#ElOcasoDelCacique

¡Los votos!

By @SergioRenovado
Cuando siembras tanta discordia hay una gran cosecha de odios.
| Opinión
¡Los votos!

Vigésima tercera entrega de: El Ocaso del Cacique.

No te pierdas la parte anterior aquí:

Y te sacarán...

- ¿Conmigo? No entiendo… ¿Por qué tu y yo vamos a…

-Porque yo cree esa página

Si existiera un medidor para la vejez… Que se le hubiera conectado al líder… Muy probablemente habría reflejado una súbita acentuación en el indicador resultante. Así como sucedió con Jesús, otro chasquido se reprodujo en la mente del líder. ¿Sería posible tal declaración, tan descarada, de un colaborador que consideraba el pináculo de la lealtad, de la sumisión total a su liderazgo? La mirada del líder escrutó el impasible rostro de Jesús. Quedaba claro. La frase fue pronunciada sin recato alguno, con una impavidez completa y desde una cara que anteriormente se le había mostrado siempre afable y con actitud siempre servicial, pero que ahora parecía de roca

- ¿Cómo pudiste? Pero… ¿Por qué me traicionaste así?

Ya no había marcha para atrás. Aunque en la parte más íntima de su atormentada personalidad Jesús aún le tenía un gran afecto al líder, la parte superficial pudo contener cualquier muestra de empatía -y mucho menos de simpatía- hacia él. ¡Fuera máscaras! Era el momento de definiciones con consecuencias, previsiblemente, bastante desastrosas para ambos, como podría preverse en una atmósfera tan crispada en el país y en el palacio.

- ¿Traicionarte? ¿En qué forma? ¿Al nivel en que lo hiciste con Juan y el Seco?

La voz del líder sonó lastimera

-No vuelvas a eso… Ya pasó… ¡Supéralo!

- ¡Cómo quieres que lo supere! Ellos eran tan cercanos o más a ti que yo… Y acabaron muertos… ¡Asesinados por ti!

-Andas muy mal… Yo no los maté…

- ¡Cómo si lo hubieras hecho! Mira Adrián: Las cosas claras. Ambos sabemos la verdad. Que manipules a la opinión pública, a los paleros que tenemos en las mañaneras, a la gente de nuestro partido y de los satélites, al ciudadano común que sigue creyendo en ti… ¡Vale! ¿Pero a mí? Perdón por lo que voy a decir, pero llevo años siguiéndote el juego y haciéndome tarugo en todo lo que has hecho o mandado a hacer como para aceptar que aquí y ahora quieras hacerme PNDEJO. ¡A otro chango con ese cuento!

-Pero… Pero

-No hay pero que te valga. Si. YO creé la página con algo de lo que traía el Seco y que no le dijimos a Mario, pero ambos sabemos que hay mucho más. Así que le agregué un par de “cositas”, como por ejemplo las escrituras reales con las que compraste el ranchito chocolatero y…

- ¿Qué? ¿QUÉ MÁS?

-Una copia de tu acta de nacimiento…

-Eso no es nuevo

-La de El Salvador…

-Eres un infeliz…

Haciendo un esfuerzo, el líder sacó el celular personal de su atribulado pecho y marcó

-Claro que faltan más asuntos… Como las transferencias a Caimán y a Andorra

- ¡ROSA!

-Y una copia fiel… Certificada…

- ¡Ven para acá de inmediato! Y dile a Jacinto que venga con sus muchachos.

-De las averiguaciones previas y de las declaraciones de testigos…

- ¿Y dónde diablos está? Búscalo y vénganse para acá

 -Por lo que le pasó a tu amigo beisbolista y… ¡A Román!

El líder tapó la parte baja del celular, evocando lo que se hacía con las bocinas en los antiguos teléfonos

- ¡No te atreverías! (Volvió a “descubrir” el celular)

- ¡Que te vengas ya, Rosa! ¡Con un carajo!

- ¡PRUEBAME!

El ruido de tacones acercándose a la salita y unos toquidos de puerta acelerados e insistentes contuvo el toma y daca que ambos habían sostenido. Aunque por los espasmos de su pecho se notaba el grado de excitación del líder, con voz bastante dulcificada alcanzó a decir

-Pasa Rosa, pasa…

-La mujer casi chorreaba de sudor. A Jesús se le ocurrió que podría organizar una competencia sui generís entre Rosa y Genaro: ¿A cuál le quedaría mejor el mote de “La Esponja de Palacio”? Sonrió. Tal gesto desconcertó aún más al líder, quien, sin dejar de verlo con evidente molestia, ordenó a la asistente

-Tráete mi botella. La del ron dominicano. Y dos vasos. Y Hielo. Que no me molesten

-Pero Licenciado. El General y Estela están esperándolo en su despacho. Y también hablaron el Licenciado Humberto y la Licenciada Rosalía, que venían para acá porque volvió a explotar la refinería de Minatitlán… A todos les urge verlo. ¿Qué les digo?

-Que se esperen

-Y llamó su esposa. Le urge hablarle. Que fue a Punta Mita y…

- ¿Y qué carajos hace allá? Mmm… Luego le llamo

-Y la licenciada Menéndez también habló

La sonrisa de Jesús se hizo tan amplia que descubrió su perfecta dentadura. El líder bufó

- ¿Y qué quería la licenciada Menéndez?

-Decirle algo de unos análisis

Jesús no pudo contener el inicio una risotada, que rápidamente disfrazó de tos. Volteó el cuerpo por entero y dio unos pasos al fondo del saloncito. La voz del líder volvió a la aspereza

-Te dije que después. ¡Y que todos se esperen! Tengo que resolver unos problemas aquí, con mi Director General de Información

La asistente enrojeció, agachó la mirada y, tras hacer una especie de reverencia absurda, salió apresuradamente del saloncito. Del pecho del líder salió un trueno

- ¿De qué te ríes, pedazo de an…!

Un enérgico movimiento del brazo derecho de Jesús evitó que terminara la palabra

-Ni se te ocurra volver a hablarme así. Entiéndelo de una vez por todas. Lo que había antes se acabó. Y ni creas que ese nombramiento de “Director General de Información” me va a conmover. Ya estoy bastante corridito como para que me quieras chamaquear

-Bueno… bueno

-Y si me reí es justo por lo que te está pasando. Ya traes echo bolas el engrudo y los conejos te brincan por todas partes.

-Es de que… El país… Hayden… Los opositores

-Nada de que el país, ni Hayden ni la manga del muerto. Todo esto te está pasando por tu pnche estilo de mangonear y la gente tan nefasta que elegiste en casi todo el gabinete. ¿Te creías infalible, ¿verdad? ¿Y qué hay ahora? El país entero se está cayendo a pedazos y solo se te ocurre volver al “Es de que”. Te lo diré con todas sus letras: ¡Eres un P E L M A…

Tan ensimismados estaban que no alcanzaron a percibir el recio ruido con que unas botas militares anunciaban la cercanía de un Militar ni otro ruido más breve, como de susurro, que le acompañaba. Sin mediar aviso alguno, la puerta del saloncito se abrió con brusquedad. Entraron el General y Estela

-Licenciado. Esto no puede esperar. Tenemos que discutir este problema ya. (Al notar que Jesús estaba presente, le dirigió una mirada de fuego) ¡A solas!

El aludido hizo una ligera mueca, caminó al portal de la puerta bordeando a los visitantes y, al llegar ahí, le hizo una señal al líder abriendo la mano izquierda y poniéndose los dedos pulgar y meñique en la oreja, al tiempo que gesticulaba un “llámame” al tiempo que salía sin hacer ruido...

Estela se dio cuenta de ello y, tímidamente, dijo al líder

-Disculpe, Licenciado, si interrumpimos algo pues sólo queríamos…

El General levantó su brazo con un gesto marcial de contención, al tiempo que su metálico timbre cimbraba el saloncito

-No tiene por qué disculparse, Estelita. ¡Hay prioridades! Y eso lo entiende perfectamente el licenciado. ¿O me equivoco?

-No. Nada de eso. Me distraje con algunos pendientes con Jesús. Díganme. ¿Para qué soy bueno?

Ahora fue el General quien esbozó una sonrisa irónica.

-Ajá. Mire. La situación es insostenible. La marcha llega mañana y no tenemos forma de contenerla de manera “correcta”, como a usted le gusta

-Y… ¿Por qué? ¿Qué pasa?

Rosalía intervino con voz trémula

-Que el coronel Galindo, siguiendo las instrucciones que usted le dio, infiltró a muchas personas en la Marcha… Y… ¡Descubrieron a la mayoría! Las traen amarradas y con orejas de burro. Lo peor es que, por el miedo, todas confesaron quién los mandó

-Carajo. ¿En dónde está Galindo?

ocaso1 1Ahora fue el General quien, descansando su enorme cuerpo en los puños apoyados en la mesita, presentó su perfil amenazante al líder.

-Justamente eso quería preguntarle, “Señor”. Desde que decidió que la Guardia Mexicana operara con autonomía de ordenanza y sin coordinarse con nosotros, Galindo se ha conducido como le ha dado su reverenda gana. ¡La gente viene enardecida! De Tepotzotlán, Tres Marías, la Zaragoza, Indios Verdes, Toluca… ¡Casi dos millones y medio y aumentando! Apenas tendríamos tiempo de sacarlo de aquí.

Rosalía intervino

-Le pedí a Galindo que se fuera a su casa unos días. Y respecto a sacarlo de aquí… No se va a poder.

El líder y el General la voltearon a ver con extrañeza. El General se incorporó, lo que aprovechó el líder para levantarse y asumir el papel de “amenaza”, pero al tratar de apoyarse con el brazo izquierdo éste falseó haciéndolo trastabillar. Si no hubiera sido por la rápida reacción del General, quien alcanzó a sostenerlo, habría caído hasta el piso

-Gracias… Gracias. A ver… A ver… ¿Por qué dices que “ya no”?

-Porqué… No sé cómo… Pero hoy por la mañana se fueron colocando pequeños grupos de inconformes en todas las calles alrededor del Palacio. Ya son varios miles

- ¿Pero? ¿Dónde están los grana… guardianes que la alcaldesa debía poner para que eso no sucediera.

-Se anticiparon, Licenciado. Están en la parte interior de los puntos de control para barricadas. Y están llegando más para franquear las calles. No hay modo de sacarlo a usted por vía terrestre

-Pero… Aún puedo salir por helicóptero

El General habló con vehemencia

-No es recomendable. Hemos visto algunos drones cerca de Palacio. Cuando los usamos para reprender aquella manifestación de marzo alguien tomó la idea de operarlos en este rumbo y sería muy riesgoso que volara usted

-Pues entonces me disfrazo y…

El turno de Rosalía

-No, Licenciado. ¿Se acuerda de aquel evento cuando venía por acá, después de visitar a su hermano Juan -QEPD? El General y yo revisamos el reporte que elaboraron Lorenzo y Jacinto y concluimos que es muy riesgoso intentar algo así. Podría enfurecerse más la gente

- ¿MAS? ¿Qué es eso de que “Más”?

El General y Rosalía se miraron con cierta complicidad. De su portafolio Rosalía extrajo un expediente engargolado y lo puso frente al líder

-El Centro de Inteligencia Conjunta nos acaba de mandar el reporte de seguridad

El líder vio con fastidio el voluminoso documento

-No tengo tiempo de ver todo esto. ¡explíquenme así… sencillito… ¡Pa’ que yo entienda!

El General apretó la mandíbula y resopló ostensiblemente. Rosalía salió al quite

-Mire Licenciado… Aquí… no… Acá. ¿Ve este mapamundi?

-Este… ¿Qué?

-Mapa mundial. Fue emitido antier por el Consejo de Seguridad de las N.U. Nos ilustra, con colores, el nivel de crispación social de las poblaciones de todos los países del planeta

El líder miró el documento y, tras unos segundos, pudo ubicar al país. Estaba coloreado con un rojo muy obscuro

- ¿Qué significa esto?

-El nivel de descontento. Mientras más claro sea el color, es menor el problema

El líder observó el resto de los países. De manera consistente, los colores más claros los presentaban los países con mayor desarrollo económico y social, Esos que más envidiaba… Y más odiaba

-Ahora… Vea está lámina por entidad federativa. Se usó el mismo código de color

El mapa del país mostraba, casi en su totalidad, un color rojo obscuro. El líder observó que había unas cuantas excepciones en ello de entre las entidades gobernadas por su partido o afines a él, pero ninguna en color pálido.

Discutieron unos minutos más y se decidió ignorar y después desmentir el problema de los infiltrados. El General se llevó la consigna de fortalecer la presencia militar en el Palacio con soldados disfrazados de civil y que Rosalía dejaría de estar a cargo de la seguridad del inmueble hasta que transcurrieran las elecciones.

En cuanto salieron entró Jesús canturreando una canción festiva.

-Aún no terminamos, Adrián

- ¿Qué quieres? Ya… dímelo… al chile

-Inmunidad total para mí y para mi familia

- ¿Qué más?

-Y una compensación generosa

- ¿Generosa? No puedes ganar más que yo

-Legalmente… Pero ambos sabemos que por fuera… Todo es posible

- ¿Y que me darías? Además de tu silencio

-Por lo pronto… Votos. Si quieres salir más o menos librado de este desmdre los necesitas, para mantener la Cámara bajo control

-Claro

-Y de seguro Rosalía te dijo que los infiltrados estaban presos y que Palacio está cercado

- ¿Cómo supiste de eso? Se supone que casi nadie tiene acceso a…

-Tu lo has dicho… Casi nadie

 


@SergioRenovado

Coach, abogado y poeta #VxM #GuardianesXLaDemocracia #RedMasUNO

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