El presidente ya sabía #PolíticaFicción
Ayer el ministro de la suprema corte de justicia de la nación Luis María Aguilar, presentó el proyecto de resolución en contra del enjuiciamiento de los expresidentes Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quezada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto.
El proyecto en cuestión niega la constitucionalidad a una encuesta que claramente no es constitucional.
Ayer el ministro de la suprema corte de justicia de la nación Luis María Aguilar, presentó el proyecto de resolución en contra del enjuiciamiento de los expresidentes Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quezada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto.
El proyecto en cuestión niega la constitucionalidad a una encuesta que claramente no es constitucional.
Pero es ya lo sabíamos, ya lo habíamos dicho y lo habíamos repetido hasta el cansancio.
Anteriormente a eso el partido del presidente intentó desplegar (de una manera burda e imporvisada) un ejército de tienditas para buscar recabar 2 millones de firmas para enjuiciar a los expresidentes.
A pesar de haber instalado módulos en todo el territorio nacional, de haber utilizado ilegalmente a los siervos de la nación, de haber usado los colores partidistas y no se cuantas irregularidades más simplemente no consiguieron su cometido.
Fracasaron
Los matraqueros del régimen están enardecidos, llaman al ministro Aguilar corrupto, vendido y “Ministro de Felipe Calderón”. La primera pregunta que me asalta es: Si la consulta es un asunto de interés general, público y el pueblo está taaaan enojado ¿Por qué no recabaron los 2 millones de firmas? ¿Será que el pueblo está preocupado en otras cosas como la economía, la pandemia y el narcotráfico? ¿Será que ya nos cansamos de estar escuchando de delitos inexistentes, inventados o que prescribieron?
La siguiente pregunta que me viene a la mente es: Si los expresidentes es legal ¿Por qué entonces el ministro Luis María Aguilar está negándola? ¿Será que el verdadero motivo es el de enfrentar a la ciudadanía contra esta institución? ¿Será que no es legal y en verdad es anticonstitucioal?
Ya por último pienso: Si el presidente y sus fiscales tiene las pruebas de que los expresidentes son culpables de “promover el neoliberalismo”, “privatizar indiscriminadamente empresas del estado” (por cierto uno de los beneficiarios es el amigo y benefactor del gobierno Mexicano, Ing. Carlos Slim) y de “recibir dinero en las campañas de origen desconocido”, entonces ¿por qué diablos no presentan la querella y ya?.
No hace sentido, ¿verdad? No se le ve ni pies ni cabeza a este enredo, por más que le busque. No se puede explicar la conducta del presidente y sus paleros mas que con el argumento del circo distractor al que ya tiene acostumbrada a su feligresía.
Veamos
López Obrador tiene el poder del ejecutivo, lo tiene todo, ministerios públicos, el CISEN (sí el CISEN que está tan desarmado como los granaderos de Claudia Sheinbaum), tiene a la UIF que se ha convertido en el brazo político de la fiscalía, tiene al fiscal de la nación, pero lo que no tiene es ganas de presentar una demanda. No tiene interés en que se investigue. Le da largas al asunto de una manera épica. Habla todos los días de ello.
Y entonces pienso ¿Será que López en realidad está haciendo tiempo para que prescriban los delitos de Enrique Peña Nieto? ¿Será que el pacto entre ambos del que tanto se ha hablado está todavía en vigor? ¿Será que teme más video escándalos donde salgan a cuadro sus hijos, familiares y hasta él mismo?
El presidente en pocos días estará acorralado, se le presentará la disyuntiva de ordenar una investigación o declarar perdido el caso. Se ha metido en un no extraño caso de perder-perder: Si presenta las denuncias correspondientes las perderá por improcedentes y quizás salga uno que otro video adicional. Si no lo hace bajo el argumento de que “el pueblo no colaboró” y “los juzgados me lo negaron” entonces habrá quedado mal con su audiencia.
El presidente ya sabía que la recaudación de firmas y la suprema corte fallarían. Lo cierto es una cosa, si él y el gobierno que representa quisieran enjuiciar a los presidentes, ya lo hubieran hecho. Lo que sobran son palabras, lo que falta son resultados. Pero ¡hey!, estamos en tiempos de la cuarta transforma.