El muñeco de alquitrán.
La emblemática película “La Canción del Sur” de Walt Disney significó un gran avance al combinar escenas reales con dibujos animados. Parte de su trama se basó en “Los cuentos del Tío Remus” de Joel Harris, que narran las peripecias del Hermano Rabito, pequeño conejo que a base de engaños logra casi siempre escapar de la voracidad del Hermano Zorro y del torpe y enorme Hermano Oso.
La emblemática película “La Canción del Sur” de Walt Disney significó un gran avance al combinar escenas reales con dibujos animados. Parte de su trama se basó en “Los cuentos del Tío Remus” de Joel Harris, que narran las peripecias del Hermano Rabito, pequeño conejo que a base de engaños logra casi siempre escapar de la voracidad del Hermano Zorro y del torpe y enorme Hermano Oso.
Hay una escena en la película en donde el Hermano Zorro modela un emplaste de viscoso alquitrán para crear un muñeco al que pone sombrero, chaqueta, ojos de botón y nariz de corcho y lo coloca en una vereda. Hecho lo anterior, el Zorro y el Oso se esconden y esperan a que Rabito aparezca.
Al cabo de un rato, el conejo llega saltando alegremente y saluda al muñeco de alquitrán. Obviamente éste no le contesta. Rabito insiste en saludar y, ante el mutis del otro, le asesta un puñetazo, pero su mano queda atrapada en la masa del muñeco. Rabito le pega con la otra mano y, claro, sucede lo mismo.
Después de un forcejeo Rabito queda inmerso en la pegajosa sustancia, apareciendo en ese momento el Zorro y el Oso, quienes proceden a capturar al conejo y se lo llevan a su madriguera para prepararlo como almuerzo. No logran su cometido porque el astuto animalillo usa un ardid y logra salvarse otra vez
Me parece que algo muy parecido le está sucediendo a Andrés Manuel López con su incontinencia verbal. A lo largo de su vida pública no se ha cansado de decir mentiras, lanzar invectivas, poner apodos ingeniosos a rivales y/o lanzar improperios uno tras otro y día con día buscando desesperadamente que sus ideas, con sustento o no, permeen en la opinión pública y logren su cometido primordial: atraer la atención a su causa.
Como el Zorro, creó con todo ese nauseabundo discurso un monigote de alquitrán y lo dejó colocado en la vereda… Que es México…
Mas en su camino… ¡Resultó electo presidente! Y pretendió dejar de ser Zorro… Que ya era un carismático Rabito a quien la sociedad mexicana habría de ver con buenos y cariñosos ojos.
Pero “Salamanca Non Presta lo que Natura Non da” ¡Y sigue siendo Zorro!
El ejercicio desbordado de poder que realiza desde hace 19 meses como presidente implica otra circunstancia y otro contexto. Le es imposible “ir brincando” sin más por el camino haciendo maldades y emitiendo grandilocuencias que antes sólo implicaban espuma de campaña pero que, al ocupar el máximo cargo político del Estado Mexicano, tienen repercusiones.
Mas como el Hermano Rabito, no pudo ignorar al monigote de alquitrán. Careció de los tamaños suficientes para dejarlo en el pasado y, en cuanto sus opositores se lo recordaron, volteó a verlo y trató de deshacerlo a golpes mediáticos, frases inventadas y otros datos. pero solo lo hizo crecer...
Al contrario… Cada golpe o intento por desaparecerlo hace que se sumerja más y más en la espesura de sus propios dichos y de su mentalidad anclada en el pasado remoto.
La evidencia más inmediata de ello se dio con su viaje a la sede más acabada del neoliberalismo, a fin de reunirse con el presidente más antimexicano desde las épocas de Monroe o de Polk.
Hace alrededor de 3 años, el entonces opositor Andrés López escribió el libro “Oye Trump”, haciendo todo un panegírico de lo que para él significó un actuar desastroso del entonces presidente Peña Nieto y una actitud humillante del entonces candidato Trump.
Pero ahora lo visitó (de manera casi precipitada) ya como presidente Trump, para concelebrar la entrada en vigor del TMEC, tratado sucesor del antiguo TLCAN o NAFTA. Conforme a la crónica, la actitud del presidente López fue sumamente obsequiosa y quedó plasmada en el discurso ampuloso que dio en presencia del mandatario estadounidense, muy contrastante con las ideas vertidas en el libro citado.
¡Que ignominioso tránsito del “Oye Trump” al “Gracias, Presidente Trump”
Una enorme caída ideológica (y otra mayor de boca) de quien tanto denostó al neoliberalismo pero que hoy lo ha dejado salir de su closet particular. ¿Por qué lo hizo? Tal vez no le quedaba otra opción que bajar su bandera de ideales para ponerla a los pies del poder real.
No es difícil prever lo que sigue. El muñeco de alquitrán creado por “Anlo zorro” y alimentado (de manera consciente o inconsciente) por “Anlo conejo” está devorando su credibilidad de una manera cada vez más acelerada y amenaza con ahogarlo en su propia podredumbre. Y muy probablemente lo logre.
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