Nahle, PEMEX y la supuesta soberanía.
En la administración hay una fábula recurrente, en ella un grupo de ciegos intenta describir un elefante. Al tener solo una parte de la información y ser un animal tan grande cada uno tiene una impresión diferente. Algunos piensan que es como un tronco, una manguera, una pared, una cuerda, etc.
En la administración hay una fábula recurrente, en ella un grupo de ciegos intenta describir un elefante. Al tener solo una parte de la información y ser un animal tan grande cada uno tiene una impresión diferente. Algunos piensan que es como un tronco, una manguera, una pared, una cuerda, etc.
Esto es un hecho cuando no se investiga o se queda con una imagen parcial de las cosas.

La 4a se empeña en enseñarnos un tronco o una manguera según les conviene y siempre tratan de esconder el elefante.
La negociación de la OPEP es un elefante a todas luces, un evento muy grande con varias aristas, visto claramente y a la distancia por las instancias internacionales, pero quieren cegarnos y mostrar solo una parte de ello.
Le apuestan a la ignorancia de la gente, lo poco informados y lo complejo del evento para darnos no solo una vista parcial sino la que los favorece más a ellos, pero no a los mexicanos.
La demagogia de la cuarta así funciona, después del error, de la mala planeación o la negligencia buscan el único punto positivo que puede tener, lo explotan y repiten hasta morir.
La relación con EU y Trump ha sido pacífica en todo el gobierno de la 4a, los mandatarios han forjado la relación de amistad que Andrés nunca pensó y hasta atacó en uno de los libros que mandó a escribir.
López y Trump son más parecidos de lo que se ve a simple vista, ambos manipulan la verdad para salirse con la suya y ambos ven más para su beneficio que para su país.
Durante la crisis de las caravanas migratorias la relación entre ambos quedó clara, es una de negociaciones en lo obscuro y de simulación.
En aquella ocasión la amenaza de EU de subir aranceles si no se frenaban las caravanas era inverosímil y hasta cierto punto costeable, era una amenaza no creíble, pero el canciller Marcelo Ebrard cedió en todos los puntos expuestos por Trump y tuvo el descaro de regresar “triunfante”. Aquí nos mostraron un funcionario que había detenido el incremento arancelario, pero no mostraron que después de años de resistencia Trump por fin logró su inverosímil meta, obtuvo, por fin, un gobierno débil para que el muro fuera pagado por nosotros y vigilado por nosotros. Hablan de soberanía energética, alimentaria y etc; de “No aceptar las condiciones del FMI” pero siempre hay un contexto oculto, a veces que esconde una ganancia para la 4a, pero normalmente es para soslayar su ineptitud.
La negociación con la OPEP mostró una secretaria débil, incapaz de tomar decisiones sola, desconocedora del ramo y más preocupada por los designios de su jefe que por las necesidades de los mexicanos.
Levantarse de la mesa es un acto que por sí sólo nos costó muy caro.
Devaluó la imagen internacional y los contactos que fueron acuñados por años de diplomacia, no importa más que “si hayan aceptado después”, ni tampoco que busquen una solución, el daño en relaciones e imagen ya es irreversible.
¿Cuál será la reacción internacional a futuro? ¿Para qué llaman a México?, pregunten directo en EU.
Lo peor es que quieren vender la idea de la defensa de la soberanía cuando Trump claramente dice: “Te ayudo hoy, lo pagarás mañana”.

Lamentablemente el interés más grande de López y sus secuaces está en la imagen que tengan, en la propaganda y en la forma en que los mexicanos los mantengamos en poder, por ello TODO, pero todo lo demás es secundario.
EU apoyará a México a que sólo reduzca la producción en 100 mil barriles, pero ¿para qué? Esto no ayudará a revivir al dinosaurio de Pemex, no incrementará los ingresos de manera palpable, ni siquiera salió de esa junta con un contacto importante, el único uso posterior es como propaganda y nos saldrá más caro el caldo que las albóndigas.
Trump sabe que AMLO está contra las cuerdas y como empresario feroz sabe que es el mejor momento para aprovechar la situación, López ni siquiera lo entiende por lo que muerde el anzuelo gustosamente y lo mastica con gusto, peor lo publicita como una victoria.
La gente, la crisis del COVID, la económica y hasta la misma soberanía que tanto pregonan son solo ideales y armas en la guerra propagandista que es lo único que le importa.
López y Trump no muestran interés en su país, ambos tienen su permanencia en la cabeza y se ayudarán con tal de que SU sueño se haga realidad, no les importa jugar con 460 millones de personas mientras ellos se salgan con la suya.
Trump es de extrema derecha y López es de extrema… algo, porque de izquierda no es, solo es extremista.
Y recuerden que los extremos se tocan. Peor aún, se tocan y se cubren entre ellos.