Mis 90 días en la 4T.

Parte 3: ¡A checar horario!

Toda oficina tiene sus reglas, pero en una en que no se habían asignado tareas, estaban muy preocupados... por la asistencia.
| Opinión
Parte 3:  ¡A checar horario!

Al arribar a la SSPC de Constituyentes 947 se nos asignó una oficina. Eran 8  cubículos y se nos dijo que en cada una debería de haber tres personas. Nosotros éramos 40 y no se necesita ser matemático para darse cuenta de que no habría tres personas por oficina, pero preferí no hacer comentarios ni preguntas y observar simplemente como andando la carreta se acomodan las naranjas.

La oficina que me tocó a mí y compartí con otros dos colegas, tenía dos mesas Rubbermaid rectangulares, de esas de plástico blanco con patas tubulares de metal negro, esas que son para exteriores, para fiestas, vaya. Además había tres sillas, todas diferentes. Una era de madera sólida y parecía provenir de un comedor barroco, otra era de plástico negro, como de cafeteria, la tercera era la típica silla tubular negra de oficina sin rueditas.

Las mesas Rubbermaid estaban sucias, con manchas de no sé qué tipo de mugre que no se quitaba sobre su superficie rugosa. Pensé unos instantes si debía quejarme o no, pero decidí no hacerlo y evitarme broncas. Además, puesto que no nos habían asignado equipo de cómputo, no había teléfonos y no teníamos ninguna labor asignada, la cosa era simple, sentarse y esperar. 

En la capacitación nos explicaron el horario laboral. Este correría de 8:00 a 21:00 hrs. Sí, 13 horas corridas con un descanso de hora y media para comer que se ubicaría entre las tres y las cinco de la tarde. Dentro de la bondad de la SSPC, se nos otorgaba una hora de gracia para llegar, es decir, podríamos llegar a más tardar a las 9 de la mañana a la oficina sin que nos marcaran un retardo. Y es que al llegar, había que pasar a firmar la hora de llegada en una lista. Por supuesto, y de igual forma, también había que checar la hora de la salida y la salida y regreso de la comida, ¡no fuera a ser que se tardase uno más de la cuenta al echar el taco!

La supervisión de entradas y salidas, que parecería un mal chiste, era una labor estrictamente ordenada y organizada. Había dos funcionarios con cargo de Subdirector y Jefe de Departamento que se dedicaban exclusivamente a ir a ver esta lista de firmas de llegada y salida. Justo a las 9:01 hrs, le tomaban una foto a la lista y llamaban a quienes no hubieran arribado a la oficina para decirles que tendrían retardo. Posteriormente, a las cinco de tarde, llamaban a quienes no hubieran firmado el regreso de la hora del almuerzo para preguntar a qué se debía su tardanza. La foto de la lista de las firmas se le enviaba todos los días a las 9:01 y a las 17:01 al jefe para que estuviera enterado de quienes no llegaban a tiempo y de quienes eran los que se tomaban unos minutos más después de comer.    

El Subdirector encargado de reportar al jefe sobre los retardos era un buen tipo, inteligente, debo admitirlo. Lo llamaré aquí George. Resulta que George venía de Guanajuato y llegó el 1 de de diciembre de 2018 con un cargo de director, pero para noviembre de 2019 le avisaron de un día para otro que pasaría a ser Subdirector, con el correspondiente decremento de sueldo. Debía renunciar como director y firmar un nuevo contrato como subdirector. “Instrucciones desde arriba”, le había dicho el jefe. Por razones que no conocí, George aceptó sin más. El cargo de George era el único que tenía denominación, era Subdirector de Recursos Humanos, pero de forma informal. Nunca supe qué obligaciones tenía por ley. Esto era una nomenclatura adaptada y su cargo, como el resto de los que conformamos la Coordinación Estratégica, era en realidad formalmente otro. 

La lista para checar el horario se encontraba afuera de la oficina del Director General, Jaime del Río, —quien es un ex magistrado electoral de Michoacán y por ende, le apodan “el Magis”— donde los directores y subdirectores debíamos firmar delante del ojo vigilante de su secretaria. Por si esto fuera poco, un día al mes deberíamos de quedarnos a hacer guardia de las 21 a las 23 hrs sentados en la sala de espera de la oficina jefe. Durante los 90 días que estuve en la 4T, nunca sucedió nada que tuviese que ser atendido por quienes se quedaban de guardia. Salvo que el de guardia, llegaba a medianoche a casa.      

Mis dos compañeros de oficina, cuyos nombres reales ocultaré, eran Alberto A y Horacio B. Alberto venía desde Texcoco y para llegar antes de las nueve debía salir de su casa antes de las seis. A su regreso, Alberto, salía a las nueve de la noche y llegaba minutos antes de la medianoche a casa. Todavía se daba el tiempo para sacar quince minutos a pasear a sus perritos, platicar con su familia unos minutos, preparar la ropa para el día siguiente y dormir unas seis horas si es que no le pegaba el insomnio. Por otra parte, resultó que Horacio B vivía cerca de mi casa, así que viajabamos juntos de lunes a viernes, una semana conducía él y la otra yo.

Un día, cuando iba de camino a la oficina con Horacio B, se detuvo el tráfico. Era evidente que llegaríamos tarde, había un accidente o algo así. Horacio B me pidió que enviara un WhatsApp a George, nuestro Subdirector de RRHH, para notificarle. George me dijo que no había problema, pero que le debía compartir mi ubicación en tiempo real para que a su vez, él hiciera un reporte para el Magis. George me explicó que debía tomar captura de pantalla cada cinco minutos de nuestra ubicación para hacerle un reporte detallado al Magis que explicara por qué y cómo llegamos tarde. 

—No mames —dije en voz alta. 


Encuesta 0%
1 Page 1 2 Page 2 3 Page 3 4 Page 4 5 Page 5 6 Page 6 7 Page 7 8 Page 8 9 Page 9

Queremos conocerte, queremos saber de ti, ayúdanos a contestar esta breve encuesta.​🙂​​

Selecciona si tienes algunas de los siguientes sueños o propósitos*
Tener una familia (hijos/esposa/marido)
Comprar una casa
Poner un negocio propio
Viajar por el mundo
Atrás Siguiente

Andrés Torres-Scott


Artículos relacionados

Antes del sol…

¡Qué pequeña le parecía la Plaza ahora, desde el balcón lateral! Cuando arribó a ella por primera vez, se sintió abrumado por todo lo que la plaza significaba: siglos de historia, eventos, personajes que habían transitado o desfilado po...

¿Cómo quedaría la Cámara de Diputados si eliminamos a los pluris?

Es poco probable que esas iniciativas se aprueben sin cambios, pero indican con claridad cuáles serían las posturas de los dos principales partidos políticos.

El amor en tiempos del coronavirus.

En colaboración con: @AleMerlanga Un relato sobre el inicio del evento que cambio la vida de todos.

Manténte al tanto de las principales notas y opinión política del día.



© Derechos reservados CNXS. Diseñado por RedBee.
Terminos y Condiciones | Políticas Privacidad  | Publicidad | Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Back to Top