Palabra y lenguaje
Quizá la herramienta más poderosa que tenemos los seres humanos es: la palabra. El lenguaje nos permite expresarnos y comunicarnos. Transmitir ideas y conceptos a través del tiempo y la distancia.
Todo esto sería más difícil si no existiera el lenguaje escrito, la evidencia científica muestra que ballenas y delfines tienen su propio lenguaje, sin embargo no tienen un alfabeto. Lo mismo ocurre con primates evolucionados. Los humanos tenemos ambas cosas un lenguaje y un alfabeto, que nos permite pasar el conocimiento de generación en generación.
Gracias al lenguaje sabemos que existió una ciudad llamada Troya que era la puerta al continente asiático.
Gracias a Homero tenemos un poema épico y fantástico que nos narra un triángulo amoroso y la caída de una ciudad.
Existen una infinidad de lenguajes: hablado, culto, coloquial, formal, técnico, los habitantes del otrora DF tienen uno particular que es intraducible a otra variante del español: el chilango, (aquí vivo eso me da la licencia de decirlo).
Existen también lenguajes universales: música, física, química y matemáticas. También está el deseo como lenguaje aunque es digamos más primigenio.

Regresando a la palabra, con las palabras adecuadas usted puede provocar muchas cosas:
1. Crear universos imaginarios.
2. Crear tecnologías que aún no existen.
3. Declarar la guerra, capitular en los mejores términos posibles.
4. Influir en las emociones de las personas e incluso hipnotizarlas – metafóricamente hablando-, hay muchas casos de esto en la historia, buenos, regulares y hasta pésimos.
5. Obtener: un sí o un no, de esa persona que usted desea amar con toda el alma.
6. Hacer reír, llorar e incluso hacer que alguien se moje del susto o del deseo.
7. Hacer que alguien lo ame, pero también que lo odie con toda el alma.
8. Atraer la simpatía o la aversión a un grupo.
9. Ya que nos encontramos en esta bella red social, un decir, con las palabras correctas usted puede permanecer en ella, con una sola palabra incorrecta: usted se puede ir suspendido de manera permanente.
¿A qué viene todo esto?
Que con palabras también pueden distraer su atención de lo importante, no existe palabra nueva, sin una idea detrás. Especialmente cuando se usa con fines de propaganda política. Si usted usa las palabras, lenguaje e ideas de López, por ejemplo, usted ayuda a esparcir sus ideas, a polarizar. Por eso no deben de ser usadas, al usarlas usted mismo está comprándole la idea de polarización y división. Por los chairos no se preocupe, a ellos les encanta ese adjetivo.
¿Sirve de algo?
Los hechos recientes en Culiacán, Sinaloa; Tepalcatepec, Michoacán; Iguala, Guerrero; Celaya, Guanajuato; todo el estado de Veracruz. Demuestran un hecho sencillo no sirven absolutamente de nada. Por lo mismo no deben de ser usados al menos por usted como ciudadano consiente.
¿Qué hacer?
No existe lenguaje más contundente e irrebatible que el de las cifras, los datos duros, los índices de desempeño económico. No se pueden ocultar, ni maquillar por mucho tiempo. El porqué es sencillo son una manera numérica de representar la realidad. Los números no son ni fríos, ni calientes simplemente: son, lo que son.
Por esa misma razón López distrae la atención de la realidad económica que ahora se vive, con puras tonterías: balar como borrego, compararse con tal o cual profeta, por eso su red de bots, cada vez que ocurre algo grave usan una tendencia basura (HT), en la que muchos se enganchan sin darse cuenta de algo que no sirve para nada.
“Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo.” Ludwig Wittgenstein. Si usted usa el lenguaje de López, usted está limitando su mundo al mundo de López, piénselo.
Para finalizar quédese con este pensamiento. Antes de reaccionar: Escuche o lea, piense, hable o escriba, según sea el caso.