Mis 90 días en la 4T.

Parte 10: Una muestra de mi arduo trabajo.

"Debía prepararme y prevenir, pues era evidente que buscarían cualquier oportunidad para correrme y yo no podría hacer nada..."
| Opinión
Parte 10: Una muestra de mi arduo trabajo.

Es evidente que el lector podrá darse cuenta de manera expedita que mi relación con el Magis, mi jefe, no sería ni de lejos, vaya, ni siquiera mediana. Bueno, podría yo llegar a decir que me odiaba tiernamente, pero no lo diré porque no me consta. Nunca me lo dijo.

El punto es que durante el mes de diciembre 2019 escribía las instrucciones que me enviaban después del Gabinete de Seguridad vía Telegram —porque WhatsApp es muy inseguro y Telegram sí es confiable, según la férrea 4T—, en un formato de tarjeta para entregarse a las instituciones de la administración pública que hubieran recibido una instrucción in absentia. Trabajo triste entendido de forma tan cruda.

La muestra que elegí para compartir con Conexiones no contiene información sensible, al contrario, es totalmente de acceso público. Hay una parte que bloqueé porque aparece el nombre de una colega que me asistía y no quiero mencionarla para evitarle problemas. Como puede apreciar el lector, es absolutamente inocuo el cambio realizado por el Magis a mis tarjetas, pero para hacerlo se tardaba casi seis horas de lunes a viernes. Increíble.

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Después de "corregir mi texto" tenía lugar una discusión como la siguiente casi a diario.
—Maestro, no podemos seguir así, mira ¿a qué hora te enviaron esto? —me preguntó el Magis con un fingido rostro de preocupación—. Tendré que reportarle al Subse que no estás entregando a tiempo para que no me llame a mí la atención.
—Cerca de las ocho de la mañana —respondí firme.
—Y, ¿a qué hora estamos sacándolo? —dijo y extendió los brazos como para pasarme su responsabilidad—. A ver, ¿qué hora es?
—Son las tres y cuarto, Magis —dije mientras veía mi reloj.
—Pues mira, ¿cuánto tardaste? —Me señaló con su dedo—. Eso no es un trabajo profesional.
—Yo me tardé una hora.
—¿De las ocho a las tres es una hora?
—Yo se lo envíe a las 9:15, revise su Telegram, yo le saqué foto a la pantalla para protegerme —dije abiertamente—. Usted se tarda todos los días cinco horas en hacer cambios irrelevantes a mi texto, por eso siempre guardo copia de las dos versiones —expliqué.
—Bueno, bueno, bueno… Es que se entiende que yo tarde en regresar de Palacio Nacional —dijo mientras se acomodaba en su silla—. Por ejemplo, llegué hace veinte minutos y ya saqué este asunto tuyo.
—Pues entonces no diga que yo me tardo, el balón está en su cancha todos los días antes de las diez y me responde hasta las dos o tres.
—En fin, dejemos de discutir estas nimiedades —dijo para cerrar—. Ve a distribuir eso.version 1506

Cómo podrá el lector imaginar, no pudimos mantener está relación. A mi entender, fue esta una cuestión de disonancia de eficacia y de profesionalismo, pero creo que el Magis siempre la consideró diferencia ideológica. Y vaya, nunca me rebajaría a ser incompetente para mantener un empleo. No es mi estilo.

Para deshacerse de mí, iniciaron por concederme una semana de vacaciones, la del 24 de diciembre. De tal forma, que otro funcionario me relevó en el encargo para escribir las tarjetas con las instrucciones del Gabinete de Seguridad. La última semana del año no hubo mañaneras ni Gabinete de Seguridad, así que asistimos puntualmente a la SSPC a calentar la silla.

Ya para enero de 2020 no me instruyeron a seguir dando seguimiento. En su mente, creo que para el Magis fue una humillación retirarme de tal responsabilidad, pero para mí fue maravilloso dejar de discutir sinsentidos y fui feliz, feliz, feliz como dice el Peje.

A partir de ese momento, debía prepararme y prevenir, pues era evidente que buscarían cualquier oportunidad para correrme y yo no podría hacer nada.


Andrés Torres-Scott


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