Historia de dos pandemias.
“Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes...”
Sir Isaac Newton.
Lo que se expresa en esta frase es que todo lo que somos como seres humanos se basa en el legado de nuestros antepasados, cada viaje espacial, cada vacuna y cada desarrollo filosófico es lo que és por la gente que trabajó antes que nosotros.
“Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes...”
Sir Isaac Newton.
Lo que se expresa en esta frase es que todo lo que somos como seres humanos se basa en el legado de nuestros antepasados, cada viaje espacial, cada vacuna y cada desarrollo filosófico es lo que és por la gente que trabajó antes que nosotros.
El mundo es hoy por lo que se hizo anteriormente y México para bien o para mal es hijo de su pasado. Sin embargo, la 4a decide usar este pasado solo como referencia de lo corrupto y erróneo de sus antecesores.
Si hay problemas y también hay grandeza.
México no es Suiza, eso es claro; pero en muchas maneras es mucho más, en extensión, recursos naturales, cultura, sincretismos, gastronomía, turismo, agricultura, etc. No hay país que sea perfecto y definitivamente México se enfrentaba a grandes males, pero la única manera de superarse es sentarse en hombros de gigantes y construir en lo bueno y no en usar el pasado sólo como pretexto para seguir fallando.
Durante 2008 la economía de EU cayó drásticamente debido a la crisis inmobiliaria y la pésima manera en que fue tratada por parte de su gobierno. A principios de 2009 se originó la pandemia de influenza N1H1 y aunque la virulencia y mortandad de esa enfermedad no se acerca a lo que vivimos ahora con el COVID19 también tuvo el potencial de ser un desastre, más aún porque tuvo su punto de origen en México.
Para 2010 la economía mexicana se había recuperado de ambos desastres.
La estructura económica a la que se enfrentó Calderón en ese entonces era sana lo que ayudó a enfrentar la crisis de EU, el país ayudó en la recuperación de los pequeños negocios y había elementos que permitieron que toda la producción industrial, agricultura, educación y construcción continuarán a los pocos meses de ambos incidentes.
El gobierno de México por tanto decidió mantenerse en los hombros de gigantes que habían construido esa solidez y después de una gran caída en 2009 hubo un gran rebote en 2010.
Hoy eso no pasará.
El populismo se basa en el miedo, división, rencor y sospecha. Andrés López heredó un país con muchos problemas, pero también con grandes fortalezas que decidió ignorar y lo hizo porque le era conveniente.Trabajó incesantemente para subir al poder que siempre añoro y estando ahí se dió cuenta que el país era más sólido de lo que esperaba, más fuerte y de nuevo trabajó incansablemente para destruirlo. Crear pues, las condiciones que el populismo exige para mantenerse en el poder.
La cancelación del NAICM fue para ahuyentar inversiones, igual Constellation brands, sus eternos ataques a la iniciativa privada, las “denuncias” a la opulencia que le sirven para seguir dividiendo y sus proyectos faraónicos así como el “rescate” de Pemex tienen como objeto ser la única opción económica creando dependencia al gobierno. Lamentablemente este no es un mal que esté solo en México, los tratos con el crimen organizado, la escalada en violencia, los nacionalismos extremos y los populismos llevan años infectando todo el mundo, lamentablemente era solo cuestión de tiempo para que el pútrido pensamiento populista atacara nuestro país.
Cuando la pandemia de coronavirus empezó fue desdeñada y no fue por descuido; López vio aquí otra oportunidad, pero su propia ignorancia le impidió ver más allá de sus narices. No escuchó advertencias ni cumplió protocolos ya que su arrogancia le hizo creer que hasta el virus se doblaría a su voluntad cuando hubiera hecho su trabajo.
Inventó rifas, filtró videos y falseó firmas, pero hoy se encuentra cada vez más solo, ha utilizado los vastos recursos de gobierno para impulsar su imagen y seguir creando división, todo su trabajo se basa, pues, en mantener su decadente imagen, pero así como subestimó la pandemia también sobrestima su capacidad como manipulador.
Los 100,000 muertos por COVID aunque no son por su culpa directa si son su responsabilidad, más aún los 70,000 muertos por una nula estrategia en seguridad.
Habrá todavía algunos que lo defiendan a capa y espada, pero por más que quiera lavarse las manos todo México tiene ya al menos un familiar o conocido que ha caído ante una u otra.
La fraudulenta rifa del avión fue un gran distractor, pero le salió extremadamente caro, aunque tal vez debería deducir ese costo de su gasto en comunicación social ya que sólo fue para distraernos de su falta de capacidad, control y planeación.
Toda su gente lo sigue apoyando, algunos por dinero, otros por hueso y algunos más por fanatismo, pero en una economía destruida, sin planes de recuperación los recursos que les compran la sonrisa son cada vez más menguantes.
López decidió no construir; no sólo no se sentó en hombros de gigantes, los tiró al piso y les rompió las piernas para que no puedan volver a caminar.
Su soberbia y resentimientos le hicieron creer que podría reconstruir todo a su imagen de nuevo de manera que todos le agradecieran y besaran la mano, pero jamás se planteó el cómo. Su mente simplista nunca vio que esto era falso e imposible y aún siguió caminando con ese rumbo aún en vista de la tormenta que él creó y la que se avecinaba por sí sola.
Un verdadero estadista ya habría levantado la mano, dejarse asesorar y crear condiciones para la salida de esta tragedia, pero él no. En su mente la única tragedia está en su caída en popularidad. Las muertes no le importan, la economía tampoco, solo piensa en los futuros libros de historia que su gente escribirá hablando de él con el dinero que hoy roba a los mexicanos.
Hoy tenemos como sociedad civil que cuidarnos de la pandemia del COVID y también de la del Populismo.
México sólo saldrá adelante si todos juntos jalamos para el mismo lado y no nos dejamos vencer por caudillos, nacionalismos y fanáticos.
México no es Suiza, pero puede ser a su manera y aún con errores mucho más.
La voluntad de este país no es la de un anciano que se encerró en el palacio que usurpó, es la de su gente que se levanta, y grita ¡Fuera!