#viernesdesexo
Permite que te vista.
Ya listo y vestido de manera formal, entro en la habitación buscando certidumbre sobre la hora de salida, solo que, al verte arreglarte, me resulta imposible el dejar de admirarte. Es mientras terminas en ropa interior de maquillarte, que una idea en mí me nubla la razón y he de manifestarte.
“Permite sea yo quien te vista” – te sugiero. Deja que ayude a infundirte en ese vestido que hoy has elegido, y recorrerlo con el tacto una vez puesto para que sus pliegues a tu hermosa figura se amolden. Prometo después que por su parte de atrás mis labios de sutil manera a su cremallera escolten, terminando en delicados besos sobre los hombros desnudos.
Permite que una vez que la corta prenda tu cuerpo haya engalanado, sea yo quien su falda acomode. Inevitable en dicho punto es el que mis manos no se pasen de la raya, y con delicadeza y ligeras caricias tus muslos aborden.
Cual fina dama que eres, por la mano tomada te invito a posarte sobre la cama. Solicito permitas ahora que en tus piernas despacio las medias coloque, tarea que admito con dificultad llevo a cabo, pues de forma lasciva ya tus ojos me miran.
Lo que habría de continuar en dicho proceso es el calzar de tus zapatos, solo que al parecer uno de tus pies en ello no está del todo acuerdo y mi entrepierna en forma ascendente prefiere recorrer.
Ahora que me encuentro obnubilado, aprovechas para atraerme hacia ti al tirar de mi corbata, manifestando así total desacato al protocolo previamente acordado. Quitarte el labial tampoco eran parte del plan, menos aún el que con fervor de la camisa me despojes y el resto de las ropas por el cuarto arrojes.
Creo en esta ocasión tarde habremos de llegar al evento, pero ¿a quién le importa? si hemos encontrado un nuevo y mucho más excitante acontecimiento en nuestra propia habitación.

@EscritosEros