La nueva Mafia del Poder
El presidente de México, licenciado de 14 años Andrés Manuel López Obrador, se rehúsa a reconocer los resultados del proceso electoral celebrado con nuestro vecino del Norte el 3 de Noviembre pasado.
A casi 30 días de la contundente victoria del demócrata Joseph R. Biden sobre el republicano Donald Trump no existe aún un comunicado diplomático, llamada o comunicación oficial o en redes sociales donde el de Macuspana Tabasco congratule al de Scranton Pensilvania.
Esto, además de ser una grosería diplomática (México es parte de un selecto grupo de países del globo que no ha establecido comunicación con el presidente electo Biden, Irán, Corea del Norte). Hay reportes de que la oficina de transición de Biden intentó comunicarse con López en los primeros días después de la elección para solo toparse con pared en Palacio Nacional.
Encima de poner en riesgo la continuidad de las relaciones diplomáticas de ambas naciones, López expone los 650,000 millones de dólares de ventas y el primer lugar de intercambio comercial con el vecino del norte.
Desde aquel entonces prácticamente todos los Estados de la unión americana han certificado los resultados electorales y todas las cadenas americanas han declarado vencedor al demócrata.
Vale entonces la pena preguntarnos ¿Por qué López está empeñado en no reconocer al eventual ganador de la contienda?
La respuesta fácil es: Porque es amigo de “Trun” y no lo quiere dejar abajo. Yo pienso que hay algo diferente, les explico.
López es un tipo de contrastes, una persona que (al igual que muchos que me he topado en mi vida) vive del conflicto,
Se nutre de la energía negativa que sus fricciones generan con enemigos, reales o imaginarios y que le hacen quedar cual Quijote con Dulcinea, como un valiente hidalgo que lucha contra algo maligno.
Si analizamos la historia de López encontraremos a la mafia del poder, al presidente Carlos Salinas de Gortari (a quién por mucho tiempo le llamó “el innombrable”), a los Pirrurris de la marcha contra la violencia, el PRIAN, al expresidente Felipe Calderón Hinojosa, Los conservadores y un largo etcétera de enemigos a los que ahora sospecho sumará a Joe Biden.
La relación con “Donal Trun” es de cierto manera buena porque el de palacio nacional se ha prostrado ante las exigencias y caprichos del magnate inmobiliario. Dos tipos que detestan lo institucional se entienden bien.
Biden es un político con más de 43 años de experiencia siendo parte del político americano, y fue vicepresidente por 8 años con Barack Obama que seguramente usará los canales de comunicación adecuados para presionar al gobierno Mexicano por la falta de resultados en materia de combate al narcotráfico, en violencia y en derechos humanos.
Dicha oportunidad será aprovechada por López para gritar a los cuatro vientos que el gigante del norte está interviniendo en políticas públicas por las que 30 millones de Mexicanos votaron en 2018.
Ante la falta de enemigos locales, y el natural desgaste que tiene en la arena nacional, López se está fabricando un peligroso enemigo, uno que si quisiera nos puede aplastar, social, económica o financieramente el día que quiera.
López toma una apuesta equivocada al iniciar con el pie izquierdo la relación con el socio comercial más importante para nuestro país. Seamos claros, USA puede sustituir la mayor parte de las exportaciones Mexicanas de manera más o menos fácil, hay muchos países con las ganas y la actitud que se requieren para servir a un mercado que lo mismo demanda carros que frutas, verduras y carne.
Si López pretende inventar un conflicto de manera hipócrita como lo tenía Hugo Chávez, quién un día sí y otro también insultaba a George Bush hijo pero a la vez se nutría de los dólares producto de las ventas petroleras a la nación Norteamericana, se va a estrellar con pared.
Creo que los primeros dos años de su mandato Biden estará ocupado combatiendo el coronavirus y reactivando la economía, sin embargo el presidente electo está armando un equipo de profesionales que estará al pendiente de las tropelías del Morenista y podrán ejercer presión.
El tiempo nos dirá si Biden es “la nueva mafia del poder”.