¿Realmente necesitamos una nueva constitución?
Hay muchas cosas que ha dejado claro el actual gobierno, pero una de las más preocupantes es el desapego a la ley.
La constitución, para los Morenistas , es solo una guía que utilizan cuando les conviene y cuando no, la ignoran.
El problema está en los órganos e instituciones que sí se rigen por la Carta Magna, estos son las instituciones del Estado y nosotros como parte de el.
La aplicación asimétrica de la ley no es nueva, y los elementos que están planteados para proteger a la gente protegen más a la gente con recursos que a aquellas que no los tienen, sin embargo, el punto más importante que hay que pensar, es en la parte de la ley que obliga a ciertos comportamientos.
Todo conjunto de normas está dividido en derechos y obligaciones y actualmente la constitución ampara más los derechos de la gente y las obligaciones del estado.
Busca equidad y busca asegurar que el gobierno cumpla sus responsabilidad facilitando los medios para que las condiciones de convivencia y prosperidad se cumplan.
Un ejemplo perfecto es el artículo 123 en que se deben asegurar la condiciones para la creación de empleos.
Este artículo y las leyes secundarias ( Ley Federal del Trabajo y Ley General de Trabajadores del Estado), hablan de los derechos para que los trabajadores no sean explotados, para que los empleadores cumplan con los impuestos derivados, que las empresas sigan las normas de higiene y de pago etc.
Pero un pequeño cambio en que diga que el gobierno debe garantizar el empleo trae consecuencias no deseables.
¿Que pasa cuando el legislador es el empleador y puede cambiar las condiciones de trabajo en cualquier momento? Esto no debería suceder ya que nuestra Constitución ampara los derechos del trabajador y sería entonces necesario que esta ley sea modificada.
¿Qué pasa cuando el gobierno se regula a sí mismo como proveedor de empleo, de suminstros y de servicios? Nos lo dice el artículo 74 fracción IV constitucional al referirnos al Presupuesto De Egresos y sus disposiciones.( como ejemplo)
Para mucha gente parece deseable un estado central, pero además de estar plagado de ineficiencia este se vuelve más poderoso y aún más propenso a corrupción.
Aún en un Estado, supuestamente “liberal” como se cataloga al sexenio de Peña , nadie olvida la corrupción tan grande y solamente en un año al darle más atribuciones al gobierno, esta se incrementó aún más.

La separación de poderes y de responsabilidades es necesaria para no ser juez y parte, entre más se involucre un solo organismo es todos los aspectos de la vida más puede hacer de la población como se le antoje.
Si la constitución empieza a mandar al estado a suministrar todos los aspectos de la vida no habrá nada que se pueda hacer de manera independiente articulo 116 constitucional.
Esto es lo que quiere Morena, no hace caso de la ley que no le es útil, pero están haciendo una nueva constitución que los obligue a tener más poder.
Que los obligue a interferir de manera directa en la educación, la alimentación, el trabajo, la defensa, los recursos naturales y las decisiones de los mexicanos.
Es por ello que el discurso se ha vuelto más y más idealista y menos fincado en la realidad diaria.
Las aspiraciones, el “felizometro”, la pobreza, el discurso contra el liberalismo, contra los capitales tienen como objeto incrementar el poder del estado.
Ellos creen que son eternos, pero están dejando una ley que solo favorece al gobierno, que restringe la libertad y los capitales privados ya que les quita el control, que los hace, juez, proveedor y parte de todas las decisiones.
Y siempre claro con una retórica que hace parecer que es por el bien de la gente.
Ya vimos algunas de sus decisiones autoritarias, todo el dinero se va a PEMEX, se construye lo que él dice y por quien él dice, se cancelan contratos, se acaban los fideicomisos y el ejército sale a la calle.
Todo por decreto, aún sin el congreso y con varias leyes en contra, así que qué pasará cuando la ley lo obligue a ello, ¿quién podrá oponerse de manera legal?
Y lo que tampoco quieren ver es que si ellos son malos, siempre puede llegar otro peor a gozar de estas leyes que les dan poder absoluto al estado.
Ya está en camino una nueva constitución morenista a cargo en su redacción por el mismísmo señor de las ligas René Bejarano, alguien que le debe todo a López Obrador no tiene a la gente en el tope de sus prioridades y claramente hará lo que sea que le pidan.
https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/salvador-camarena/rumbo-a-una-nueva-constitucion
Ahora bien, si lo que le piden es hacer más grande, más corrupto y más totalitario al Gobierno, sin duda lo hará.
Hasta ahora los adelantos que muestran son preocupantes al extremo, habla en todo momento de proveer y supervisar. No de libertad ni expresión.
Bienvenidos a la nueva normalidad que se parece mucho a la antigua normalidad, esa de los feudos y los reyes absolutos.
¿Es esto lo que realmente llevará a México a un “bienestar”?
Bejarano, nueva constitución, populismo, ley