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Ensalada de Pollo para el Alma

Cuando pienso en el poder de una mujer, no puedo evitar pensar en la mujer más importante de mi vida: Mi madre.

Cuando pienso en el poder de una mujer, no puedo evitar pensar en la mujer más importante de mi vida: Mi madre.

Mamá tuvo una vida difícil, llena de obstáculos en donde en muchos momentos tuvo oportunidad de tomar el camino fácil, donde pudo decidir no hacer nada, tomar un respiro, descansar, o omitir hacer algo para ayudar a alguien. Sin embargo mamá no estaba hecha de esa madera, ella nació para luchar, para perseverar, para trascender y sobre todo para ayudar al prójimo. Historias de Estas hay muchas. El destino la llevó al magisterio, carrera que la eligió para ayudarla a impactar vidas por 42 largos años de su vida. 

Compartiré el día de hoy mi historia favorita:

Nosotros vivimos en un pequeño pueblo a 10 minutos de la playa, ella fue asignada a  trabajar en una colonia muy humilde. Muchos de sus alumnos estudiaban hasta 3o o 4o año y luego se iban a trabajar con sus padres a las granjas o a los ranchos, o simplemente dejaban de ir a la escuela.

Muchas veces nos encontramos con sus ex-alumnos y siempre hubo un tema recurrente: Los paseos a la playa el 30 de Abril, día del niño. Mamá, como todos los maestros de México tuvo un salario muy modesto, gracias a su trabajo y al de mi padre, nunca pasamos hambre, tuvimos un techo y pudimos darnos ciertos lujos, más nunca vivimos en la opulencia.

Para ella el día del niño era considerado algo especial: Los niños debían de ser niños otra vez, quizá gustaba de ver gozar a los niños con las actividades que ella nunca tuvo de chiquilla.

La preparación comenzaba desde Septiembre, donde ella, de su bolsa compraba 2 o 3 cajitas de dulces, y hacía una lista de niños para vender los dulces a la hora del recreo, las ganancias se reinvertían de manera semanal con objetivo de hacer un poco de dinero que pudiera costear dos cosas: la renta de un camión para llevarlos a la playa y ensalada de gallina.

La ensalada de gallina era todo un ritual que comenzaba el sábado inmediato anterior. Estoy seguro que de su bolsa me mandaba comprar gallinas a un local cercano, comprar gallinas implicaba que yo llegara y escogiera 3 o 4 gallinas, una señora les rompería el pescuezo y luego les quitaría las plumas, al regresar a casa ella cocería las gallinas.

La semana previa mandaba una nota escrita a mano a cada uno de los padres pidiendo permiso y para que sus pequeños vinieran con “shorts y toalla el día del niño”. Ese día comenzaba temprano para ella, a las 4 de la mañana transformaba las gallinas en deliciosa ensalada. Luego, también de su bolsa, tomaría un taxi a la escuela para abordar un camión que llevaría a sus alumnos a la playa.

Algunos de ellos verían el mar por primera vez en su vida, la gente en la comunidad era tan pobre que no podían permitirse un lujo como un día en la playa.

La ensalada representaba todo lo que esos niños nunca tuvieron: lechuga, chícharos, gallina y mayonesa se combinaban con galletas saladas para hacer un festín para los pequeños. Esos paseos y esa ensalada tocaron muchas vidas. Hizo todo esto durante 30 años, estoy seguro que esas 30 generaciones recuerdan esos paseos como un día donde los niños volvían a ser niños, donde se divertían, reían, jugaban y comían ensalada de gallina sin preocupación alguna. 

Estoy seguro que ese día muchas vidas cambiaban, muchos niños volvieron a la escuela con nuevos bríos (y con la piel quemada) solo por platicar de su aventura del día del niño, nunca lo olvidaban, generación tras generación platicaban lo mismo, los paseos a la playa de la maestra-

Ella no tenía que hacer eso, pero lo hacía porque quería , porque “me da mi chingada gana” decía ella. Ella demostró que con un paseo a la playa y con ensalada de gallina se pueden cambiar vidas, se puede cambiar el futuro de las personas y se puede cambiar una sociedad.

Ella demostró el poder de una mujer. De una sola mujer de nuestro México.

Ella partió a hacer ensalada de gallina para el creador en Diciembre pasado, en sus funerales se habló de aquellos paseos y de aquella ensalada muchas veces. Esa ensalada de gallina era buena, porque era Ensalada de Gallina para el alma.

 

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