Conocer a un enemigo poco conocido.
Datos vitales que debes saber sobre el cáncer infantil.
Una de las principales causas de morbimortalidad en niños y adolescentes alrededor del mundo es el cáncer. Según las últimas estimaciones hechas por Globocan 2018, cada año se diagnostican aproximadamente 18 millones de casos nuevos de cáncer en todo el mundo
de los cuales, más de 200,000 ocurren en niños y adolescentes. Aunque el cáncer en la Infancia y la Adolescencia es poco frecuente, es un problema de Salud Pública ya que es una de las principales causas de mortalidad por enfermedad en este grupo de edad y tiene un gran impacto físico, social, psicológico y económico, tanto para el paciente como para sus familiares.
De acuerdo con los datos del Registro de Cáncer en Niños y Adolescentes (RCNA) las tasas de Incidencia (por millón) hasta el 2017 fueron: 89.6 Nacional, 111.4 en niños (0 a 9 años) y 68.1 en Adolescentes (10-19 años). Por grupo de edad, el grupo de 0 a 4 años presentó la mayor tasa de incidencia con 135.8, mientras que el grupo de adolescentes entre los 15 y los 19 años tuvo la menor incidencia con 52.6.
La sobrevida Nacional en niños y adolescentes registrados en el RCNA es de 57%5, en comparación con la de países con altos ingresos donde la probabilidad de que una niña, niño o adolescente con cáncer sobreviva es del 90%.
Algunas de las principales causas que repercuten en las bajas tasas de supervivencia de países con medianos o bajos ingresos son: incapacidad para tener un diagnóstico preciso y oportuno, poco o nulo acceso a los tratamientos, abandono del tratamiento, defunciones por toxicidad y exceso de recidivas, entre otras.
El cáncer infantil se desarrollan a raíz de mutaciones (o cambios) no heredadas en los genes de unas células que todavía están en proceso de crecimiento.
Una vez diagnosticado, es importante que los padres busquen ayuda para su hijo en un centro médico especializado en oncología pediátrica (tratamiento de cáncer infantil).
Tipos de cáncer que más frecuentes en niños: Leucemia.

La leucemia es un cáncer de los glóbulos blancos (leucocitos). Es el tipo más común en niños. Las células sanguíneas se forman en la médula ósea. Los glóbulos blancos ayudan a su organismo a combatir las infecciones; sin embargo, en los casos de leucemia, la médula ósea produce glóbulos blancos anormales.
Estas células reemplazan a las células sanguíneas sanas y dificultan que la sangre cumpla su función. La leucemia aguda es un tipo de crecimiento rápido y la leucemia crónica crece lentamente. Los niños con leucemia suelen tener uno de los tipos agudos.
Los factores de riesgo para la leucemia en niños incluyen tener un hermano o hermana con este cáncer, tener determinados trastornos genéticos y recibir tratamiento con radiación o quimioterapia. Generalmente, la leucemia infantil se cura con tratamiento: quimioterapia, medicamentos y radiación. En algunos casos, un trasplante de médula ósea y de células madre puede ayudar.
Tumores cerebrales
Los tumores cerebrales son abultamientos dentro del cráneo. Se encuentran entre los tipos más comunes de cánceres en niños. Algunos son tumores benignos, que no son cancerosos. Aun así, pueden ser serios. Los tumores malignos son cancerosos.
Los síntomas pueden incluir:
- Dolor de cabeza
- Vómitos y náusea
- Cambios de la personalidad
- Depresión
- Dificultad para controlar los músculos
- Convulsiones
- Problemas con la vista o del habla.
El tratamiento en los niños a veces es diferente al utilizado para los adultos. Los efectos secundarios a largo plazo son un aspecto importante. Las opciones también dependen del tipo de tumor y de su localización. Frecuentemente es posible extirpar el tumor; cuando no lo es, puede usarse radiación, quimioterapia o ambos.
Linfoma
El linfoma aparece cuando un linfocito, un tipo de glóbulo blanco, comienza a multiplicarse y deja sin espacio a las células sanas. Los linfocitos cancerosos crean tumores que agrandan los ganglios linfáticos.
Existen muchos tipos de linfoma: Un tipo se denomina enfermedad de Hodgkin; el resto se conoce como linfoma no Hodgkin. Los linfomas no Hodgkin comienzan cuando un tipo de glóbulos blancos, llamado células T o células B, se hacen anormales. Las células se dividen una y otra vez aumentando el número de células anormales.
Las células anormales pueden diseminarse a casi todas las demás partes del cuerpo. La mayor parte del tiempo, los médicos no pueden determinar por qué una persona desarrolla un linfoma no Hodgkin.
CONCLUSIÓN: la batalla contra el con cáncer hasta el 2018 fue frontal por la ciencia, apoyada en estadísticas e investigación; así como el abasto puntual de las farmacéuticas procurado por el Gobierno y los funcionarios encargados de la salud. En la actualidad vemos con incredulidad un panorama bastante oscuro de “discurso anti corrupción” por parte del Estado, y por otro lado padres de familia exigiendo el tratamiento oportuno para sus hijos con cáncer. Se avecina un impactante descenso en los datos de sobrevida de la infancia con cáncer por debajo del 50% debido a retraso en la aplicación de sus medicamentos. Estos son datos duros, no “tren del mame” como dicen otros, espero puedan recapacitar y unirse a la lucha justa de los padres de familia por el derecho inalienable de la salud de sus hijos.