El Jefe de Jefes
“Una condena de por vida en la cárcel, conmueve". Andrés Manuel López Obrador, presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.
El presidente de México actúa raro,
el Macuspano buscó por 18 años llegar a “La Grande” para conducir las riendas de la 14va. economía mundial, y sobre todo, juró “Cumplir y hacer cumplir la Constitución política de los Estados Unidos Mexicanos”, y he ahí donde López le está fallando a México.
Él fue muy claro en sus promesas de campaña: acabar con la violencia y sacar al ejército de las calles. Esas dos promesas se contraponen ya que las bandas del crimen organizado tienen a su favor un incesante flujo de dinero, armamento y la clandestinidad con la que operan.
Hay que decirlo claro: los narcotraficantes no son gente de buenos sentimientos, no vienen a hacerle bien a nadie y aunque repartan dinero, despensas y otros bienes, su negocio es envenenar a la gente, y no se detienen ante nada y ante nadie para continuar con su negocio.
Es precisamente a esos narcotraficantes que el presidente hace guiños constantemente. Les corre cortesías inimaginables en otra administración y dice que ellos “también son pueblo”.
Creo que la extradición de"El Chapo" Guzmán a USA fue un acierto de la administración de Peña Nieto (sí, Peña hizo algo bien), derivando en el juicio del mayor narcotraficante de la historia mundial en las cortes de Nueva York, y su condena a cadena perpetua.
A propios y extraños desconcertó la postura del gobierno mexicano de interceder ante el gobierno de los Estados Unidos para que se le otorgaran visas a la esposa y madre de "El Chapo" para que estuvieran presentes durante el juicio. Quienes han pasado por el trámite de visa de aquel país saben que algunas preguntas del cuestionario son: ¿ha traficado intencional o involuntariamente drogas a los Estados Unidos?, y ¿usted o algún familiar directo ha sido acusado de narcotráfico? El contestar afirmativamente a cualquiera de estas preguntas del cuestionario lleva a una descalificación inmediata para la obtención de la visa. No hay manera de conseguirla sino con la intervención del más alto nivel gubernamental.
En esas estábamos cuando "El Chapo" fue condenado, en aquel momento López declaró estar conmovido por la sentencia prácticamente de por vida del sinaloense, cosa que levantó cejas, muchas cejas. Algo olía a podrido, no era posible que el primer mandatario de un país intercediera y se lamentara del castigo a un multihomicida.
Extrañeza, desconsuelo, sorpresa, enojo, fueron las reacciones a la crisis de Culiacán de octubre de 2019. Nada retrata más un Estado fallido que la sumisión del Estado a los criminales. En esa ocasión las armas, la estrategia, la coordinación, la amenaza y la victoria, fueron todos de la familia Guzmán.
Ovidio, el principal blanco del fallido operativo, fue liberado en la más completa opacidad. El inquilino de Palacio tomaba un vuelo comercial y se desentendía de una crisis mayúscula de seguridad en una ciudad de más de 800 mil habitantes, mientras miles de personas se encontraban a merced del narco, escondidos o atrapados en el fuego cruzado. Los narcos, ante la falta de coordinación del gobierno, festejaron el domino establecido “en la plaza”.
Mejor ni hablamos de los militares, circularon videos de balaceras dentro de los multifamiliares donde habitan los mandos y tropa. Corrió la versión de la captura y amenazas de ejecución de soldados. El operativo resultó en humillación para las fuerzas federales.
Finalmente, en el total desprecio a la ciudadanía, López decidió viajar a Sinaloa y visitar Badiraguato el 21 de febrero de 2020. Hago un paréntesis para resaltar que visitó Badiraguato el 17 de Febrero de 2019, exactamente 1 año antes. Pudo haber visitado Culiacán, ciudad que fue sitiada por el narco en octubre pasado, pudo haber ido a la 9na. Zona Militar de Sinaloa a ver el estado de los efectivos y agradecer su servicio a la nación, pudo haberse encontrado con víctimas de la violencia del narco, pero no, López prefirió ir al pueblo de "El Chapo", como si fuera a rendir cuentas, a mandar una señal, o a recoger algo.
Y ¿esto comenzó con su mandato? La realidad es que no; desde 2016, cuando el gobierno de Peña Nieto atrapó a "El Chapo" Guzmán, López se pronunció por atrapar a la verdadera mafia, la que se encontraba en Los Pinos, y lo repitió una y otra vez. Los guiños al narcotráfico y en especial al Cártel de Sinaloa no son mínimos, no deben de tomarse a la ligera. La pérdida voluntaria del Estado de Derecho no es un juego. Se está cediendo el poder, el control y la fuerza al crimen organizado. López, en su afán de “pacificar el país” está perdiendo la gobernabilidad del mismo.
Todo esto huele mal, huele muy mal, huele a sumisión, huele a contubernio, huele a falta de Estado de Derecho, huele a corrupción, todo esto huele a 4T.
Al final el Jefe del Estado Mexicano está en Palacio Nacional; el Jefe de Jefes está en Badiraguato.