¿A qué huele el sexo?
Hueles.
Percibo un aroma a madera
Donde estoy y luego me ausento,
Quizás en otra vida fui árbol.
Y tú me acompañaste, pues después de la lluvia
Ese olor a hierba mojada me evoca tu presencia
Tú, hueles a hierba mojada.
A bosque, a lobo, a refugio.
Hueles a cobija de piel y pelos.
A red de pescadores, a sudor de un día ardiente,
A sopa caliente en un día triste,
Hueles a días grises de lluvia,
De esos, que tanto amo.

A QUE HUELE EL SEXO?
La comunicación olfatoria puede ocurrir en el ámbito inconsciente. Estudios experimentales han demostrado que un individuo puede detectar el olor de otro sujeto, ya sea hombre o mujer.
Se ha reportado también, que los olores más fuertes y menos placenteros, correspondían a los hombres, y los menos intensos y más placenteros a las mujeres.
El olfatorio es uno de los sistemas sensoriales íntimamente asociado a procesos de memoria. Un olor es capaz de estimular el recuerdo de una infinidad de eventos, y ello es factible por las múltiples conexiones neuronales que establece el sistema olfativo con estructuras del sistema límbico como la amígdala, el núcleo talámico medio dorsal y el hipotálamo, elementos anatómicos relacionados con las funciones reproductoras y sexuales.
El término feromona, proviene de las raíces griegas pherein que significa transferir y hormone excitar, y describe una clase de sustancias químicas que utilizan los animales para comunicarse entre sí y que producen en el sujeto receptor, conductas estereotipadas o respuestas endocrinas.
En el ser humano las feromonas se encuentran en la secreción de las glándulas axilares y en la superficie dérmica.
Las feromonas están modulando la actividad del eje hipotálamo-hipófisis a través del órgano vomeronasal. Esto explicaría la sensación que se experimenta durante el proceso de atracción, y que coloquialmente se traduce en expresiones como “me dio un brinco el corazón” o “hasta la respiración se me cortó”.
Que hablarían de la participación del eje hipotálamo-hipófisis y del sistema autonómico, con los consecuentes cambios en la frecuencia cardiaca y la respiratoria.
La industria perfumera está empeñada en la búsqueda del perfume que produzca mayor efecto sobre el sexo opuesto. Por ello, hasta el nombre de los perfumes induce a imaginar sensaciones sexuales placenteras.
Escucha mi podcast “la fisiología del amor” donde te explico las tres fases del enamoramiento y la atracción. Pero para que ocurra “la química entre los sexos”, la responsabilidad les corresponde a las feromonas.