando quería deleitarse admirando SU ciudad, el líder vio partir la camioneta del reportero. Como ya atardecía y el zócalo estaba casi desierto, se deleitaba con un habano en una mano y su copa de ron con hielo en la otra. A su lado. Jesús atisbaba con libreta y pluma en mano.
-A la camioneta… ¿Le pusieron el… como se llama?
-GPS. Si Licenciado. Sabremos hasta cuando vaya al baño… Bueno… Casi
- ¡Jajajaja! Ta bien. Háblale a Emigdio. Dile que ni se le ocurra emitir en vivo lo que quiera exhibir Mario. Necesito que te encargues de editarlo.
-Si Licenciado
-El paquetito que le dimos… ¿ya traía los documentos falseados?
-Claro… Si todo sale bien, Mario no sabrá dónde empieza lo del Seco y donde queda la verdad. ¡Se va a dar un quemón de aquellos! De seguro que no sobrevivirá a esto. Va a terminar escribiendo obituarios, si bien le va
-Obi… ¿Qué?
-Esquelas, notas fúnebres, de difuntos, Licenciado
-Puf. No se te quita hacerle al culto. Oye… ¿Cuándo llega el millón a la ciudad? No debo estar aquí cuando lleguen
-Ya van dos
- ¿Millones?
-Si. Me dice Seguridad que estarán aquí el próximo domingo, justo una semana antes de las elecciones. Y vienen bravos.
- ¿Ya infiltramos?
-No se dejan. Traen dispositivos… Distintivos para identificarse… Todos personalizados… Va a estar cañón meter a alguien
-Comunícame con Jacobo… Llegó el momento de los Gavilanes
El líder se quedó pensativo. Entre todas las estratagemas, tácticas y armas posibles para reventar un mitin había elegido a la más elaborada de todas ellas. Gavilanes era un cuerpo, por así decirlo, de “elite” que se especializaba en intervenir de manera más sutil. Las denuncias contra su partido y su gobierno tras los casos de Guadalajara y del movimiento Por Mexico Unido (P.M.U.) le habían impactado bastante, sobre todo cuando se filtraron varias fotografías del Pelochas y del salvadoreño, los dos principales -y demasiado visibles- cabecillas de sus grupos de choque usuales. Justo después del asalto al P.M.U. es que a Jacobo se le ocurrió algo diferente: hombres y mujeres de mediana edad, poco llamativos en su vestir y hablar, pero entrenados para crear confusión e infundir temor bajo una aparente solidaridad y comunidad de metas. Sería el momento justo para echarlo a andar
-Jacobo en la línea, Licenciado.
-Salte tantito, Jesús. Pero no te vayas
Jesús palideció y dio media vuelta con evidente desagrado. Cerró la puerta con brusquedad. El líder acercó una silla y una mesita al balcón, se sentó poniendo los pies sobre el barandal, puso su copa en la mesita, le dio una profunda fumada a su habano y obturó el altavoz.
-Jacobo. ¿Cómo vas con Gavilanes?
-Señor. Ya están listos para lo que se le ofrezca. Tenemos un grupo para cada ciudad importante de las entidades. Alrededor de 300 grupos con un total 150,000 elementos. Todos preparados para el día de las elecciones
-Bien. Pero antes que eso, necesito que hagas algo con ellos. Los quiero dentro de la marcha ciudadana antes de que lleguen a la capital
-Pero ellos están más bien entrenados para las casillas… No para…
- ¿Me entendiste? Dentro de la marcha. Es importante que provoquen mucho desanimo… Frustración… ¡La marcha no debe llegar al Zócalo!
-Es que no se si alcancen a prepararse… quedan muy pocos días
- ¿Qué dijiste?
-Nada Licenciado. El viernes le reporto avance.
-Ok. Bai. ¡Jesús! ¡JESUS!
La puerta se abrió con violencia
-Dígame
- ¿Qué traes tu? ¡Qué forma de abrir! A ver… Enséñame lo que dejó Mario… tráete la LAP acá, junto a mí. Ahí esta bien. Dale
Los siguientes 20 minutos fueron como un balde de agua congelada para El. El video mostraba escenas con entrevistas realizadas en zonas populares de varias ciudades del país. Los locutores, todos actuando de manera encubierta y grabando desde sus celulares, hacían una sola pregunta:
¿Qué le pediría al presidente para este Año Nuevo?
No había sesgo o inducción a la hora en que los reporteros preguntaban, todos con un tono neutro. Tampoco se notaba alguna postedición o manipulación de imagen o sonido. Solo la pregunta repetida varias docenas de veces. Las respuestas, de manera casi unánime, eran negativas. Niños, adultos, ancianos… Mujeres y hombres mostrando expresiones de coraje, frustración, tristeza. Quejas o reclamos por Covid, desempleo, muerte, hambre, pero sobre todo por un profundo sentimiento de desazón, engaño y amargura. Cientos o tal vez miles de personas de un pueblo bueno, pero profundamente decepcionado. El líder, consternado, apagó el habano depositándolo en el mismo vaso aún medio lleno de su apreciado ron.
-Ya apágalo. Háblale mañana a Mario. Indaga qué quiere hacer con él. Y habla con Sesgos. Que hagan lo mismo, pero al revés y que lo suban a redes… Pero anónimo. Oye… ¿Qué es eso?
Por debajo de la mesa colocada en medio de las dos sillas donde estuvieron el líder y Mario centelleaba una luz. Jesús se agachó y arrancó un aparato. Era una microcámara con micrófono integrado
-Licenciado… Lo han estado grabando… Y este aparato… Creo que captó todo lo que…
- ¡Destrúyelo! ¡Písalo! Y quiero saber si Mario ya llegó a la televisora… ¡Hijo de su…!
Minutos después y tras un par de llamadas, Jesús le reporto apanicado
-Mario no llegó a la televisora. Se desvió casi saliendo de aquí del centro. Está en su propio estudio de Mexic-Us, transmitiendo en vivo…