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Gestión de contingencias: ¡Wey ya!... vas al hospital o llamo a tu mamá

¡Ese Personal! El COVID-19 es un pinche problemón, pero no voy a hablar de las cuestiones médicas, primero porque no soy especialista, y segundo porque ya hay mucha información muy chida emitida por médicos, así que me voy a centrar en el negocio de la gestión, que complementa

Bernardieux

¡Ese Personal! El COVID-19 es un pinche problemón, pero no voy a hablar de las cuestiones médicas, primero porque no soy especialista, y segundo porque ya hay mucha información muy chida emitida por médicos, así que me voy a centrar en el negocio de la gestión, que complementa

y soporta la parte clínica; de hecho, cuando se trata de salud pública, no pueden ser la una sin la otra.

Y ojo: probablemente no vaya a decir nada nuevo, pero escribo esto porque veo mucha información muy buena, pero un poco desperdigada, o sea, consigan un cafecito, lávense las manos, ténganme 200 grs. de paciencia... y lávense las manos otra vez.

Lo primero a entender es, que una pandemia declarada es una situación cabrona por muchas razones.

La principal es que cuando se declara, implica que el asunto está fuera del control de quienes lo estaban gestionando en el origen, y que gracias a eso la cosa se extendió a otros lugares. Además, implica que ya hay contagio local (“comunitario”) en más de dos lugares al mismo tiempo, o sea que ya no es que la enfermedad la haya “importado” un bato que viajó de un país a otro, sino que ya hay gente rolando por ahí contagiada, y que está contagiando a más banda.

Si regresamos en el tiempo, a pesar de que los chinos reaccionaron relativamente rápido (fruto de la experiencia con el SARS), el asunto no estuvo controlado varios días, y en ese tiempo mucha gente que estaba infectada pudo salir de China (no sólo chinos... yo mismo estuve por trabajo en China 3 días antes de que cerraran Wuhan). Los chinos agarraron y cerraron las principales ciudades con casos identificados relativamente rápido, y luego varios países alrededor (principalmente los asiáticos) los siguieron y pusieron medidas para evitar el desplazamiento de raza de un lado al otro, incluso dentro de los mismos países.

Entonces, primer punto:

GoteraIdentificar el problema y reaccionar implementando medidas de contención agresivas, adecuadas a los daños estimados. Suena muy técnico, pero es muy fácil de entender: si tienen un problema de humedad en casa, pero no lo saben, cuando empieza a gotear el techo ponen una cubeta debajo que será más o menos grande, según la cantidad de agua que cae, con un plástico para que no se moje el tapete persa tejido a mano, ni el sofá Windsor de cuero Conolly que tienen debajo de la ventana que da vista al porche y los jardines ¿no?... pos ahí está. Ven el problema, estiman los daños posibles, y toman una acción de contención.

Pues bien, luego resultó que aún con ciudades cerradas, empezaron a aumentar los casos en otros países (¿se acuerdan de la raza que salió de China?, pues se terminaron de poner mal en sus países de destino) y cuando se detectaron esos casos, se tomaron decisiones más agresivas.

Por ejemplo, casi todos los países asiáticos y en los de medio oriente cancelaron todos los vuelos desde China, excepto los que salieran de Beijing. Y los Chinos implementaron controles en el aeropuerto en Beijing para poder identificar casos sospechosos ANTES de subirse al avión, o sea que, si tenían fiebre y algún síntoma, y además daban positivo en las pruebas rápidas (se usaron las del SARS, que no eran exactas, pero servían de referencia) nada de vuelo. Directo a test y aislamiento, y así no mandaban raza enferma para afuera.

O sea que paso dos:

Establecimiento de controles adicionales más agresivos enfocados en la detección y control de elementos que puedan potenciar el problema, para facilitar las acciones de control. Vamos a la gotera otra vez. Ya está la cubeta y ya no se está mojando nada, pero sigue cayendo agua, así que lo que hay que hacer es, vaciar la cubeta cada cierto tiempo para proteger el tapete persa tejido a mano, subir al techo a ver exactamente dónde está el problema para saber de qué tamaño es, y saber si hay que traer un plomero para cambiar un tubo, o una cuadrilla de albañiles para cambiar la mitad del techo.

Peeeeero hay otros problemas: Mucha banda burra dirá “no mames, pinche Bernardieux exagerado... si esto es una gripota”, pues sí, pero esa gripota se dispersa a una velocidad demencial, y entonces el problema no es la enfermedad, sino que los sistemas de salud pública colapsan, no porque no tengan equipos, medicinas o esas cosas, sino porque para empezar no hay espacio en los hospitales para meter a toda la banda que se enferma, y por lo tanto hay que establecer otras medidas para asegurar que se puede seguir operando con base en prioridades, o sea, definir quién tiene que ingresar al hospital y quién no.

Los que vayan tienen que cumplir con un cuadro específico para ser admitidos, y los que no sean admitidos tienen que quedarse aislados en su casa, y auto-monitorearse para ver cómo les va. Los chinos construyeron 20 hospitales portátiles porque sus hospitales estaban sobrepasados, y porque había que proteger a otros pacientes.

O sea que paso tres:

Definir prioridades para gestionar los elementos de riesgo más graves, y optimizar los recursos disponibles para asegurar que las acciones de contención siguen siendo efectivas, sin rebasar la capacidad de gestión, para facilitar el control. En pocas palabras, ya compraron otra cubeta un poquito más grande, ya saben dónde está el problema del techo y que necesitan una cuadrilla de albañiles, así que hay que conseguir una a buen precio y proteger los muebles para que cuando vengan no les den en la madre con las obras (con el sofá no, por favor).

Y cuando todo eso está caminando, la cosa se está gestionando bien, y eventualmente las cosas regresan a un estado controlado. No es mucho más complicado que eso, Ese Personal.

Si miramos hacia el resto del mundo, todos se tardaron mucho en tomar las acciones iniciales, y así les fue. Media Europa –con todo y los súper sistemas de salud pública que tienen– está convertida en una incubadora del virus, y están tomando medidas, pero empezaron muy tarde y ahora están metidos en un problema demencial. Mientras tanto, los chinos están celebrando el alta del último paciente hospitalizado, lo que no significa que ya la hicieron, pero sí que pararon el problema más gordo. Para muestra un botón: los casos confirmados fuera de China ya son más que los que hubo dentro de China.

inundación 1Y la pregunta es ¿qué están haciendo en México? De momento, poco. Básicamente están esperando que se haga un agujerote en el techo, y a que el tapete persa y el sofá se mojen para traer a los albañiles de urgencia, y a una compañía especializada para que repare el tapete y el sofá... pero no tienen dinero, ni han hecho un solo plan. Van a improvisar, y va a salir muy mal.

Que no les vendan humo, Ese Personal. Lávense las manos, eviten estar en lugares llenos de gente, cuídense y, si tienen síntomas, vayan al hospital en chinga, y no porque su mejor mitad tiene cinco días diciéndoles “¡Wey ya!... vas al hospital o llamo a tu mamá”. Esto es serio, y no lo están gestionando bien, así que, cualquier cosa que se pueda hacer por su propia seguridad es mejor que casi cualquier cosa que esté haciendo el gobierno.

Si llegaron aquí, mil millones de gracias.

 

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