Polémicao queda corto.
El ministro y su enfoque.
Hace algunos meses, tras meditar sobre las dificultades tiene el ser humano en general (y el latinoamericano en particular) para poder planear y ejecutar planes dirigidos a solucionar problemas, deduje que en múltiples ocasiones ello se debe a que el punto de partida desde donde se ubica la necesidad que lleva a tener que planear casi nunca presenta las condiciones o características convenientes para planear bien. Y ese punto de partida es, sin lugar a duda, el enfoque inicial hacia el problema.
En mi artículo “El Arte de Enfocar” (puede consultarse aquí, en este estupendo sitio “CONEXIONES”), inicio con esta reflexión:
“El Leitmotiv de este artículo se dirige a la habilidad que se requiere desarrollar a fin de “enfocar” correcta, oportuna e integralmente un problema para encontrar la mejor solución que merece”
Y que para ello es imprescindible
- Contar con una perspectiva suficiente, adecuada, completa del asunto;
- Elegir con base en ello una solución adecuada;
- Planear de manera precisa su implementación; y,
- Ejecutarla con monitoreo continuo
Lo que conlleva, entonces, a iniciar correctamente el paso No. 1. Imagine, apreciado lector, qué haría si fuera ministro de la Suprema Corte de Justicia para afrontar problemas complejos como resolver sobre la conveniencia o no de una propuesta de Ley de Energía Eléctrica. Bajo esa tesitura sería muy adecuado que Usted, como primer paso, se planteara las siguientes preguntas:
¿De qué trata esa propuesta? ¿Cuál es la situación actual? ¿Qué tanto sé de la materia? Y si no sé de eso… ¿Tengo alguna experiencia en algún tema análogo? ¿Cómo resolví ese tema? ¿Lo hice bien? Y, con base en la situación actual… ¿Podré resolver este problema sin presiones?
Enfocar se define como “Dirigir la atención o el interés hacia un asunto o problema desde unos supuestos previos, para tratar de resolverlo acertadamente” (R.A.E., 2020) y ello nos ubica en los diversos ámbitos a considerar para reconocer, en ellos, los supuestos previos para el enfoque
Tales ámbitos son variados, como por ejemplo el temporal (momento a donde dirijo el enfoque), temático (la ciencia o materia del enfoque) o de motivación (qué me mueve a enfocar), pero para poder enfocar bien dependo de aspectos básicos como el plazo que tengo para ello, el alcance de la tarea o el ”…grado de objetividad del ejecutor, sujeta a su capacidad de abstracción para enfocar respecto a sus condicionantes personales”
Hasta aquí mi cita. Pero no porque carezca de elementos dentro o fuera de mi artículo para ello, sino por un motivo muy esencial que surge precisamente de este punto de inflexión:
¿Tendría el lector, a quien recién nombre ministro, la capacidad para sustraerse de presiones y estrés, de ambientes tóxicos o de compresión total, para serenarse y hacer su análisis previo, arrancando prácticamente de cero, a fin de enfocar bien los elementos de juicio para decidir, en este momento, sobre esa Ley de Energía Eléctrica?
Y aquí no refiero sobre si es o no abogado ni si, siéndolo, tuviera usted la antigüedad o experiencia para ser un juzgador con gran capacidad y conocimiento técnico en asuntos constitucionales. Parto del supuesto de que usted cuenta con todo el Curriculum y los trofeos suficientes para portar una toga y sentarse en un apoltronado sillón para que, previo maquillaje ceremonial, aparezca en el canal de la Corte luciendo su sapiencia.
Escuché parte de las ponencias de los ministros, aunque al final atendí más a lo que dijo el último, el que decidiría sobre la constitucionalidad o no de la propuesta. No fue casualidad que justamente tal posición correspondiera a Arturo Zaldívar, el mismísimo presidente de la mismísima Corte.
Si bien en todos encontré cierta insuficiencia de enfoque que derivó en una consecuente insuficiencia análoga en argumentos, el caso de Zaldívar me dejó en tal perplejidad que dudé sobre identidad de quien aparecía en la pequeña pantalla.
Repitió 6 o 7 veces el concepto del “legislador democrático”, imagino que, refiriéndose al genérico de los diputados de la actual legislatura, sin que me haya quedado claro si el adjetivo de democrático” les ajusta a varios de los actuales legisladores de la coalición en el poder
Zaldívar lo señaló como elemento justificador de la norma propuesta y que tal “legislador democrático”, al decir del ministro, contaba con la “calidad empírica” (o epistémica) necesaria (o suficiente) para dar consideraciones suficientes para creer su visión de la realidad y decidir en favor de tal visión y de tal ley.
Tallé los ojos y froté los oídos. Con todos los abundantes elementos de juicio que tuvieron los ministros durante los varios meses, a fin de allegarse conocimiento y nutrir criterio para decidir en una forma más panorámica sin perder de vista los aspectos puntuales que fundamentaron los tres demandas de inconstitucionalidad, el abogado que habría de tener el más alto rango-prestigio-reconocimiento en el gremio en razón de la profundidad de su saber y capacidad para dilucidar expresaba, como razón de su dicho, que una figura etérea llamada por él “legislador democrático” tenía -o tuvo- mejores o mayores argumentos que los 50 o 300 abogados que apoyaron las demandas de los senadores de oposición de la COFECO y del gobierno de Colima
Peter Drucker decía que “Nuestras decisiones actuales deciden cuál será nuestro futuro”. Con ello en mente calmo la sangre que hierve, pero, al tiempo, declaro la inutilidad de Arturo Zaldívar como presidente y como ministro de la Corte dado que, a todas luces, tomó una decisión basada en (para mi) una actitud obsequiosa o servil hacia el presidente López y no en la razón, la justicia y el Derecho.
No prosperaron, por ende, las acciones de inconstitucionalidad planteadas y ello, en gran medida, afecta el futuro del país. También sé que aún falta camino para que prospere la polémica y retrógrada ley y que se judicializará bastante el asunto tanto a nivel doméstico como internacional.
También sé que enfocar de la manera debida es un arte. Pero con un dejo de desánimo termino estas líneas dudando si algún día habrá autoridades que planeen, decidan y operen a partir de enfoques límpidos y no desde el banquillo de un boleador
https://www.quora.com/Our-present-decisions-decide-what-our-future-will-be-So-saying-that-live-in-the-present-dont-worry-about-the-future-is-it-a-wrong-statement-or-is-it-a-paradox