Besarse en tiempos del COVID
Dicen los expertos (en ciencia, no en besos) que un beso, no solo es un acercamiento que se siente bien bonito y ya, cuando una pareja se besa de forma íntima, durante 10 segundos,
se transmiten unos 80 millones de bacterias, de unos 100 tipos diferentes, y en algún punto las microbiotas orales, de los que se besan con regularidad, se iguala. Romántico ¿no?
Esto puede darle luz a usted, sobre la cantidad de microorganismos que contiene la saliva, y el potencial medio de transmisión de enfermedades, que puede llegar a ser.
No es que la saliva sea mala. No lo es.
Aunque hoy, debido a la pandemia por COVID-19 mantengamos sana distancia de las personas, alejándonos de su posiblemente mortal saliva, es todo lo contrario. No desarrollemos fobia a ella. El litro o litro y medio de saliva que nuestras glándulas salivales producen diariamente es un fluido benéfico, necesario y multifuncional de nuestro cuerpo:
- Ayuda a mantener el ph de la boca neutro y a hidratar la mucosa oral.
- Tiene acción selectiva antimicrobiana.
- Tiene componentes que ayudan a regenerar la mucosa y tubo digestivo.
- Durante la masticación se mezcla con los alimentos formando un bolo, y facilitando la deglución.
- Facilita que percibamos los sabores.
- Contiene una enzima llamada lipasa que inicia la digestión de las grasas y otra llamada alfa-amilasa, que inicia la digestión de los almidones que ingerimos.
- Provee de lubricación a la faringe y la cavidad oral para que podamos hablar.
¿Lo ve? La saliva es fabulosa.
El problema estriba en que inevitablemente al hablar, toser o estornudar, compartimos nuestros microorganismos a través de la expulsión de partículas de saliva. Sí la persona no tiene microorganismos causantes de alguna enfermedad transmisible por esta vía, pues todo bien, pero ¿y si no?
Al hablar expulsamos partículas de saliva que pueden llegar hasta 1 y 2 metros de distancia. Al toser y estornudar es otra cosa, pues las gotas más grandes pueden llegar de 1 a 2 metros, rápidamente, y las más pequeñas, así como las micro partículas, se quedan en una nebulosa que puede llegar entre 6 y 8 metros de distancia.
Entonces, al estar cerca de personas, estamos compartiendo microorganismos de nuestra microbiota oral de forma inevitable.
Este benéfico, necesario y multifuncional, fluido acuoso y mucoso, que gustosos mezclamos y compartimos cuando besamos, puede llegar a ser mortal, cuando es portador de un coronavirus como el COVID19.
Entonces, por el medio de transmisión que representa la saliva, y las distancias que recorren las gotas y las nebulosas, los únicos medios para evitar contagios son el aislamiento social, la sana distancia, el uso de cubrebocas, caretas acrílicas, y el aseo de manos constante.

Y sí, los besos solo con su pareja, de momento esta expresión de amor y/o deseo sexual, queda restringida, recomendablemente, a las personas con las que ya convive, y que usted sabe, toman todas las precauciones.
Nuevas conquistas o nuevos amores, deberán esperar para intercambiar saliva con sus millones de microorganismos, hasta que la pandemia este controlada, o sí les resulta impostergable, bésense, bajo su propio riesgo.
Bésame, bésame mucho,
como sí fuera esta noche
la última vez…