Morena: Porros e incongruencia, mala combinación.
La violencia nunca es solución, menos aún para repudiar otro acto de agresión.
Las acciones del día de ayer en Guadalajara en repudio al reprobable acto de asesinato por parte de la policía municipal de Ixtlahuacán en Jalisco son también reprobables.
Es importante que dejemos en claro una línea de tiempo para entender este hecho y porqué es tan reprobable un acto como el otro.
El manejo de la pandemia del COVID19 en Jalisco ha sido diferente a otros estados, mientras en la mayoría fue la sociedad civil la que tuvo que tomar medidas, escuelas como el Tec de Monterrey y grandes corporativos instauraron la sana distancia un poco antes de que lo hiciera oficialmente el Gobierno Federal y Jalisco lo hizo aún antes desafiando las órdenes del ejecutivo.
Mientras la federación está en un plan de austeridad que seguirá ahorcando la economía de la nación el gobierno estatal de Jalisco decidió colocar una deuda para rescatar la economía de su gente y en abril de este año el Gobernador pidió reforzar por parte de la fuerza pública para mantener a la gente en casa.
Sin embargo, el número de contagios nuevos si tuvo un decrecimiento y para mediados de mayo las medidas más estrictas de emergencia ya se habían levantado, probando que estas habían sido efectivas.
Debido a estas y otras acciones, la animadversión entre el gobernador Enrique Alfaro y el presidente Andrés López es evidente.

Reitero, lo acontecido en Ixtlahuacán es reprobable y los culpables de este ataque y regresarlo sin vida deben ser investigados de manera profunda y si caen los comandantes, el presidente municipal, el gobernador o el presidente que así sea.
Pero, los acontecimientos posteriores en que se acusa directamente al gobernador, por haber solicitado el estado de emergencia y sin considerar que este ya se había levantado no es más que un levantamiento político.
Las personas que se manifestaron alegaron que la razón principal lo que llevó al homicidio fueron las medidas de represión del gobernador sin considerar que estas ya no estaban en efecto, no pedían investigar a los culpables sino la remoción del gobernador, algo en extremo sospechoso.
La llegada de a la presidencia estatal de Morena Yeidckol Polenvsky solo unos días antes, así como el incidente que se vive en EU por la muerte de George Floyd de manera similar hacen de esta manifestación: No fundamentada, pero sí muy sospechosa, tanto que el gobernador decidió dar un discurso y culpó al partido en poder.

Independientemente de las razones subyacentes esta manifestación se muestra como profundamente incongruente.
En 18 meses que nos han traído más de 50,000 muertos violentos además de las víctimas de los recortes presupuestales en salud, los niños con cáncer, los muertos en el hospital de Pemex y el desastroso manejo de la pandemia hacen de este movimiento uno muy poco motivado y tremendamente politizado.
Históricamente Morena ha sido señalado por su discurso inflamatorios, desde la toma ilegal de reforma en protesta a un supuesto fraude electoral que nunca fue probado, el famoso discurso de “al diablo las instituciones”, hasta los infiltrados en las manifestaciones feministas.
2019 fue catalogado como el año más violento en la historia; 2020 lo está superando y aún así no habíamos tenido este tipo de manifestaciones violentas hasta ahora.
¿Qué hace especial a este caso? ¿Qué fueron policías los involucrados? No, ya que lo mismo pasó en Tijuana casi al mismo tiempo sin estos resultados, ¿Qué el gobernador impuso medidas de emergencia? No ya que esto pasó en varios estados y en Jalisco éstas de hecho ya se había relajado.
Todo esto parece una enorme cacería de brujas y de nuevo una causa de desinformación para quitar la vista de la gran incongruencia que es Morena en todo su actuar.
Un partido que busca el linchamiento de un gobernador por un caso deplorable, pero nadie mueve un dedo por todos los muertos de Tlalhuemilpan.
Es cierto que el gobernador no tiene pruebas, pero tampoco hay dudas, las manifestaciones violentas como esta tienen un tufo a acarreo que no pueden ocultar y las razones en el fondo son más que evidentes.
Muy cierto es también que la popularidad de López ha empezado a caer y es por eso que desafía (otra vez incongruentemente) con su propia gente y sale de gira cuando el mismo Gatell confirma que es el peor momento para hacerlo; tiene miedo de perder su popularidad porque eso sería perder mayoría en el 2021 y tiene miedo de un gobernador fuerte que lo desafía públicamente.
La gente lo quiere cada vez menos y esa es la muerte para un populista como el.
El se ve como Chávez en su silla hasta la muerte, pero terminará exiliado como Evo.