Charlando con Alfonso Araujo: China en tiempos del Covid-19. Primera parte.
Mucho se ha hablado de estadísticas, datos duros y medidas higiénico-sanitarias respecto a la epidemia por el Covid-2019, pero, ¿cómo impacta la vida de las personas? Alfonso Araujo, director del México-China Cente y divulgador de ciencia, es
un mexicano residente en China, que vive la crisis en carne propia, y nos cuenta un poco.
–Tengo entendido qué eres residente de Hangzhou, pero durante la epidemia, te resguardaste en Taizhou, provincia de Zhejiang, lejos del foco de infección. ¿Cómo afectó esto tu trabajo?
–Mi oficina está en Hangzhou que es la capital de la provincia de Zhejiang, la tercera más importante de China en término económicos. No es que me haya refugiado, sino que el día 23 de enero fui a Taizhou por el Año Nuevo Chino, a visitar a mi familia política. Tenía programado ir por cinco días y regresar, pero la alerta nacional se dio el 24, cuando se cerró la ciudad de Wuhan. Para el día 26 se habían cerrado 15 ciudades más, y se declaró una restricción de viajes a nivel nacional. Para el día 29 en efecto estaba todo China sin moverse de su sitio. Ese día, según mis planes, debía estar yo de vuelta, pasar un fin de semana tranquilo y regresar a la oficina el lunes 3 de febrero. En vez de eso, el mundo se puso patas arriba y todo mundo tuvimos que mentalizarnos a que el trabajo iba a esperar un buen rato. Yo esperaba dos delegaciones de México para el 8 de febrero y de hecho tenía planeado un viaje a Monterrey del 12 al 14 de febrero. Más de un mes después, ni siquiera he podido recoger mi pasaporte con mi nueva visa china, que está esperándome en la estación de policía de Hangzhou desde enero 31.
–Que complicado, incluso debe haber afectaciones económicas en todos los niveles, y ¿cómo impacto tu impactó tu vida cotidiana?
–Al principio pensamos que en efecto era una situación grave pero que estaba limitada a la provincia de Hubei, de modo que en esos primeros días la gente seguía haciendo su vida normal. En poco tiempo vimos que ese no era el caso, que la alarma crecía prácticamente cada hora y que cada día escuchábamos de una nueva provincia con infecciones, una ciudad más, un pueblo más, y cada vez más cercano. Por varios días el distrito donde estoy permaneció “verde”, hasta que también fue alcanzado. Y no sólo eso sino que Taizhou se convirtió en una de las zonas de alerta alta, con más de 140 casos. Así que poco a poco empezamos a salir menos, a usar mascarilla al ir al supermercado, y finalmente a vivir bajo la restricción de salir del complejo habitacional una vez solamente, cada dos días.
–Ya que estaban en un encierro, autoimpuesto ¿en qué forma se abastecían de provisiones?
–La comida nunca fue un problema, eso pasó en Wuhan y otras de las ciudades de la Zona 0, cuando se cerró la ciudad y la gente empezó a hacer compras de pánico. En el resto de China no hubo desabasto de comida, sólo de las famosas mascarillas, de desinfectantes, y de algunas medicinas herbales que en los primeros días se pensaba que eran efectivas. Pero la comida siempre estuvo disponible en los supermercados, aunque había días en los que escaseaban las verduras o las frutas, porque mucha gente compraba provisiones mayores a las normales. Lo que escaseó también fueron cosas como pan estilo occidental y café, porque las tiendas que los venden cerraron todo este tiempo, ya que no son alimentos esenciales.
–Excelente, que bueno que no tuvieron problemas, y en cuanto a situaciones como las personas que compraban alimentos de más ¿Qué atmósfera se respiraba en los peores momentos?¿en algún punto tuvieron miedo?
–Sí, por supuesto. Y mucho. Más de mil millones de personas nos pusimos en cuarentena, a veces sin salir por cuatro o cinco días cuando la epidemia tocó su punto más alto entre el 7 y el 12 de febrero. Había rumores circulando por todos lados, muchos terribles. Fotos y videos de gente desesperada, muchas veces fuera de contexto; los médicos y enfermeras dejando la piel y hasta dando sus vidas. Nosotros tuvimos contacto con personal médico de Beijing y Hangzhou que se fueron a Wuhan como voluntarios; los mensajes que nos enviaban eran siempre “no se preocupen”, “seguimos luchando” y así, pero el subtexto era muy angustiante y sus familias fuera estaban en constante preocupación. Por otro lado, la gente empezamos a vivir a través del celular; y nuestros amigos chinos y extranjeros hablábamos constantemente, todos los días. Compartiendo la noticia o el rumor más reciente, o el último comunicado del gobierno local, o dándonos ánimo, bromeando, aconsejando a quien quería encontrar tal o cual cosa, o hablar con tal o cual oficial, y así. Como saben quienes me han seguido, yo me puse a analizar diariamente los reportes de números y a publicar actualizaciones de la situación. Cada quien su propia forma de no volverse loco.
–Bueno Alfonso, tú eres una persona ecuánime y capaz, y encontraste la mejor y más productiva forma de pasar el encierro al tenernos informados, pero en cuanto a los demás ¿Con qué filosofía lo tomó la comunidad china?
–La verdad, en general con una ecuanimidad y una disciplina ejemplar. Obviamente en todos lados hubo casos de angustia y desesperación, de querer aventarte por la ventana; pero en general fue algo admirable. Estamos hablando de la cuarentena más grande de la historia, y la gran mayoría de la población entendió la gravedad del asunto y siguió las reglas. Ya antes habíamos visto cosas similares con el SARS y la gripe aviar, si bien a dimensiones muchísimo menores.
–¿Cuál fue la actitud del gobierno de China con los ciudadanos?¿hubo algún tipo de represión o control estricto?
En Hubei la cuarentena se instauró de forma muy estricta y fue donde hubo más casos de enfrentamientos con la población. Entre que muchas personas estaban asustadas y no querían ir al hospital aún sintiéndose mal, o de plano huían a otros pueblos, las autoridades tuvieron que ponerse muy rígidas con el cumplimiento de las regulaciones, porque en un lugar con millones de personas y de las cuales una en 140 está infectada, no se podían permitir que creciera aún más el riesgo. Pero en el resto de China rara vez se vieron esos casos; yo relaté uno en mi distrito pero fueron un par de personas que se rehusaban a estar en casa y se paseaban por la calle aún recién regresadas de Wuhan. Tras ser amonestadas tres veces, la policía las llevó al hospital y a un centro de cuarentena, pero no fue nada dramático. En otras ciudades otros amigos relataron cosas similares. En las noticias salieron varios casos de gente rehusándose a hacerse examen de temperatura o diciendo que “eran influyentes” y varias de ellas fueron arrestadas por desacato.
Continua...