Herramientas de Accesibilidad

Skip to main content

Exponer a los militares

Exponer a los militares

Las fuerzas armadas se han convertido en el comodín de la actual administración para desempeñar tareas que el ejecutivo ha preferido no realizar por diversas razones ¿Se está militarizando la administración pública o se está civilizando a las fuerzas armadas? Este cambio profundo en la naturaleza del Ejército y de la Marina tendrá efectos importantes que no parecen tomarse en cuenta por ahora.

Claudio Canciola A.

Las fuerzas armadas se han convertido en el comodín de la actual administración para desempeñar tareas que el ejecutivo ha preferido no realizar por diversas razones ¿Se está militarizando la administración pública o se está civilizando a las fuerzas armadas? Este cambio profundo en la naturaleza del Ejército y de la Marina tendrá efectos importantes que no parecen tomarse en cuenta por ahora.

Solamente en el ámbito de la obra pública las FA (Fuerzas Armadas) llevan a cabo la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, de dos etapas del tren Maya, de 2 mil 700 sucursales del Banco del Bienestar, así como la remodelación de 32 hospitales. Es actualmente la constructora más grande del país.

Las labores de vigilancia se han expandido en gran medida: Se custodian las pipas que transportan combustible en sus trayectos, se combate la migración en las frontera norte y sur, se provee vigilancia para la entrega de recursos de los programas sociales del gobierno y se combate el robo de combustible de la red de ductos de Pemex.

En una nota reciente El Universal publica: “Para la atención del COVID-19 están trabajando 47 mil 864 elementos del ejército y la marina; en el plan migrante frontera norte y sur, 8 mil 850; en la protección de red de ductos de Pemex, 2 mil 966; en protección marítima y portuaria, 879 marinos; en Sembrando Vida, 205; en el Banco del Bienestar 69, y en las instalaciones de la Guardia Nacional, 37”.

Las nuevas actividades que se han encargado a las fuerzas armadas, lejos de aliviar los problemas estructurales del país, entrañan dos grandes riesgos que al parecer han sido minimizados, quizá por estrategia política o tal vez por elegir soluciones de muy corto plazo sin analizar sus repercusiones. Los peligros principales son, por una parte, el contacto directo de las fuerzas castrenses con el dinero y, por la otra parte, el abandono del territorio nacional ante la expansión de los grupos criminales.

Salvo excepciones, FA se han mantenido limpias por una simple razón: no han manejado dinero. Se han mantenido como los servidores públicos más apreciados por la ciudadanía a lo largo de los años. Esto se ha dado en gran medida gracias a que no han tenido contacto directo con el dinero. Sin embargo, la primera exposición a grandes cantidades de recursos se dio con el combate al narcotráfico en los años 90, cuando se dieron algunas muestras aisladas de corrupción que llevaron a un general a ser encarcelado en 1997 por aceptar recursos de un cartel.

La Sedena tendrá que manejar 70 mil millones de pesos para la obra de Santa Lucía y 150 mil millones de pesos para la construcción de dos etapas del Tren Maya, además de cantidades no despreciables para sucursales bancarias y remodelación de inmuebles. Más que la construcción misma, lo insólito es el manejo de tal cantidad de recursos, función que nunca había estado dentro de su ámbito de acción.

Aquí recuerdo ese viejo dicho mexicano: “A mi no me den, pónganme donde hay”.

Por si esto fuera poco, a las FA se les coloca en el punto álgido de la corrupción en México: las aduanas y los puertos. El tráfico de sustancias prohibidas y el contrabando son las dos actividades que generan más recursos ilícitos en el país. Las FA no han sido formadas para esas actividades, sino más bien para la defensa territorial. Con estas tareas, la exposición al riesgo de corrupción es altísima.

El otro gran riesgo, el abandono territorial, no es menor. De acuerdo con información oficial, el ejército mexicano cuenta con unos 198 mil elementos activos. Hasta ahora, sin contar los militares asignados a los puertos y a las aduanas, 61 mil 795 efectivos del ejército desempeñan tareas nuevas que les ha asignado el actual gobierno federal. Uno de cada tres militares ha sido enfocado a tareas para las que no fue entrenado.

Es evidente que la defensa del territorio está siendo abandonada por el gobierno federal para enfocar a las FA a actividades muy diversas, y que esta ausencia es capitalizada por los carteles de la delincuencia organizada, uno de ellos con presencia ya en 25 estados de la República.

La exposición al riesgo de que las FA sean infiltradas por redes de corrupción hoy es más alta que nunca. Si están preparadas o no para el desafío es algo que se verá en poco tiempo.

Sígueme en Twitter: @claudiocanciola

Lee también mis publicaciones recientes:


El derecho a disentir es el derecho de la inteligencia.

— Avelina Lésper

Un Año Ha Pasado Y Las Cosas Van Peor ¡A Celebrar!

El Cártel de Macuspana Es la Marca de una Nueva Forma de Gobernar

Denunció a AMLO y a Adán Ante la DEA y el FBI